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sábado, 21 de noviembre de 2015

CONTRA EL PESIMISMO

 
¿Es probable un desenlace electoral entre la señora Keiko y el ingeniero Acuña? Sí, es probable, como también puede darse el caso de una final entre la misma señora y PPK u otros representantes de la derecha que aspiran a llegar a la Casa de Pizarro. La razón es una sola: la derecha es la que controla todo los resortes del poder como para generar escenarios de esa naturaleza, en beneficio de quienes van a asegurarle al gran capital la invariabilidad del estado de cosas reinantes en el Perú.

El gran desafío de la izquierda, unida o no, aquí o enla Cochinchina, será siempre el de caminar cuesta arriba, luchar contra las corrientes adversas, con el optimismo que otorga el saberse poseedor de la verdad y el de sentirse protagonista de una gran gesta: la de transformar el país de punta a cabo, desde ahora.

La derecha se cae sola. Después de 25 años de control absoluto, el país, aceptémoslo sigue siendo el mismo. La modernidad actual, como otras que se han procesado a lo largo de la historia peruana, no han hecho realidad la gran promesa de la vida peruana de la que tanto nos hablara Jorge Basadre: bienestar para las mayorías nacionales y desarrollo real para el país. Al contrario, han multiplicado males como la corrupción, entreverada con la criminalidad organizada y el narcotráfico que está copando el Estado, y que en su conjunto explican no pocos súbitos enriquecimientos.

Tan mal está la derecha que sus candidatos, conforme avanza el proceso van mostrando los sapos y culebras que adornan su trayectoria. Una, es hija de la dictadura que asoló el país en los 90 y que a las joyas de la abuelas que se cargó tiene que adicionar los muertos y heridos que dejó a su paso. 

El otro, al que la plata le llega sola, con informe congresal y fiscal de sus asaltos de por medio, tuvo que apelar a la prescripción de sus delitos para volver a reincidir en sus latrocinios, conforme lo demostró un informe congresal; y trata ahora de volver a las andadas, apoyándose en sus ahijados y sobrinos del poder judicial. 

El tercero es un lobista que desde los años 60 ha gozado de las granjerías del poder y que en el ocaso de su vida ¡oh sorpresa! dice estar pensando en las necesidades del pueblo.

Del señor que según afirman estará en la final, el que haya confesado que no gusta de leer ni escribir lo dice todo, por no referirnos a las oscuridades de los orígenes y expansión de sus riquezas, que le permite decir, con mucha propiedad ¡que tiene plata como cancha!

En cuanto al sano y sagrado, ustedes tienen la palabra.

Con élites económicas y políticas de esa naturaleza, el futuro que le espera al país seguirá siendo su presente.

Por eso es que sostenemos que no hay espacio para el pesimismo. La misma realidad, con todos los obstáculos que puedan existir, trabaja para la izquierda, para que ésta pueda plasmar en los hechos los sueños de cambio y transformación a la que siempre han aspirado los pueblos de costa, sierra y amazonía.

jueves, 21 de marzo de 2013

UNA LIMA PARA TODOS

Foto de Elbita Vásquez Vargas

¿Victoria o derrota? A mi juicio tenemos que hablar de victoria, parcial, limitada, inusual, pero victoria al fin y al cabo. Y lo digo porque los resultados de la consulta a la vecindad limeña, además de haber impedido el derrocamiento de la alcaldesa Villarán, se trajo abajo la intentona de los mafiosos de tomar por asalto la municipalidad de Lima. 

Algo más: ese triunfo ha provocado la descomposición del grupo de marionetas que pusieron la cara - seguramente por muchos miles de razones- en la campaña por la revocatoria de la señora Villarán, y la exposición al sol de la verdadera catadura de partidos como el Apra, el fujimorismo y Solidaridad, formalmente democráticos, pero realmente haciendo en los hechos todo lo contrario de lo que pregonan, esta vez al servicio de una ultraderecha que ve izquierdistas y/o comunistas hasta en la sopa. 

Pero como en política nunca hay cadáveres aunque si muchos muertos vivientes,estemos totalmente seguros que la campaña contra la alcaldesa continuará, incluso desde las propias filas del PPC -aliados en esta victoria- en tanto que en el propio partido del patriarca Bedoya Reyes existen quienes se resisten a cohabitar con quienes ni ideológica ni políticamente comulgan con sus maneras de ver el mundo, el país y Lima. Estemos preparados para desde abajo, desde la calle, salir a defender los consensos democráticos que se orienten a construir realmente una Lima para todos.

jueves, 14 de marzo de 2013

SICARIOS...

No hay que desconcentrarse, con toda la importancia que pueda tener la elección del nuevo Papa, por ser latinoamericano, jesuita, y también por los anticuchos de su pasado, sin embargo no hay que dejar de fijar la atención en los últimos días de la gran batalla por Lima. 

Si vemos lo que los promotores del Sí han hecho en los últimos días - por ejemplo invertir una friolera de plata en un aviso en facebook desinformando descaradamente a los electores- concluiremos que están dispuestos a vender hasta su alma al diablo con tal de revocar a la señora Villarán. La desesperación los ha ganado y están dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de cerrarle el paso al No. 

En este sentido, para ellos cobra una importancia excepcional controlar las mesas de votación. Si no ganan por las buenas, pues ganarán por las malas. Las huestes del Apra, las podridas -para diferenciarlas de las sanas que todavía existen- son duchos en esta materia; y además, no faltarán los sicarios que por unos cuantos soles se presten a matar la voluntad de los limeños. 

El gran esfuerzo de estos días, cuando todo lo que se puede decir ya está dicho, es lograr que los seguidores del No copen hasta la última mesa de la gran Lima para defender ahí, cara a cara, el voto de quienes queremos que Lima no caiga en manos de los delincuentes y traferos de cuello y corbata...

martes, 12 de marzo de 2013

PREGUNTAS...

Desde inicios de la campaña revocatoria en Lima, he sido muy cuidadoso en separar a los capitostes ultraderechistas y mafiosos que están promoviendo el derrocamiento de la señora Villarán y sus regidores del municipio limeño, de los ciudadanos que impactados desde un comienzo por esa guerra, o por sufrir en carne propia los errores o limitaciones de la gestión municipal se sumaron confiadamente a las filas del Sí. 

A pocos días del 17-M, vale la pena que estos ciudadanos se hagan tres preguntas: ¿Vale la pena seguir apoyando al Sí cuando han quedado al descubierto las verdaderas intenciones de los patrocinadores y operadores de esa opción, que nada tiene que ver con un programa de fortalecimiento de Lima como ciudad y de sus vecinos? ¿No le estaré haciendo el juego a estos revocadores que no han sido capaces ni siquiera de entrar a un debate civilizado de ideas y propuestas en torno a Lima? ¿ Si la alcaldesa, reconociendo sus errores está rectificándolos no de palabra sino en los hechos, no debemos darle una segunda oportunidad? 

Creo que el futuro de Lima y de los millones de limeños que la habitamos bien se merecen la formulación de esas interrogantes...

lunes, 11 de marzo de 2013

FUE UN RIDÍCULO...


Fue un ridículo mayúsculo, nunca antes visto en el quehacer político limeño. Me refiero primero a la ausencia de los representantes del Sí en el debate organizado por el Jurado Nacional de Elecciones; pero también a la fuga de la única vocera que se animó a leer su intervención en la primera parte del debate. 

Algunos hablan de una estrategia trazada por los revocadores, yo prefiero sostener una monumental falta de argumentos, ostensible en la campaña que han venido sosteniendo, cargada de acusaciones, mentiras, medias verdades... pero nunca de razones. Lima ha contemplado así, a todo color, la indigencia de los aventureros que dinamizados por intereses subalternos quieren traerse abajo la administración municipal de la señora Villarán. 

No pasemos por alto, sin embargo, que los que esta noche han hecho el ridículo no son sino los operadores de los dueños del circo - para emplear los términos del señor Mulder- que tras bambalinas, con todo su poder económico, político e ideológico, son los que vienen sosteniendo la guerra contra la ciudad de Lima. 

La ultraderecha, mañosa y cazurra, sabe que esta noche ha perdido valiosos puntos, pero es consciente que todavía tiene un margen de maniobra al que en los próximos pretenderá sacarle el máximo provecho. Depende ahora de los estrategas del No, hacer del papelón del Sí, una palanca más en la pelea por impedir la defenestración de la alcaldesa y sus regidores.

lunes, 17 de octubre de 2011


EL ESTABLO
DE AUGÍAS


Cuando en el seno de la izquierda, hace una buena cantidad de años, se discutían las ventajas y desventajas de la participación en el seno del parlamentarismo burgués, quienes se oponían a ello desde su preocupación por la pérdida de la perspectiva revolucionaria, nunca imaginaron los niveles de degradación ideológica y política a los que se podía llegar en los escenarios de la democracia burguesa.

El último suceso que ha ganado la primera plana de los diarios y que jaquea por enésima vez al congreso nacional, es la investigación a la que están siendo sometidos por el ministerio público un conjunto de legisladores de diferentes tiendas políticas. Las acusaciones van desde lavado de activos hasta proxenetismo, y si bien el listado hecho público por la mesa directiva del congreso llega a 11 miembros, hay quienes afirman que podrían llegar a 40 el número de involucrados en diferentes delitos; si contar los casos que prioritariamente está atendiendo la Comisión de Ética ni el reciente affaire del congresista y segundo vicepresidente del Perú, comprometido supuestamente en un tráfico de influencias.

¿Qué demuestra ello? Pues sencillamente que estamos ante una nueva demostración de la crisis de la democracia burguesa,del parlamentarismo que le es consustancial y del envilecimiento de la política. Obsérvese que en el caso que comentamos no se trata de la falta de representatividad de ese congreso, divorciado como está de los pueblos del Perú y de sus intereses concretos - que se quiere superar descentralizando las sesiones del congreso y sus comisiones-, porque lo que ha explotado es la forma en la que hoy se reclutan a los futuros congresistas y en la que están comprometidas tanto las fuerzas de derecha como de izquierda o simplemente progresistas.

Justamente, días antes de que se hiciera conocida la investigación a los legisladores, el Movimiento Convergencia Popular, con asiento en el norte del país, daba a conocer un documento de trabajo en el que se puede leer, en relación a los hechos que se comentan:

"...asistimos a una creciente mercantilización y hasta gansterización de la política, fenómenos por los que observamos cómo las campañas electorales se han convertido en verdaderos mercadillos de compra-venta de conciencias y de votos, en ferias marqueteras que venden rostros y figuras con slogans propios de detergentes, cervezas o gaseosas, o en los que narcotraficantes y mafiosos de toda condición mueven millonarias sumas de dinero para llevar a instancias del poder a sus ahijados"
.

En otras palabras, la política en el Perú se ha prostituido al dejar de ser ese quehacer de servicio, científico y pedagógico, enlazado programática y éticamente con el desarrollo de una opción de cambio, de transformación económica y social, puesta al servicio del desarrollo del país y de materialización de los sueños de los millones de necesitados de la ciudad y el campo. Quehacer noble, supremo y profundamente humano el de la politica, que elevaba a sus gestores y cultores a niveles de conciencia superiores; aptos por tanto para desde las confrontaciones sociales del presente ir afirmando el porvenir en la organización de las fuerzas que lo harían realidad.

La derecha en el Perú, salvo honrosas excepciones, siempre ha sido amante de los cambalaches y cuchipandas de todo tipo, cuando no apelaba al cuartelazo y a los espadones. Lo nuevo, si se quiere, en esas fuerzas siempre conservadoras o retardatarias, lo han impuesto sus facciones ultramontanas que a través del fujimontesinismo - versión criolla del neoliberalismo- terminaron. en las últimas décadas, de degradar la política, de encanallarla, convirtiéndola, como en la mitología griega, en un gigantesco establo de Augías, cubierto de excremento de extremo a extremo.

Nada entonces, en el campo de la política peruana, puede ya sorprendernos. Como tampoco puede extrañarnos que la izquierda, enzarzada en su propia crisis, no haya sido capaz de oponerse al desarrollo de tales prácticas; constatándose más bien, en no pocos casos, que muchos de sus otroras cuadros y gremios se hayan convertido, en escenarios tradicionalmente progresistas y renovadores, en epígonos de esa perversión ideológica para servir a los intereses de grupos, clanes y mafias variopintas, a cada cual más corrupto.

La regeneración moral del país, la lucha contra la degradación ideológica y la corrupción, pasa hoy entonces por volver a hacer de la política una actividad que eleve moral y éticamente a sus cultores, que atraiga a las juventudes y a las masas populares que asqueadas de esa degeneración buscan nuevos horizontes, en un contexto en el que los trabajadores y pueblos, agobiados por problemas no resueltos, se aprestan a nuevas jornadas de pelea por sus reivindicaciones más sentidas.

Esa indignación puede constituirse en el fermento de una nueva etapa en el desarrollo del movimiento popular y de su conciencia política, a condición claro está de que el establo de Augías sea totalmente barrido.


Lima, octubre de 2011





lunes, 9 de mayo de 2011


LA HORA DE LA VERDAD


Mario Vargas Llosa


Aunque no soy creyente, tengo muchos amigos católicos, sacerdotes y laicos, y un gran respeto por quienes tratan de vivir de acuerdo con sus convicciones religiosas. El cardenal Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima, en cambio, me parece representar la peor tradición de la Iglesia, la autoritaria y oscurantista, la del Index, Torquemada, la Inquisición y las parrillas para el hereje y el apóstata, y su reciente autodefensa, Los irrenunciables derechos humanos, publicada el 1 de mayo en Lima, justifica todas las críticas que en nombre de la democracia y los derechos humanos recibe con frecuencia y, principalmente, de los sectores católicos más liberales.

En su texto, desmiente que dijera jamás que "los derechos humanos son una cojudez" (palabrota peruana equivalente a la española gilipollez) y afirma que, en realidad, a quien aplicó tal grosería fue sólo a la Coordinadora de Derechos Humanos, una institución dirigida por una ex religiosa española, Pilar Coll, que durante los años de las grandes matanzas perpetradas por la dictadura fujimorista llevó a cabo una admirable campaña de denuncia de los crímenes, torturas y desapariciones que se cometían con el pretexto de la lucha contra Sendero Luminoso. (La Comisión de la Verdad, que presidió el ex rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Salomón Lerner, ha documentado estas atrocidades).

El cardenal Cipriani desmiente, además, que durante la dictadura hubiera guardado silencio frente a uno de los crímenes colectivos más abyectos cometidos por Fujimori y sus cómplices: la esterilización, mediante engaños, de unas 300.000 campesinas a las que, por orden del dictador, los equipos del Ministerio de Salud ligaron las trompas o castraron, asegurándoles que se trataba de simples vacunas o de una medida que sólo temporalmente les impediría concebir. ¿Cómo es que nadie se enteró en el Perú de que el arzobispo había encontrado reprobables estos atropellos? Porque en vez de protestar públicamente ¡se limitó a hacerlo en privado, es decir, susurrando con discreción su protesta en el pabellón de la oreja del dictador!

El cardenal no suele ser tan discreto cuando se trata de protestar contra los preservativos y no se diga el aborto, o, para el caso, contra quienes en esta segunda vuelta de las elecciones peruanas apoyamos a Ollanta Humala. Por ejemplo, por haberlo hecho yo, me ha amonestado de manera estentórea y nada menos que desde el púlpito de la catedral de Lima, durante un oficio. Me ha pedido "más seriedad" y ha clamado que cómo me atrevo a dar consejos por quién votar a los peruanos. El cardenal está nervioso y olvida que todavía hay libertad en el Perú y que cualquier ciudadano puede opinar sobre política sin pedirle permiso a él ni a nadie. (Claro que las cosas cambiarán si sale elegida la señora Fujimori, la candidata a la que él bendecía en aquel mismo oficio en el que me prohibía opinar).

No sólo el arzobispo de Lima se excede en estos días de campaña y guerra sucia en el Perú. Una connotada fujimorista, también del Opus Dei, como monseñor Cipriani, Martha Chávez, ha amenazado públicamente al presidente del Poder Judicial, el doctor César San Martín, eminente jurista que presidió el Tribunal que condenó a 25 años de cárcel a Fujimori por crímenes contra los derechos humanos, con esta frase profética: "Tendrá que responder en su momento".

Pero acaso lo más inquietante sean los intentos de purgar a los medios de comunicación, principalmente los canales de televisión, de periodistas independientes y probos, que se resisten a convertirse en propagandistas de la candidatura de la hija del ex dictador. El caso más sonado ha sido el de Patricia Montero, productora general, y José Jara, productor de un noticiero, ambos del Canal N, despedidos, según ha denunciado la primera de ellos, porque los directivos estimaron que habían "humanizado" al candidato Humala en los boletines (¿pretendían que lo animalizaran, más bien?). Estos despidos han provocado una verdadera tempestad de críticas, entre ellas de los más prestigiosos periodistas del propio Canal N, en defensa de sus colegas, y amenazas de renuncias masivas en caso de que continúe la caza de brujas. Lo cual parece haber paralizado por el momento el despido de la prestigiosa y experimentada periodista del Canal 4, Laura Puertas, a quien se reprocha también, por lo visto, padecer de total ineptitud para el servilismo.

Finalmente, una denuncia publicada el miércoles 4 de mayo en el diario La Primera, que dirige César Lévano, precisa que el gobierno, apoyado por empresarios mineros, habría encargado a los servicios de inteligencia del Estado un Plan Sábana, destinado a destruir la campaña de Ollanta Humala con los métodos delictuosos -espionaje telefónico, operaciones calumniosas y escandalosas filtradas a la prensa para minar su prestigio y el de su entorno familiar utilizando mercenarios y provocadores- con que, en 1990, el gobierno conspiró contra mí cuando yo fui candidato a la Presidencia. La denuncia proviene, al parecer, de militares y civiles del servicio de inteligencia indignados de que se los utilice para fines políticos ajenos a su misión específica.

Todo esto merece una reflexión. Si estas cosas comienzan a ocurrir ahora, en plena campaña electoral, ¿no es fácil imaginar lo que sucedería en el caso de que la señora Fujimori ganara las elecciones y la dictadura fuji-montesinista recuperara el poder oleada y sacramentada por los votos de los peruanos? Los periodistas decentes y responsables expulsados de sus puestos no serían cinco (también han sido despedidos tres de Radio Líder, Arequipa) sino decenas, y las radios, los canales y los periódicos convertidos, como lo estuvieron durante los ocho años de oprobio que vivió el Perú, en órganos de propaganda encargados de justificar todas las tropelías y tráficos del poder y de cubrir de injurias y calumnias a sus críticos. No sólo el doctor César San Martín sería víctima de su probidad y entereza magisterial. Todo el Poder Judicial se vería una vez más sometido a una criba implacable para apartar de sus cargos, o reducirlos a la total inoperancia, a los jueces que se resistieran a ser meros instrumentos dóciles del gobierno. Reparticiones públicas, Fuerzas Armadas, empresas privadas, serían, otra vez, incorporadas al sistema autoritario para que, de nuevo, el país entero quedara a merced del puñadito de forajidos que, entre los años 1990 y 2000, perpetró el más espectacular saqueo de las arcas públicas y los más horrendos crímenes contra los derechos humanos de nuestra historia.

Quienes quieren semejante futuro para el Perú no son muchos, pero sí son poderosos y, como están asustados con la perspectiva de que Humala gane las elecciones y cometa los desafueros y horrores de Hugo Chávez en Venezuela, están dispuestos a cualquier cosa con tal de asegurar el triunfo de Keiko Fujimori. Extraordinaria paradoja: con tal de evitar el socialismo, que venga el fascismo. ¡Y todo eso, en nombre de la libertad, de la democracia y del mercado libre!

En verdad, la disyuntiva que tiene por delante el Perú en las elecciones del 5 de junio próximo, es la de salvaguardar la imperfecta democracia política que tenemos desde hace 10 años y una política de mercado y de apertura al mundo que ha hecho crecer nuestra economía de manera notable, o volver a un régimen dictatorial que, guardando ciertas formas institucionales, restablecería en el gobierno a quienes, en complicidad con Fujimori y Montesinos, destruyeron el Estado de derecho, se enriquecieron cometiendo las más descaradas pillerías y durante ocho años perpetraron horrendos crímenes con el pretexto de combatir la subversión. A mi juicio en semejante disyuntiva la peor opción es Keiko Fujimori.

Ollanta Humala ha hecho un "Compromiso con el Pueblo Peruano" que conviene tener muy presente, no sólo a la hora de votar por él, sino sobre todo una vez que acceda al gobierno, para recordárselo cada vez que parezca apartarse de alguna de sus promesas. No habrá reelección. Se cumplirá con los tratados firmados, no habrá estatizaciones, se respetará el derecho de propiedad y las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFPs), la lucha contra la corrupción será implacable, habrá una política de apoyo social sostenida, sobre todo en los campos de la educación y la salud pública, para los sectores más desfavorecidos, así como estímulos y facilidades para la formalización de las empresas. El respeto al pluralismo informativo, a la independencia de la prensa y al derecho de crítica será total. Estos puntos han sido expresados, además, de viva voz, en las reuniones que ha celebrado el candidato con la confederación de empresarios y las asociaciones de prensa. Todo esto es perfectamente compatible con la democracia y con las políticas de mercado vigentes y tiende a perfeccionarlas, no a recortarlas ni menos suprimirlas. No sólo depende de la voluntad de Ollanta Humala que este compromiso se cumpla. Depende, sobre todo, de que quienes lo apoyemos en la elección del 5 de junio dejemos claro que es a estas políticas a las que damos nuestro apoyo y que nos mantendremos firmes exigiendo su cumplimento.

© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2011. © Mario Vargas Llosa, 2011.

lunes, 25 de abril de 2011


COARTADA
AL DESCUBIERTO


Dijo alguna vez Gabriel García Márquez, en una reunión de ex presidentes, que en democracias como las nuestras las elecciones eran simplemente coartadas para que se vayan unos gobernantes e ingresen otros y nada más. En otras palabras, las elecciones , incluso las más escrupulosas, servían únicamente para que algo cambie, aunque en esencia el orden económico y social no cambiase nada; como en Colombia, agregaba el genial novelista, como en el Perú diría yo, cuyas elecciones estaban destinadas, desde la perspectiva de quienes cortan el jamón, a elegir a los gobernantes cuya tarea en los próximos 5 años debería haber sido la de salvaguardar el modelo económico y su correspondiente orden político, tal y como lo han hecho, desde 1990 - en que se impuso el modelo- todas las autoridades gubernamentales.

En el actual proceso electoral, desde la derecha, candidatos como PPK, Alejandro Toledo y Luis Castañeda, le aseguraban esos propósitos, en tanto que desde la ultraderecha, Keiko Fujimori era la candidata ideal. Los resultados de la primera vuelta, sin embargo, los ha descolocado porque la presencia de Ollanta Humala en la segunda vuelta con el caudal electoral obtenido y con muchas posibilidades de incrementarse desbarataría tal pretensión del continuismo si acaso llegase a ser presidente; como también podría traerse abajo el anunciado propósito del Presidente García, el nuevo alfil de la derecha, de volver en 1916, a lo que ha jugado todos estos años, empeñado como está en demostrarle a todos los matices de la caverna su total reconversión al neoliberalismo, aunque en ello se le esté yendo la vida al APRA.

El peligro para las mayorías nacionales no está entonces en que Ollanta quiera reelegirse en caso gane la presidencia en las elecciones del 5 de junio, posibilidad que el candidato nacionalista ha negado en todos los idiomas; el peligro radica en que la derecha, que viene gobernando el país desde 1990 logre, a través de la señora Fujimori, mantenerse 6 años más en el poder con el riesgo añadido de que ella -además de abrirle las puertas de la cárcel a su padre y a todos los ladrones y asesinos que dieron vida al fujimorato- le deje la mesa servida al Presidente García, con lo que tendríamos más de 3 décadas de gobiernos derechistas, aunque los rostros de los gobernantes sean diferentes.

Una victoria de Ollanta Humala en la segunda vuelta, lo reitero, cortaría de cuajo la programación electoral de la derecha, por eso es que la preocupación de todos estos sectores va en aumento y raya en la desesperación, sobre todo porque en su propio seno comienzan a decantarse posiciones diferenciadas. El pronunciamiento explícito de Vargas Llosa contra la candidatura de la señora Fujimori no es una actitud individual, expresa el rechazo de sectores conservadores que si bien se alinean con el modelo económico, sin embargo no están de acuerdo con lo que significó el fujimontesinismo en cuanto violentamiento de la democracia burguesa, transgresión de los derechos humanos, robos, corrupción, degradación de la política, etcétera.

Por eso es que a toda carrera están tratando de reconvertir a Keiko. Su mensaje de los últimos días es diferente. Ahora pide perdón, le enmienda la plana a Martha Chávez y a Rafael Rey, habla de ponerle impuestos a las sobreganancias de las mineras, de entregarles una pensión de gratitud a los jubilados, de elevar el sueldo mínimo...terminando por declarse una admiradora de las políticas sociales del ex presidente Lula.

Como se deduce de la propia práctica del fujimontesinismo, esos mensajes son para las graderías; en la práctica se mantiene el meollo de de sus maneras de hacer política: se trae a Bayly para el trabajo sucio en la televisión, se despiden periodistas para uniformizar el color naranja en el trabajo mediático, se sigue jugando con "el regreso del chino" en provincias, se juega con los sentimientos religiosos de la gente y la desmemoria del pueblo, en este último caso para traer a Hernando de Soto como asesor, quien asesoró al dictador desde 1990, incluyendo la lavada de rostro luego del golpe de 1992 para justificar lo injustificable: la quiebra del estado de derecho.

Puente Piedra, 29 de abril de 2011