sábado, 24 de septiembre de 2016

ESPOLONES DE LA ADOLESCENCIA


"...Y como cada película provocaba un escándalo "por atentar contra la moral y las buenas costumbres", la "Coca" llevó siempre las de ganar porque cargó sobre su cuerpo y sus películas el delicioso estigma de lo prohibido"

miércoles, 21 de septiembre de 2016

¡QUÉ TAL CONCHA!

Foto de Elbita Vásquez Vargas

Sí, ¡que tal concha! la del fujimontesinismo. 

Ellos, que hicieron del transfuguismo carta de ciudadanía y cuyos mentores ideológicos:  Fujimori y Montesinos, están en la cárcel, entre otras razones por comprar congresistas al peso y tener las manos libres para levantarse el país, ellos, decíamos, quieren aparecer como representantes de la inmaculada concepción y dar cátedra de lucha contra esa plaga.

Porque si bien es cierto que en el Perú, el transfuguismo es tan viejo como el vetusto local del congreso, es el fujimontesinismo - véanse los vladivideos colgados en youtube- el que como parte del emputecimiento de la política nacional que promovieron en sus años de gloria,  van a dar vida a inimaginables formas de compra de conciencias y votos, dentro y fuera del congreso.

Los hijos putativos de Fujimori y Montesinos saben perfectamente que en el congreso su bancada es frágil, hasta el propio PPK lo ha revelado. La abrupta salida de la congresista Vilcatoma confirma lo que es un secreto a voces: deseosos de ganar votos prácticamente  vendieron curules al mejor postor.  Cada uno de sus compradores, en defensa de sus propias agendas, son capaces, a lo Vilcatoma, de tirarles la puerta en la cara, con el riesgo de convertir a la ahora omnipotente bancada en un simple conglomerado de adulones. Lo que pasó con la banda del comandante Humala es harto elocuente.

Es decir, no es que al fujimontesinismo le interese fortalecer la democracia y sus instituciones, como podría algún despistado suponer. No, a la señora Keiko,  maniobrando desde la clandestinidad, únicamente le interesa no perder la fuerza cuantitativa de su bancada para sacar adelante todos aquellos proyectos  que a su cuestionado cogollo le pueda interesar.  Ya hicieron el intento, por ejemplo, de reducir la valla electoral de la primera vuelta. ¿A quien le interesaba esta decisión? Pues únicamente a quien por dos veces consecutivas ha sido derrotada en la segunda vuelta, pese a su éxito en la primera. ¿Y la libertad del caco?  Fracasadas sus intentonas legales, solamente les queda lo que el congreso pueda decidir. Para ello requieren su aplastante mayoría.

En su desesperación y marcados por su infamante práctica,  el fujimontesinismo es incapaz de distinguir al tránsfuga de quien no lo es. En la administración anterior, políticos como Javier Diez Canseco o Verónika Mendoza, por citar ejemplos, llegaron al congreso en la lista del nacionalismo patrocinada por el comandante Humala. Cuando observaron que la pareja presidencial tiraba por la borda sus promesas electorales, ambos y otros más, patearon el tablero y armaron carpa aparte, en defensa de sus principios y de los pueblos que habían votado por ellos. A nadie que esté en su sano juicio se le ocurriría calificar como transfuguismo el abandono de una bancada traidora.

Al respecto Enrique Bernales, reputado constitucionalista, acaba de declarar: "...Un parlamentario que por razones ideológicas o de discrepancias profundas decida retirarse de un grupo por el que originalmente fue elegido, no merece recibir sanción porque es evidente, la libertad de las ideas prima por encima de las militancias" (La República, 21-09-16).

Hay que desesmacarar al fujimontesinismo, ponerlo de cara a las masas para denunciar su hipocresía y la mezquindad de sus intereses, caros a los grupos de poder que defiende. Los gallinazos de Cristina Planas - ver la foto que ilustra esta nota- tradicionales bajaspolicías de la Lima de siempre, tendrían harta chamba en ese congreso...




sábado, 17 de septiembre de 2016

MIS RESPETOS


En política hay algunos gestos que valen por mil palabras. El portazo de la señora Vilcatoma a la topoderosa bancada fujimontesinista y a la mismísima hija del caco,  por ejemplo, es uno de ellos. Con anterioridad, como procuradora, ya se había enfrentado al poder ollantista, por eso le bajaron el dedo; hoy, con roche, le da la espalda a los dueños de la chacra en que se ha convertido el congreso, señalando una ruta que ni los mismos ppkausas -en plena bajada de pantalones, como dice elocuentemente el semanario de Hildebrandt- se atreven a pisar.

La Vilcatoma está defendiendo su palabra. El fujimontesinismo, sus intereses hediondos. Por discrepar con los letonas y becerriles le abrieron un proceso cuyo desenlace estaba cantado: la expulsión de la congresista. Quien nació para panzón, aunque lo fajen, dicen los viejos. El fujimontesinismo nació en medio de la dictadura, es más, fue obra de ésta, el soplo de vida se lo otorgaron quienes en 1992 hicieron trizas del estado de derecho e impusieron un orden donde el poder omnímodo estaba en la dupla Fujimori-Montesinos, los mayores bribones de la historia republicana.

Por eso, para esa lacra, la democracia, sea cual sea el nivel,  es una mala palabra, la directiva de los mandos se aplica sí o sí, no hay derecho al pataleo. La Vilcatoma pataleó y un iracundo Becerril la llenó de amenazas e improperios. "Casi me pega" ha dicho la afectada, que ni corta de perezoza denunció al agresor ante la Comisión de Ética, lo que debordó el vaso de la intolerancia. La mismísima hija del caco, hoy en la clandestinidad, salió de su encierro para bajarle el dedo a la atrevida. El llanto de la Vilcatoma, decepcionada - ha dicho- lo dice todo. Confió en ellos, se equivocó.

¿Cuál será el futuro político de la ayacuchana? ¿Hacia donde orientará su desempeño parlamentario? ¿Continuará en esa línea contestataria? La figura no está clara. Sea cual sea, sin embargo  sus derroteros finales, por ese solo hecho de haberle mandado un portazo al fujimontesinismo, bien vale la pena saludarla.


martes, 13 de septiembre de 2016

¿CONJURA SINIESTRA?

 

La tragedia del Estadio Nacional del 24 de mayo de 1964 estaba casi olvidada. A más de 50 años de haberse producido, con su secuela de más de 320 aficionados muertos, pisoteados, baleados, asfixiados, golpeados...estaba condenada a vivir en la memoria de una generación que fácilmente llega o sobrepasa los 70 años, por tanto,  a diluirse entre los pliegues del tiempo, como tantos otros hechos sociales cuyos rastros ni en las bibliotecas existen.

A Efraín Rúa, un acucioso periodista capitalino, le debemos el haber puesto el tema nuevamente en la mira de la opinión pública. El gol de la muerte, su último trabajo de investigación nos permite reconstruir la hecatombe que se dió como colofón de una serie de sucesos que aparentemente tuvieron como único teatro de operaciones el viejo Estadio, pero que realmente podrían ser incorporados a una trama en la que la posibilidad de una conjura siniestra no  puede quedar descartada.

La crónica de Rúa nos lleva de la mano en la visualización del hecho futbolístico: el partido Perú-Argentina, en el camino hacia las Olimpiadas de Roma, el gol legítimo de Kilo Lobatón, los reclamos argentinos,  el nefasto papel del árbitro uruguayo Pazos en la anulación del tanto, la protesta apasionada de la hinchada nacional, el ingreso raudo de Bomba al gramado futbolístico, dispuesto a darle su merecido al soplapitos, etcétera.

Pero Rúa va más allá: escarba en la historia de un puñado de los caídos, todos ellos gentes de a pie, como son los que suelen poblar las tribunas populares del Estadio; como ausculta la vida y milagros de Bomba, el afroperuano que con su intención de tomar justicia con sus propias manos, detonó la tragedia. Lo que la hinchada y el propio Bomba, como quizá también los mismos policías que lanzaron las bombas lagrimógenas a las graderías, no imaginaron es que de acuerdo a la investigación judicial,  es que todos ellos podrían haber terminado de marionetas de un plan siniestro, diseñado para escarmentar a una población desencantada con el estado de cosas reinantes en el país.

La historia oficial le echó la pelota al entonces comandante De Azambuja, quien purgó carcel por ello. Efraín Rúa, sin embargo nos pone en negro sobre blanco el informe del juez Benjamín Castañeda Pilopaís, desechado por sus superiores, en el que se señala sin medias tintas que el desastre formó parte de un plan represivo de las fuerzas negras de nuestra sociedad orientado a sembrar el terror en el pueblo para inmovilizarlo.

En mayo de 1964, no se olvide, el país estaba políticamente movido.  Hugo Blanco, el legendario líder campesino se había posicionado en el valle de La Convención y Lares, dinamizando una reforma agraria que los militares que se auparon al poder en 1962 no tuvieron sino que formalizar. En mayo de 1963, un año antes de los sucesos del Estadio Nacional,  el poeta Javier Heraud prácticamente se había inmolado en Madre de Dios cuando pretendía ingresar al país para organizar un alzamiento guerrillero. Mientras tanto, el MIR de De la Puente y el ELN de Bejár ya estaban trabajando su alzamiento en el Cusco y Ayacucho respectivamente, apoyados de una u otra forma por otras fuerzas revolucionarias. En este sentido, Lima era un mar de rumores, en tanto que los aprestos reformistas del primer gobierno del arquitecto Belaúnde se iban quedando en el camino.

Dijo el juez: "prepararon concienzudamente la tragedia porque querían amedrentar al público y hacerle aprender, con sangre y lágrimas, que nada ni nadie podría oponerse a sus ejercicios represivos", fundamentando la denuncia contra el ministro de gobierno de entonces y los tres jefes policiales que ordenaron sembrar de bombas lagrimógenas las graderías, sabiendo de antemano que las puertas del estadio estaban cerradas y con candado.

El informe del juez Castañeda Pilopaís, lo he dicho, fue desechado por sus superiores, obligando a éste a presentar su carta de renuncia. El "ministro de la muerte":  Juan Languasco, siguió en su puesto, lo mismo que los jefes policiales que incluso más adelante fueron ascendidos, aunque De Azambuja - considerado el único responsable posteriormente- tuvo que ir a prisión, en tanto que otros protagonistas, incluyendo al autor del gol, fueron desapareciendo.

El tiempo, que todo lo borra, debió sepultar en el olvido la tragedia. A los 50 años de esos tristes acontecimientos,  Efraín Rúa, para bien de la memoria histórica, los ha desempolvado. Las nuevas generaciones no pueden obviarlos en la búsqueda de la verdadera naturaleza del orden económico y social establecido y del entendimiento de una desgracia que enlutó a centenares de modestísimos hogares limeños.








domingo, 11 de septiembre de 2016

EL BUEN MARIO CÓNDOR SALCEDO




Don Mario Cóndor Salcedo se fue hace exactamente un año, en ese viaje sin retorno que el menú de la vida nos sabe ofrecer, tarde o temprano.

¿Cuando un comunista muere? me pregunto ahora recordando ante el teclado tantas jornadas de luto y rabia en las que codo a codo con Mario y muchos otros respondíamos siempre al unísono, colectiva, vigorosamente:  ¡Nunca muere!


Cierto. Porque Mario nunca dejará de existir en nuestros recuerdos, en nuestros corazones. La huella de su amistad, de su camaradería, es honda.

Por eso es que en el café de media mañana, en la Facultad de Ciencias Físicas,  mirar hacia la puerta es una figura recurrente. Se tiene la sensación de que puede llegar en cualquier momento, como año tras año lo hizo.



En las discusiones académicas la ausencia de su palabra es notoria. La sapiencia de quien prácticamente había entregado su vida a la universidad, apostando permanentemente por el cambio, nos sacó más de una vez de los cuellos de botella en las que no pocas veces nos quedábamos estancados.



Fue el gran ausente en las últimas elecciones sanmarquinas. Siempre fue protagonista aunque no necesariamente como candidato. 

Los camaradas bolivianos que de cuando en cuando aparecen por Lima nunca olvidan la mano generosa de Mario, en los años en que las dictaduras con su estela de persecución y sangre asolaban el hermano país.

Los otroras dirigentes estudiantiles, hoy profesionales, tampoco soslayan las relaciones fraternas establecidas con Mario.

Y cómo pasar por alto los recuerdos contagiantes de su terruño, Carhuamayo, a la hora del canto y del baile; como extrañamos "la daga" imaginaria con la que Mario, entre broma y broma, supuestamente iba a zanjar las discusiones.

Buen esposo, buen padre, buen camarada y amigo, Mario Cóndor Salcedo siempre vivirá en nuestro recuerdo...










jueves, 8 de septiembre de 2016

UNA LOCOMOTORA


I


El Frente Amplio se sacó la lotería con Verónika Mendoza. ¿Ustedes creen que llevando de candidato presidencial a Marco Arana hubiera tenido el éxito arrollador alcanzado en las elecciones presidenciales pasadas? Algunos sostienen que los resultados favorables se debieron al retiro de las candidaturas de Acuña y Guzmán. No niego la influencia, pero lo fundamental no estuvo ahí, como tampoco lo explica todo el programa que Verónika levantó, de cambio, renovación y esperanza en un futuro diferente para un país frustrado y tantas veces traicionado.

Rolando Breña ha dado en el clavo de la explicación del fenómeno. En una reciente entrevista televisiva ha dicho que hay "líderes de aparato" y "líderes de masas". En Patria Roja (PR) por ejemplo, Horacio Zeballos fue un extraordinario líder de masas, como también lo es Breña. No podemos decir lo mismo de Ludovico,  otro de los dirigentes históricos de PR, quien calza perfectamente en el concepto de "líder de aparato": son buenos para las movidas internas, pero no lo son para agitar multitudes, desatar pasiones y arrastrar voluntades.
 
Los líderes de masas tienen una nota especial, una carga personal, fuerza vital le llaman algunos, empatía le dicen otros, que les permite a esos hombres o mujeres sintonizar rápidamente con la ciudadanía. Al respecto, en abril de este año escribí:

"Si algo hay que destacar de la señora Verónika, en primer lugar, es su belleza, la gracia, la simpatía, el carisma de las que hace gala, para lo cual no necesita hacer ningún esfuerzo. Belleza física y espiritual, fortalezas personales todas, escribí hace un tiempo, que le permite interactuar muy rápidamente con hombres y mujeres de todas las edades. Si a ello le adicionan su origen cusqueño, el manejo a discresión de su lengua paterna: el quechua,  la sencillez  en el trato, la facilidad de palabra para exponer sus ideas o su renuencia a hacer del adjetivo una chaveta, sus ventajas naturales se acrecientan.".
 
Los resultados son elocuentes, Marisa Glave acaba de decir que "el Frente Amplio apareció con 1% de intención de voto y llegó a 18%" y estuvo a un tris de disputar la segunda vuelta electoral. Sus documentos congresales lo reconocen: el Frente Amplio "quedó como segunda fuerza en el Congreso con 20 congresistas y como segunda fuerza nacional por los óptimos resultados obtenidos en 7 regiones del sur y centro del país.".
 
No sean mezquinos: sin dejar de reconocer el esforzado trabajo de las bases y de los aliados, la locomotora fue Verónika Mendoza. Casi tres millones de votos no son poca cosa.
 
II

Ese éxito electoral, sin embargo, le está pasando la factura al Frente Amplio, en especial a Tierra y Libertad. Las viejas perspectivas,  centralmente medioambientales,  el viejo aparato organizativo y  los liderazgos ajustados a esos espacios han quedado cortos. La crisis que actualmente afronta -de crecimiento según se afirma-  en un contexto de afianzamiento de la derecha neoliberal en el control del aparato estatal,  con potenciales conflictos en desarrollo dados los entrampamientos de la economía y las clásicas salidas gran burguesas, los está obligando a perfilar su orientación. 
 
Como lo señalan sus documentos congresales, en el mismo proceso electoral tuvieron que afinar sus perspectivas, "presentando una propuesta más global, incidiendo en el cambio del modelo económico y nueva constitución junto a todas las propuestas concretas". Este ajuste les permitió ensanchar su electorado, en especial en los medios más radicalizados, espantando definitivamente a quienes hubieran preferido una salida tibia, intermedia, conciliatoria.
 
No estamos, aclaro, ante una opción marxista, netamente mariateguista, aunque nadie puede negarle su naturaleza democrática y popular, socialista a su manera, como que se reclaman de "Un socialismo tawantinsuyano, que hable y cante en quechua y en aymara, que integre el mito mariateguista y lo mágico arguediano".   

Todo indica que a algunos dirigentes de Tierra y Libertad, esto les huele a chicharrón de sebo, sobre todo, además, si quienes enarbolan dichos postulados sostienen abiertamente que "Verónika Mendoza y el Frente Amplio han quedado en el imaginario popular como una opción real de gobierno y ese será el objetivo político a conquistar hacia el 2021, pasando por el 2018".
 
La crisis en el Frente Amplio no es pues tan simple, pero es indudable que no tiene la envergadura de los desmadres que se dan en el Apra o en el PPC, viejos como matreros partidos de la derecha. Del cómo perfile su perspectiva ideológica, política y organizativa, cara a la punzante realidad económica y social peruana, dependerá  la cualificación de su futuro. En ese sentido, su Congreso Nacional del 23 y 24 de setiembre será decisivo.






 

lunes, 5 de septiembre de 2016

EL MIEDO DE LA DERECHA


El montaje es burdo, grosero, propio de quienes tienen la cabeza de adorno...

Una postal donde aparecen Verónika Mendoza y Marisa Glave, lideresas del Frente Amplio, en la puerta de la casa colombiana donde vivió Manuelita Sáenz, pareja de Simón Bolívar y gran protagonista de la gesta independentista del siglo XIX, ha sido convertida en una provocadora foto supuestamente tomada al pie de la casa de Abimael Guzmán.

No hay que ser adivinos para dar con los autores y divulgadores de la falsificación. Es la derecha ultramontana y sus operadores a sueldo, que no pueden vivir tranquilos con la renovada presencia de la izquierda en el Perú, dentro y fuera del congreso o de los espacios legales.

Esa derecha sabe perfectamente que su hegemonía ideológica y política es relativa. Las últimas elecciones presidenciales lo demostraron, como también las potentes movilizaciones populares en defensa de los intereses de los trabajadores, de los jóvenes, de las mujeres, de los pueblos indígenas. La aplanadora neoliberal ha dejado muertos, heridos, insatisfacciones y frustraciones a lo largo y ancho del territorio patrio. 

En ese contexto, la mantención del modelo económico, a pesar de las reformas anunciadas por PPK y sus tecnócratas, seguirán regando leña. Una izquierda consecuente con sus propuestas de cambio, sea cual sea su matiz,  será sin duda la gran beneficiada con la efervescencia social que se avizora, a pesar de los amagues del populismo derechista del fujimontesinismo. Lo han dicho los analistas de todas las tendencias, que incluso, tomando en cuenta las nuevas situaciones que se abrirían, dibujan la posibilidad de que Verónika Mendoza  pueda ser la próxima presidenta del país.

Incapaz de desarrollar una lucha de ideas, de propuestas, de proyectos, la derecha ultramontana, como siempre ha ocurrido, solo tiene la violencia y su poder ideológico a la mano para contrarrestar lo que ellos consideran un peligro. Su rabioso anticomunismo lo llevan a flor de piel. Con ese caballito de batalla detuvieron a Mariátegui en los años 20 del siglo XX y confinaron  en la isla de El Frontón a intelectuales de la talla de Jorge Basadre, Luis E. Valcárcel, Cesar Miró, entre  otros. Sobre esa misma cabalgadura el fujimontesinismo considera que toda la izquierda, sea cual sea su cantera es terrorista, comunista, y punto.

Esa lógica está presente en la foto trucada de Verónika Mendoza y Marisa Glave, que motiva esta nota; como también lo ha estado en las fotos manipuladas con la que en plena campaña electoral y últimamente han querido bajonearse el liderazgo de la Mendoza en el movimiento popular.

Como vemos, en política no hay casualidades ni cabos sueltos, los miedos de la derecha tienen también una explicación.