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viernes, 20 de enero de 2012



Papirriquis cumplirían 94 pirulos...


Curioridades de la vida. Mi padre, Sebastián Mosquera Pérez nació un 20 de enero del año 1918, en Cajamarca; mi suegro, Marcial Vásquez Ventura, nació el mismo día, del mismo año, en el mismísimo Cajamarca. Hoy ambos estarían cumpliendo 94 años, pero como ustedes suponen ya navegan, sueltos en plaza, por el mar de la eternidad, en alguno de cuyos puertos algún día también recalamaremos para retomar conversaciones y reirnos a carcajada limpia de la vida y sus avatares.

Mientras tanto, bien vale la pena hacer un alto, recordarlos, y decirles que sus lecciones y recomendaciones no han caido en saco roto: Elbita y yo, seguimos tirando pa adelante, con el mismo cariño de hace 40 años en que los paquirriquis se enteraron que habían nacido el mismo día, el mismo año, en la bella y rebelde Cajamarca.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

BAMBAMARCA

Un desfile en la Plaza de Armas
2000

El perfil de Cristo
2005


En el recuerdo...
Alejandro Fernández y Marcial Vásquez

EN EL CANTO DE GERMÁN SÚNICO:

La agricultura y las minas
sin alarde de riqueza
en Bambamarca señores
de economía, es su fuerza.
Y ni hablar de las mujeres
de angelical belleza
y el hombre que a todo campo
se acopla con gran destreza
porque los siglos de raza
en la sangre los conserva.

Ahora Campos Benavides
me refiero, a don Esteban
demostrando el gran cariño
que le inspira esta tierra,
con todas sus energías
pone el hombro y sus ideas,
constituyendo un ejemplo
en la obra que el pueblo espera,
por eso hoy, este lugar
es Capital de poetas.

Creo no existen parajes
ni zonas aún tan bellas
como las de Bambamarca,
son de postal o tarjeta.
Las turísticas pinturas
que contemplarlas recrea,
aquí en vivo y en directo
la naturaleza muestra,
para orgullo del Perú
¡Bendita sea esta tierra!.

Dios se recreó contigo
Bambamarca, sol y estrella
el día más inspirado
cuando cogió sus paletas,
y con luz de eternidades
pintó hermosas escenas,
el Puente de Corellama
los cerros que te rodean,
sus pinceles lo emociona
y los desliza y vuelan.

San Carlos de Bambamarca”
con su dominical feria
primer “Centro Comercial”
en que el sector se deleita.
Llaucán, Cuñacales ríos
que nos regalan belleza
y el sereno Maygasbamba
con que cualquier hombre sueña.
Cuna eres de cultura
Bambamarca, linda estela.

Así como el “Negro Meche”
que hacía música buena,
diste a Segundo Custodio,
otro que era de polendas,
y a Arnulfo Márquez, pintor,
reconocida tripleta.
Rezo a la Virgen de Lourdes
que pintara Villanueva
si, don Glicerio, el pintor
de iluminada paleta

Que bien que hoy se establezca
una “Casa del Poeta”
y que siga el doctor Vargas
sudando la camiseta,
sus amigos y alumnos
conocemos de su entrega
y hoy que “Angeles en llamas”
a presentarlas se apresta,
pido que Dios lo bendiga
a él, y a esta hermosa tierra.

Germán Súnico Bazán
Villa de los Libertadores, 4- 03- 08

martes, 4 de diciembre de 2007

EN EL CAMINO
DE LA ETERNIDAD

Foto: Elbita Vásquez Vargas
El camino de la eternidad ha ganado un nuevo trajinante. Se trata de don Marcial Vásquez Ventura, un hombre bueno de Hualgayoc, que abandonó el pasado 30 de noviembre estas viñas del señor, cuando faltaban apenas unas cuantas semanas para llegar a los 90 años de haber visto por primera vez la luz del sol en el esplendor del siempre azul cielo cajamarquino.

Don Marcial perteneció a aquella raza de ciudadanos peruanos de tierra adentro, que a pulso y en el anonimato, en su caso desde la escribanía que ejerció desde muy joven, fue dándole forma al Perú oficial en las siempre encrespadas tierras de la sierra norte, donde todavía se escucha el eco de las andanzas de Eleodoro Benel, famoso insurgente de los años 20 del siglo XX.

Hombre bueno decíamos, alegre, dicharachero, y querendón, don Marcial fue un ejemplo de sabiduría, honestidad y vocación de servicio, valores que todavía florecen en esa estirpe de veteranos que día a día nos abandonan físicamente porque mortales somos, pero que nos dejan una estela de esperanza sobre la posibilidad de restaurar esos hitos éticos tan veninos a menos en el cambalache moral que afrontamos.

Gracias don Marcial, descanse en paz, la tarea ha sido cumplida con creces.