martes, 5 de diciembre de 2017

A LAS CALLES, CONTRA EL GOLPISMO MAFIOSO

 
Los fiscales y el poder judicial, en el caso Odebrecht, están cumpliendo. Más allá del verso, el canazo a 5 importantes dueños del Perú, comprometidos en las cuchipandas mafiosas de los brasileños, nos indican que hay una esperanza en que la justicia peruana esté a la altura de las exigencias de la lucha contra la corrupción, caíga quien caíga.
 
La última palabra, sin embargo, no está dicha. No solamente porque hay tiburonazos sueltos que le están sacando a la lengua al país y a la justicia, sino porque desde el seno de los operadores políticos de los mafiosos, hay quienes, como el fujimontesinismo, que quieren traerse abajo esa labor profiláctica. Ahora más que nunca han quedado expuestas al sol las verdaderas intenciones de esa costra: descabezar el Ministerio Público, capturar el Tribunal Constitucional, apoderarse del ente que nombra jueces y fiscales, no tienen otro objetivo que trabajar para la impunidad de los capos de la corrupción.
 
La detención del cogollo empresarial por orden del juez Carhuancho, sobre la base del trabajo de los fiscales, constituye una alarma para esos mafiosos, porque intuyen que los próximos en ir a parar con sus huesos a la cárcel, pueden ser ellos. Sus bravuconadas y desplantes matonescos parecen haberse extinguido. Pero nos equivocaríamos de extremo a extremo, si es que pensamos que han bajado los brazos. Al contrario, bajo cuerda trabajan más aceleradamente que nunca.
 
Por eso es la ciudadanía en estos momentos no puede ni callar ni quedarse inmovilizada. La resolución del juez Carhuancho y el trabajo de los fiscales pueden quedar reducidos a simples fogonazos si es que las calles y las plazas no hablan. Hay que parar las maniobras del golpismo y de la corrupción, y la historia nos enseña que solamente el pueblo movilizado a lo largo y ancho del país puede cumplir con esa histórica tarea. En los 90, ese pueblo se trajo abajo la dictadura fujimontesinista y restableció la democracia en el país. Hoy esos hombres y mujeres, indignados por los avances mafiosos será capaz de contragolpear a los epígonos de Fujimori y Montesinos y de sus socios de siempre: el alanismo aprista.
 
Para mañana miércoles 6 de diciembre, a las 5 de la tarde, en la plaza San Martín de Lima, está convocada la primera gran cita de masas contra el golpismo y los mafiosos de todos los pelajes: no dejes de asistir.
 

lunes, 4 de diciembre de 2017

LOS RICOS TAMBIÉN LLORAN


Cuando el país dormía plácidamente, en Lima, el juez Richard Carhuancho dictaba un fallo histórico, por el que mandaba a prisión a cinco empresarios peruanos, cabezas visibles de una hasta ahora intocada como mafiosa burguesía peruana.

El magistrado, con anterioridad, ya había mostrado sus agallas. Mandar a la cárcel al ex presidente Ollanta y a su consorte no fue una decisión fácil, las controversias no terminan. Con la resolución de esta madrugada, el juez se reafirma en sus convicciones: la ley se aplica a todos, sin excepciones, caíga quien caíga.

El magistrado ha chocado con el poder y no le ha temblado la mano. Los empresarios ahora detenidos no son la última rueda del coche. En palabras del viejo Malpica, son algunos de los dueños del Perú. Francisco Durand, el profesor que conoce al revés y derecho a esos propietarios, podría decir: son del cogollo de los doce apóstoles de la economía peruana, de los grupos que parten el jamón en este país.

La última palabra, sin embargo, no está dicha. El juzgador Carhuancho ha cumplido su rol. Las apelaciones, a no dudarlo estarán en el orden del día, como las presiones de todo tipo. Quisiéramos que todos los jueces fuesen como el doctor Carhuancho. La realidad indica que no es así. La ciudadanía peruana tiene que ejercer su rol fiscalizador.

La cita de masas contra el golpismo fujimontesinista del próximo miércoles 6 tiene que apuntar también a respaldar las decisiones judiciales que comienzan a destroncar el poder de los mafiosos. 

No olvidemos que la bankada naranja, por orden de su jefa, quiere desnucar el Ministerio Público para que reine la impunidad. Gracias al trabajo de los fiscales, el juez Carhuancho ha tenido en sus manos el sustento en el que se ha apoyado para mandar a la cárcel a los empresarios mafiosos. Si se quiebra ese trabajo fiscal, los grandes tiburones de las mafias seguirán haciendo de las suyas.

¡A las calles el 6 de diciembre, a las 5 de la tarde, en la plaza San Martín!

viernes, 1 de diciembre de 2017

ALIANZA CRIMINAL


Las apestosas excrecencias de la burguesía peruana, siempre ocultas bajo un mensaje grandilocuente y atarantador, van quedando al descubierto.

Los hallazgos de los fiscales peruanos, que demuestran el encompichamiento de empresas como Graña y Montero con el hampa brasileña aglutinado en Odebrecht, dejan en la lona a una burguesía que se marketeaba como el ya no ya del empresariado nativo.

Los mismos jerarcas de Odebrech, dispuestos a aminorar sus condenas, le han tirado dedo a sus socios peruanos. Según el semanario de Hildebrandt han terminado embarrados los más más de las 5 constructoras más importantes del país, todos ellos dueños de deslumbrantes apellidos.

Siempre según el citado semanario, dichos empresarios comprometidos hasta el cogote con las chanchulladas de los brasileños, serían:  José Alejandro Graña Miró Quesada, Hernando Graña Acuña, Gonzalo Ferrero Rey, Fernando Martín Camet Picone y José Fernando Castillo Dibós.

Con Odebrech, esos empresarios cerraron un "pacto criminal". Los delitos cometidos, según la fiscalía, serían de colusión y lavado de activos, para de acuerdo a esa alianza sobornar a los operadores de sus siniestros planes.

Más de uno se sorprenderá con esas revelaciones. Sobre todo porque los ojos, no sin razón, han estado centrados en los peones de la mafia, enquistados en los partidos políticos sobre todo de la derecha, pero también en algunas tiendas de izquierda. Los hallazgos, sin embargo, no hacen sino confirmar que la burguesía peruana, a la hora de llenar sus arcas, no tiene escrúpulos.

Durante los años 90, esa burguesía fue el sostén social de la dictadura fujimontesinista. Luego de dejar en el aíre a Vargas Llosa y su movimiento, pasaron a ponerle el hombro a la dupla Fujimori-Montesinos, mientras que bajo el paraguas del neoliberalismo - con sus tecnócratas en primera fila- se alzaban también el santo y la limosna.

Que el país se ensangrentaba, que los trabajadores perdían todos sus derechos de sendos plumazos, que la dupla siniestra a vista y paciencia de todo el mundo hacía del Estado su pila de agua bendita, que con el golpe de Estado del 92 se liquidaba la democracia, que la prensa basura hacía escarnio de la imagen de la oposición política, que la imagen del Perú en el exterior se deterioraba a pasos agigantados, que se esterilizaba por centenas a las mujeres peruanas... Nada, nada de ello le interesó a esa burguesía. Primero estaban sus negocios.

Cuandso el pueblo arrojó del poder a la dupla criminal y se restauró la democracia, la burguesía le alfombró el camino a Toledo, luego a García, y posteriormente a Ollanta. En las últimas elecciones presidenciales, como es su conducta tradicional, apostó por PPK, pero también por Keiko Fujimori. Al igual que a los chinos de los tiempos actuales, a esos empresarios no les interesa el color del gato, lo que les interesa es que atrape ratones.

La burguesía nativa y sus operadores políticos e ideológicos siempre han actuado así, desde los tiempos del guano y el salitre, cuando se echaron las bases del capitaliosmo en el Perú.




viernes, 17 de noviembre de 2017

¡PONGÁMONOS EL ALMA!


La lucha contra la corrupción y el poder estatal a cuya sombra se multiplica, tiene hoy alcances planetarios. El escándalo Odebrecht y sus efectos devastadores en el quehacer político, como las reacciones profilácticas que ha provocado en los diferentes países donde la epidemia ha echado raíces, son un ejemplo de lo que afirmamos.

Ayer, en Guatemala, convocados por la Asamblea Ciudadana contra la corrupción y la impunidad, miles de manifestantes volvieron a tomar las calles y las plazas de las ciudades principales de dicho país, para exigir la renuncia del presidente y la depuración de los parlamentarios cogidos "con las manos en la masa", como afirmaron los manifestantes.

En el Perú, la lucha contra la corrupción en todos los frentes de batalla tiene sus altibajos. Las calles y las plazas lucen todavía vacías, mientras el fujimontesinismo avanza en su estrategia golpista y PPK, envuelto ya en el escándalo Odebrecht, no sabe como salir del atolladero; en tanto que su cogollo tecnocrático vuelve a mostrar su inutilidad política.

Es la hora de los pueblos. Una vez más, la democracia peruana que nació lastrada por la inexistencia de una burguesía verdaderamente democrática y revolucionaria, se jugará su futuro en esas calles y plazas, donde a lo largo de la historia republicana se ha decidido la suerte del país.

No es suficiente el batallar de los congresistas del pueblo en ese recinto que el fujimontesinismo ha convertido en una pocilga; tampoco debemos totalmente satisfechos con las declaraciones, proclamas y pronunciamientos de diferentes sectores sociales contra el golpismo naranja.

La piedra de toque en esta nueva batalla democrática y popular, vuelve a estar en esos espacios físicos donde en los 90 se derrotó al fujimontesinismo de la primera hora con la participación amplia de todos los sectores sociales antidictoriales.

Guatemala, en la hora presente, nos recuerda esas jornadas. La ciudadanía peruana tiene la palabra. Como decía Vallejo: ¡Pongámonos el alma! para desbaratar la embestida reaccionaria.

domingo, 12 de noviembre de 2017

¡NO AL GOLPISMO!


Las fieras están heridas.

El interrogatorio fiscal a Odebrechet, capo de capos de la cutra latinoamericana, los ha dejado en mal pie.

El rostro desencajado de la emperatriz en el video que está circulando lo dice todo. El circo armado por su manada en el congreso, fue, a todas luces, un engañamuchachos.

Los aprestos para el golpe blanco, denunciado por analistas independientes, cobran ahora mayor urgencia para quienes saben que el suelo de la impunidad se les está resquebrajando.

Del ejecutivo no esperemos nada, que no sea complicidad en los hechos, fragilidad, inutilidad, verborrea...

Es la ciudadanía la que tiene que manifestarse. No solamente de pelotas vive el hombre. El presente y el futuro de la democracia está en sus manos. Siempre ha sido así. 

Y en esas circunstancias, las calles y las plazas siempre han sido los mejores escenarios de ese batallar cívico, político, independiente, por la democracia.

Pongámonos de pie. 

Que se pronuncien todos los hombres y mujeres de buena fe que hace poco nomás, desde abajo, arrojaron al fujimontesinismo del poder y mandaron a la cárcel a sus siniestros cabecillas.

Sus herederos quieren repetir el plato. No lo permitamos.

jueves, 9 de noviembre de 2017

LA DEMOCRACIA COMO GANZÚA



UNO 

Para el fujimontesinismo, la democracia no es más que una ganzúa, una pata de cabra, una herramienta de trabajo con la que suelen abrir las puertas del poder.

Así lo hicieron en los 90, bajo la batuta directa de la dupla siniestra: Fujimori-Montesinos. Ganaron las elecciones presidenciales y después patearon el tablero.

Así avanzan ahora, de la mano de la heredera de esa dupla, apoyados por la banda de ganapanes que hacen de congresistas.

La trama del golpe se está desarrollando ante nuestros ojos. El zarpazo no proviene de los cuarteles, como ocurría antes, ahora se procesa desde las posiciones ganadas por los golpistas en el propio Estado.

Honduras, Brasil, Paraguay, son los modelos del golpe blanco.

El fujimontesinismo se ha hecho fuerte en el congreso, donde ejercen  su dictadura omnímoda. La verdad la tienen ellos y nadie más, el resto sobra, salvo que se encompichen con ellos.

Y desde este posicionamiento, aprovechando la fragilidad, ingenuidad o complicidad de los tecnócratas neoliberales del ejecutivo, han capturado otras importantes posiciones en el aparato estatal.

Pero van por más. Quieren el poder total. Trabajan para cortarles el cuello a los magistrados del Tribunal Constitucional y al presidente del Ministerio Público. Pero la perita en dulce está en palacio:  le están tendiendo la cama a PPK, lo quieren fuera.

El gran capital no es ajeno a estas movidas. En principio, a la derecha le es igual trabajar bajo el paraguas de una democracia, de una democradura o de una dictadura. En otras palabras le da mismo Chana que Juana.

En los 90 dejaron colgado a Vargas Llosa para engrosar las filas de Fujimori. El golpe del 92, la galopante corrupción de la dupla Fujimori-Montesinos y sus adláteres, o los crímenes denunciados, no inmutaron a esa gran burguesía. Hasta el final lo apoyaron, como después cerraron filas con Toledo, García y Ollanta. No se hacen bolas. Lo que les interesa es que le aseguren el máximo de rentabilidad a su capital y encuadren a las masas, para explotarlas o golpearlas y sanseacabó.

Ante la inoperancia de PPK y sus tecnócratas, esa gran burguesía no le hace remilgos al fujimontesinismo. Total,  unos y otros navegan con las banderas ideológicas y políticas del neoliberalismo, tan caras al gran capital y a las transnacionales

No es casual por ello que esa bankada naranja le esté dando en la yema del gusto al gran capital. El paquetón de exoneraciones tributarias, como las que inflarán las arcas de Lan y el caro favor que le están haciendo a los boyantes industriales de comida chatarra, no es precisamente moco de pavo, vistas las cosas desde los intereses de esa gran burguesía.

Como tampoco son delesnables los favores que le están haciendo a los lavadores de activos, narcos y mafiosos de todo tipo, capitalinos y provincianos, para que sigan metiendo sus pezuñas en el Estado. La no fiscalización de los recursos que cimentan los partidos, viejos y nuevos,  sobre todo en tiempos electorales, dan la pauta de ese arropamiento.

¿Y que le ofrecen a las clientelas pauperizadas del país? Pues pan y circo, Para eso están el Estado y las sectas evangélicas cuyos pastores, además de narcotizar a las masas con sus prédicas antediluvianas son las quintas columnas patriarcales, homofóbicas, misóginas y cultores de la pena de muerte contra los violadores.


DOS

El golpismo es consustancial al fujimontesinismo. 

Se incubó y desarrolló en la violencia, en el aplastamiento a sangre y fuego de la oposición, en el uso arbitrario del Estado, de sus recursos e instrumentos en beneficio particular, y de las sectores sociales en cuya representación operan. Su carencia de doctrina, el verticalismo interno, el caudillismo dinástico y la mantención de clientelas, no de correligionarios, son algunas de las características de esa corriente. 

Los nombres de sus movimientos han variado a través del tiempo, pero la esencia de comportamiento siempre ha sido el mismo.

El zarpazo abierto, desembozado, suelen darlo cuando sus vísceras pueden quedar al descubierto. Los memoriosos recordarán que en los 90 el detonante de abril del 92  fue el affaire de la ropa donada por los japoneses para los pobres del Perú, que la familia del caco comenzó a vender. La denuncia provino de la propia esposa del caco mayor, que posteriormente terminó confinada y torturada en los sórdidos calabozos del SIN. 

En los días que corren es indudable que en el centro de la preocupación de la emperatriz y su cogollo están en los destapes de Odebrecht y la investigación de los orígenes oscuros de la fortuna del mecenas de Fuerza Popular que fungió de secretario general. Las cosas, según los analistas independientes, pintan feo para los capos del fujimontesinismo.

Por eso es que están apurando el paso. El 2021 está muy lejos. Desde su parapeto congresal apuntan a tomar por asalto el Tribunal Constitucional y el Ministerio Público mientras avanzan en posicionarse en el Consejo Nacional de la Magistratura - a cuyo presidente lo tienen del cogote- para contar con jueces a su medida, aunque los de factura aprista bien pueden darle la mano por su encompinchamiento en las alturas.

Y ya lo dijimos: a PPK le están haciendo la camita. Las interpretaciones auténticas de la constitución  para sentarlo ante la comisión Lava Jato tienen en ese norte. Si va, lo encontrrarán culpable. Si no va, lo condenarán por desacato. Total, ellos son los dueños de la pelota.

El país está advertido, golpe avisado no mata gente...

viernes, 27 de octubre de 2017

PAÍS DE VIOLADORES


Las verdades en el Perú sacan ronchas, desdibujan hipocresías, subvierten conciencias y voluntades.

Por eso es que la afirmación de  que el Perú es un país de  violadores, que se ha extendido en las redes sociales como una gran mancha de aceíte, ha armado un gran revuelo.

A dos de sus aspiciadoras, las congresistas Glave y Huillca, las quieren hacer pasar por el callejón oscuro de la comisión de ética del congreso. La mototaxi naranja las quiere flagelar en público por ese atrevimiento.

Mechita, la premier, haciéndole un guiño a esa bankada, ha pedido que el hashtag  #Perú, país de violadores sea cerrado. No lo soporta.

Lo real es que ni la Glave, ni la Huillca, han dicho nada que no pueda ser corroborado por los hechos.

Es como afirmar que el Perú es un país de corruptos, de ladrones de cuello y corbata, de gobernantes y políticos truchos,de periodistas mermeleros...

La violación  de una operadora del último censo de población, en plena luz del día y prácticamente ante los reflectores de los medios que seguían paso a paso el evento censal, ha desnudado esa realidad, en todas sus dimensiones.

Ha quedado ratificado que en cualquier punto de la ciudad puede existir un violador emboscado. Como ha quedado en claro que hay autoridades que de tales solo tienen el nombre.

No solo pesetearon a los jóvenes empadronadores, o los hicieron mendigar por el pago prometido. También los metieron a la boca del lobo. Pretendiendo después, made in Perú, comprar el silencio de los inocentes.

¿Por qué se arañan entonces Mechita y los fujimontesinistas?

La respuesta es muy simple. Con el neoliberalismo, al cual se asdcriben en cuerpo y alma, no se ha avanzado un milímetro en resolver la opresión de la mujer, la violencia que contra ella se ejerce en todos los planos sociales, comenzando con el económico. Muy por el contrario, el problema se ha profundizado y extendido.

La expansión del capitalismo en el país, su modernización a troche y moche,  ha conllevado una rearcaización de las relaciones sociales. No solamente hay una esclavitud de varones, que un incendio destapó. La esclavitud femenina  es también pan de cada día. Está presente en el hogar, en el trabajo, en el tráfico sexual de mujeres,  en su cosificación como muñecas de placer, de capricho varonil, de deleite visual.

Con el neoliberalismo, impuesto a sangre y fuego en los años 90, la mujer peruana fue lanzada literalmente al arroyo. La desocupación, el hambre y la miseria, arrojaron a la mujer a la búsqueda de un sustento. Les impusieron salarios de hambre y jornadas de trabajo extenuantes y expoliadoras que podía incluso cumplirlas en su casa. Lo tomaba o lo dejaba.

En la otra puerta esperan el proxeneta, el traficante de drogas, listos siempre, con el aval del Estado caficho, para entregar la mercadería al mejor postor: en Asia o en los profundidades de Madre de Dios, en El trocadero del Callao o en La cumbre de Trujillo...

La violencia contra la mujer no puede ser encarada entonces como un simple tema de género, con todo lo importante que pueda ser. Tampoco es un asunto educativo, cultural, policiaco o judicial, sin desmerecer su trascendencia en la solución del problema.

De nada o de muy poco ha servido el hecho de que hoy exista un mayor número de mujeres en los puestos de mando del país - de lo que se jactan los operadores del neoliberalismo- si ellas píensan como los hombres, al seguir siendo esclavas ideológicas  del machismo. 

Peor todavía si los sectores más conservadores y reaccionarios de las diferentes iglesias, posicionados en los partidos gobernantes, han metido sus pezuñas en la interpretación y supuestamente en búsqueda de salidas a tamaño problema. 

Mechita ha anunciado la formación de una comisión de alto nivel para erradicar la violencia contra la mujer. Puro floro. Con anterioridad ya han existido otras movidas burocráticas supuestamente focalizadas para enfrentar esa pandemia. Nada ha ocurrido ni ocurrirá, salvo pinceladas marketeras, porque como hemos visto las raíces de la tragedia social están en el propio ordenamiento, del cual esas comisiones son parte constitutiva.

El camino está en las bases, en los hombres y mujeres de todos los sectores sociales, en sus organizaciones democráticas y autónomas que estén dispuestas a pelear por los derechos de la mujer, como expresión del combate por los derechos humanos en sociedades injustas y opresivas como la peruana. 

En esta pelea, deberá quedar en claro la verdadera naturaleza del sistema en el que vivimos, como también la obligación política y ética de trabajar por una sociedad sustancialmente diferente.