miércoles, 14 de febrero de 2018

PLAÑIDERAS DEL NEOLIBERALISMO



La derecha nativa, incluso la que se computa la más ilustrada, ya no tiene nada que ofrecer al país, a sus pueblos, que no sea puro histrionismo, pose, demagogia, efectismo.

Para ganar votos, el felón apeló al recurso delesnable de pagar para que le agarraran los crisantemos; el aplauso y la sonrisa populachera sellaron la grosería, mientras los camarógrafos y los reporteros gráficos hacían su agosto. Ya en palacio endulzó a las plateas con el bailecito joducón con el que se mostraba ante cámaras, para luego ponerse la blanquirroja de los futbolistas que irán al mundial.

Otros se disfrazan de campesinos o de pobladores amazónicos, para demostrar una supuesta identidad que en los hechos no la tienen. Hoy se afanan por "hablar en indio", vale decir en quechua, aymara o awajún, entre otras lenguas, pero con un espíritu de gamonal de horca y cuchillo, o de cauchero.

El siniestro Montesinos, uno de los mentores ideológicos del fujimontesinismo, apeló al baile, a la cumbia, a las chelas, a la farándula. No organizaba mítines sino bailetones, con rifas y regalos, mientras su organización criminal, que jefaturaba el caco, se levantaba hasta las joyas de la abuelita.

Últimamente hemos vistos llorar a las señoras Aráoz y Choquehuanca, premier y ministra de la mujer,  ante  el drama de una niña brutalmente asesinada por un degenerado sexual.  Las escenas  del llanto fueron muy difundidas. ¿Lágrimas de cocodrilo? Llorar no es dificil, si lo fuera no existirían las famosísimas plañideras piuranas, siempre listas para soltar sus lágrimas en los velorios y entierros norteños, a cambio claro de unos buenos soles.

Esas lloronas de oficio, protagonistas de toda buena novela piurana - lo dice también la recordada canción de Raúl Vásquez- son las que más lloran, terminan con  los ojos maltratados, pero todo por un falso dolor.


II

Para el neoliberalismo en crisis, el histrionismo es ahora más que indispensable.

Para el tema de la violencia sexual, por ejemplo, no tienen en cartera una opción real, totalizadora, integral, porque ésta tendría un costo, económico y político.

Que el ministro de educación haya reconocido que no hay dinero para contratar psicólogos que atiendan los requerimientos de los niños y jóvenes en edad escolar,  revela cuan limitado es el presupuesto de ese ministerio. Pensar en campañas sostenidas, de corto, mediano y largo plazo en todo el país, que se orienten a implementar y monitorear campañas de educación sexual, a todo nivel, resulta así una utopía.

Coger el toro por las astas, implicaría además otros problemas para esa derecha: chocar, en esos temas, con las trasnochadas visiones de los sectores más conservadores de la sociedad, incluyendo los religiosos, que han hecho del sexo un tabú, a ser tratado única y exclusivamente entre las 4 paredes de una casa.

Esos sectores, son los que hoy pueblan los partidos de la derecha, los financian y les ponen los seguidores, las feligresías cautivas, a cambio de que se mantengan intocables sus trasnochadas concepciones. El fujimontesinismo, cuya dueña puede pasar por evangélica, o por católica, es un buen ejemplo de lo que estamos diciendo, pero hay otros partidos que no se quedan atrás en cuanto a la presencia de esos carcamanes.

Por eso, para esa derecha lo más fácil es trabajarnos al olvido, o al iracundo pistoletazo contra los degenerados, a sabiendas de la ira acumulada contra esos asesinos; mientras en el congreso u otras instancias, luego de los iracundos alegatos, se hacen los muertitos...

Entre tanto que las ministras sigan llorando y el felón visitando comisarías...



jueves, 8 de febrero de 2018

EN PELOTAS


 
La derecha peruana, arrinconada en estos últimos tiempos por los temas de la vacancia presidencial, el indulto trucho y las corruptelas en las que está metido hasta el cogote, está tratando de sacar cabeza. Fiel a su trasnochado libreto, quiere subirse al carro del repudio y la indignación generados por un execrable crimen contra una niña en San Juan de Lurigancho, poniendo la pena de muerte para esos pervertidos en la agenda del debate político.

En torno a esa maniobra, hay detalles que la ciudadanía no puede pasar por alto.

No es la primera vez que ante situaciones críticas por las que atraviesa, la derecha en el poder trata de oxigenarse con propuestas de medidas radicales, en este caso la pena de muerte. Arman barullos, mueven a sus ideólogos y publicistas, le dan cuerda a sus operadores políticos...y cuando han conseguido sus propósitos distractivos, pues se olvidan del asunto.

En otras palabras quieren bajarle los decibeles a la indignación ciudadana, que se ha expresado en calles y plazas hasta en 5 oportunidades, desconcentrarlas y llevarlas a una discusión polarizante sobre la pena de muerte. Aunque en esta oportunidad, maniobrando sobre el dolor de la repulsa popular al crimen, tratan de generar condiciones subjetivas que lleven al país a retirarse del Pacto de San José de Costa Rica, aparentemente para poder aplicar la pena de muerte.

Decimos aparentemente porque realmente los orígenes de la inquietud por alejarse de ese pacto y de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos no está en la supuesta disuación que dicha pena originaría entre los violadores. Lo que la derecha quiere realmente es tener las manos libres para zafarse de la obligación de cumplir con lo que esa Corte determine sobre el indulto trucho, y sobre otras denuncias -caso TC por ejemplo- que esa entidad supranacional tiene en sus manos.

Por eso es que desde el ejecutivo y desde la mayoría congresal fujimontesinista se están alzando voces concordantes para romper con el pacto, aunque ello nos lleve -como cualquier republiqueta bananera- a violentar la Convención de Viena que obliga al Perú a respetar la normatividad internacional, incluso a colocarla por encima de las decisiones internas, como ya ha ocurrido en otras oportunidades.

La caverna en el Perú,  que considera que los derechos humanos "son una cojudez" (Cipriani dixit) se frota las manos ante la posibilidad de convertirnos en una republiqueta bananera. Los anticuchos que carga desde los años 90 y los planes agresivos de volver a levantarse el país, aunque ello signifique condenar a la muerte y a la miseria a millones de peruanos, -el felón ya comenzó a embarrarse las manos en sangre - indica que esa derecha mastodóntica no tiene entre sus proyectos respetar escrupulosamente esos derechos fundamentales. 
 
Por eso no quiere corset alguno que bloquee su angurria desbordante. De conseguir sus propósitos, la ciudadanía peruana en temas claves como el de la defensa de los derechos humanos, se quedaría literalmente en pelotas. 

Ustedes tienen la palabra.

martes, 30 de enero de 2018

EL FILO DE LOS RECUERDOS


Es una obligación casi religiosa asistir a los almuerzos ultimahoreros organizados por el siempre juvenil Justo Linares Chumpitaz. El periódico desapareció en los 80, pero entre los aguiluchos de esos años, que tuvieron en sus manos la responsabilidad de llegar con la primicia hasta el más humilde de los hogares, quedan el filo, la sandunga de esos tiempos pendencieros.Por eso es que en esos convites no nos invade la añoranza huera, sin sentido, al contrario uno se entona con las remembranzas, especialmente con aquellas que por su trascendencia nos son útiles para enfrentar los desafíos del presente.

En la última cita, por ejemplo, para mi fue tonificante enfrascarme en una larga conversa con el chino Fowks y Víctor Escalante. Los recuerdos cayeron en cascada, llegando hasta los propios orígenes del periódico que nos cobijó y sus fundadores. Cómo no reconocer la creatividad de esos muchachones, la mayoría estudiantes sanmarquinos, que en los años 50, supieron audazmente enchufarse con los gustos de una población en transición.

Como bien lo señaló Escalante, la revolución ultimahorera tenía referentes en el exterior. Pero el toque de lo genuino, de la aclimatación a los espacios urbanos peruanos, en especial el capitalino, lo dieron esos jóvenes periodistas. Eran los años, recordemos, en que la vieja Lima con sus acartonamientos sociales y culturales estaba en plena retirada. Emergía un nuevo mundo, el de los provincianos, convertidos en los nuevos limeños. Poblaban los cerros, los corralones, tugurizaban caserones y callejones, pero ahí estaban, multicoloreando la vieja ciudad española, dándole una dinamicidad inédita al capitalismo en desarrollo.

Y ahí estaba Última Hora, dándole en la yema del gusto a los viejos y nuevos limeños, a sus gustos y requiebros, a sus buenas como a sus malas artes, al nuevo lenguaje que brotaba desde las orilllas de la ciudad, pero que en Última Hora alcanzaría un singular estatus. ¡Chinos como cancha en el paralelo 38¡ ¡Llegó Tongolele con el que le toca el bongó! ¡No hay chin chin para Chan Chan! ¡Tren dividió a profesor de matemática! ¡Golpeaba con la izquierda y jalaba con la derecha!...fueron algunos de los titulares con los que el periódicos se metió el público al bolsillo.

Como no reventarles cuetes a esas fiestas gastronómicas últimahoreras. Cómo no decirle gracias a don Justo Linares Chumpitaz, el de la iniciativa, que a partir de este año se extenderá al diario La Prensa, el hermano mayor, con los que convivíamos en la famosa Cueva de Baquíjano: jirón de la Unión 745.

¡Justo presidente! me sumo al grito que cerró el almuerzo del sábado pasado.

jueves, 25 de enero de 2018

¡YO SOY GIUFFRA!


Se afirma, con razón, que los borrachos y los niños suelen decir la verdad. 

Y cuando la ñori de la foto, bien pasadita de tragos, apeló a su apellido  -con un fraseo que le salió del forro- para sacarle la vuelta a sus responsabilidades en un accidente de tránsito, no hizo sino confirmar lo dicho. 

Un Giuffra pesa, como pesan otro puñado de apellidos en el Perú , siempre asociados al poder económico y político, al color de la piel, a tu lugar de residencia, a los clubes exclusivos que frecuentas, al carro que usas...

Hace algún tiempo, un Mamani con plata, del cogollo de los nuevos ricos, fue a vivir a una urba exclusiva de La Molina. Los ricos de pura sangre, con apellidotes de exportación, dueños del espacio, le pusieron tranqueras y hasta le soltaron los perros...

Y blancos buscan a los blancos, para armar sus propios cotos excluyentes, sea cual sea el espacio donde han echado raíces.

¿Han visitado ustedes algún ministerio de los controlados por la tecnocracia neoliberal que ha tomado el estado por asalto? Salvo excepciones puntuales, "puros Giuffras".

Una fiscal veterana solía confesar a sus alumnos de San Marcos. "Cuando ingresé al ministerio público yo era la única andina, serrana. Todos eran blancos, rubios, con apellidos rimbombantes".

Si ustedes visitan Asia o Ancón, conocidos y concurridos balnearios de Lima, hallarán las mismas diferencias: una cosa es apellidarse Giuffra y otra Mamani o Salsavilca. En el tiranosáurico raciocinio de esos oligarcas, en las aguas del mar donde se baña un Giuffra no pueden bañarse los veraneantes que llegan desde "la otra cara de la luna"...

El Perú, pues, en esencia, no ha cambiado si lo comparamos con los años de la llamada República Aristocrática. Las formas de la exclusión social y cultural se habrán modificado, los apellidotes en boga en la actual República empresarial, habrán variado, pero la dolorosa desigualdad pervive, a pesar de los avances democratizadores que desde abajo se han conquistado.

Pero hasta ahí nomás se llegará. Es que no puede existir una democratización real, cabal, en el plano social y cultural si los nudos gordianos de la economía neoliberal, hoy vigentes, no son cortados. A lo sumo, como ha ocurrido en los últimos lustros, aparecerán nuevos nudos pára articular viejas ataduras

martes, 23 de enero de 2018

PURO HUEVEO


Que me disculpe la fanaticada católica, pero esos mensajes de Francisco en su visita al Perú - como también en Chile- han sido, hablando en oro, puro hueveo.

Pónganse ustedes en los pies de los pueblos indígenas amazónicos, de sus vanguardias: cruzaron ríos, lagos, bosques, kilómetros de kilómetros para escuchar el mensaje del Papa sobre sus derechos ancestrales. Y regresaron esperanzados.

Francisco, los masajeó bien con su verso sobre la agresión a la amazonía. Condenó el extractivismo, cuestionó - como ha hecho en otros lados- los grandes intereses que amenazan la amazonía: petroleros, madereros, agroindustriales, mineros...Lanzó rayos y centellas contra los traficantes de seres humanos, la esclavitud sexual, las esterilizaciones...

Para que no quedaran dudas de su palabra, en Madre de Dios, los representantes de esos pueblos amazónicos estaban en primera fila escuchando al Pontífice. El felón de palacio de gobierno y otras autoridades estaban detrás. La simbolización perfecta.

Ni bien Francisco terminó en Roma de abrir sus maletas luego de su extenuante periplo, cuando ¡zaz! el congreso aprofujimontesinista, con la complicidad del silencio del ejecutivo, promulgaba una norma que patentizaba, por enésima vez, que bajo el orden vigente no hay futuro sostenible para los pueblos amazónicos.

En efecto, la ley sancionada da luz verde a la construcción de carreteras en las zonas fronterizas de la región Ucayali, que además de originar la destrucción del habitat amazónico, va a poner en serio riesgo - lo dicen los propios pueblos y los estudiosos del tema- a las comunidades en aíslamiento: hombres, mujeres y niños que en defensa de su vida y salud, viven en las profundidades de los montes amazónicos.

A esas colectividades, Francisco, en su discurso, las calificó, con razón, de "las más vulnerables entre los vulnerables"...

Con ese ejemplo, ¿bastará la sola palabra de Francisco para frenar la embestida del extractivismo, ávido de aprovechar la suba de los precios internacionales del petróleo, oro y otros minerales, o de la madera? Lo dudo. Bien lo saben los propios pueblos, agredidos de mil maneras, con dirigentes asesinados o perseguidos por las mafias extractivistas; o satanizados por afirmaciones como las que lanzó García en sus tristemente célebres escritos sobre "El perro del hortelano", convertidos por el extractivismo en algo así como las sagradas escrituras.

Repito: pónganse en los pies de esos ciudadanos peruanos y coincidirán comigo: los están hueveando...

viernes, 19 de enero de 2018

REVOLCADOS EN EL MERENGUE


¡Así no juega Perú Francisco!

Que tu rollo contra la corrupción te lo hubieras mandado en Huanchaco, acepto; hasta las huacas del Sol y la Luna te lo hubieran agradecido.

O hubiera sido bacán que te despacharas ese verso en Las Palmas; los propios aviones hubieran batido sus alas.

Pero sacar ese látigo en palacio de gobierno, con prontuariados de peso en primera fila, me suena realmente a opereta, a montaje burdo, a yuca. 

Faltó, es cierto, el viejo Fujimori, como también Montesinos. Pero ahí estaban sus alumnos, los más aprovechados, los que siguen levantándose el Perú. 

Ahí estaban todos, como dice el tango, revolcados en el mismo merengue, luciendo sus mejores prendas, sus sonrisas de oreja a oreja, sus poses y mohines de gente poderosa. 

Y selfies por aquí y selfies por allá. Y un besito por este lado, y un apachurre por este otro.
Tu rollo, Francisco, tenlo por seguro, ha caído en saco rato. Les ha entrado por una oreja y les ha salido por la otra. ¿Sabes por qué? Porque la política, para esos señores, es su coartada, su santo y seña, su religión mafiosa.

No nacieron para líderes, nacieron para ser cabecillas de banda, de organizaciones criminales - como dicen los fiscales- y en eso están. Aunque recen, vayan a misa, o como hicieron esta tarde, le dediquen algún tiempo a escucharte...

jueves, 18 de enero de 2018

EL CARRO DE LA HISTORIA


UNO 
En lo que podría ser el primer paso para darle un sustento de masas al indulto trucho de su padre, Kenji Fujimori logró congregar en el Campo de Marte de Lima algunos cientos - ¿o miles?- de adherentes. Según las informaciones, todos ellos bien remunerados -50 lucas no es poco de pavo para un desocupado- adecuadamente comidos, uniformados, y trasladados en cómodos ómnibus puestos a su disposición por los organizadores del evento. Los manifestantes, a diferencia de la marcha contra el indulto, realizada el día anterior, no tuvieron ningún contratiempo con la policía ni con el alumbrado público,  y hasta el mismísimo engreido -bien escoltado por cierto- tuvo oportunidad de arengar a sus huestes a nombre propio y del viejo Fujimori.

A ojo de buen cubero, entre esa movilización fujimontesinista y la histórica marcha nacional del jueves 11 contra la farsa del indulto y la impunidad de la quieren gozar sus patrocinadores, hay diferencias sustanciales.

No se trata solamente del número de asistentes o del ventajismo pecuniario del que gozaron los seguidores de Kenji, importantes sin duda. Se trata de marcar a fuego la naturaleza misma del movimiento, propio de las épocas primarias de la historia política peruana, que la dupla Fujimori-Montesinos reeditó en los años 90, en pleno auge de la dictadura, y que en el 2018, el caco y su hijo vuelven a recrear para darse un baño de masas, como lo hizo su hermana durante la campaña electoral.

Porque llevar a las masas a los mítines amparados en el alcohol y la butifarra, fue una práctica que caracterizó a la oligarquía peruana y a sus operadores en los años de auge del Perú oligárquico. Bastaba con cruzar el puente Trujillo - a espaldas del palacio de gobierno- zambullirse en algunos callejones rimenses, cantarse y bailarse algunos valses y marineras con el populorum para ganarse la simpatía de hombres y mujeres. El trago y la butifarra, a raudales, la promesa barata y logrera, el mismo día de los eventos, sellaba la "alianza" entre los caudillos y los flamantísimos adeptos.

Ninguna idea, ninguna propuesta, ninguna discusión sobre tema alguno, caracterizaban esos encuentros con los caudillos y lo que pasaba a constituir su clientela,  a la que posteriormente, desde el poder, se le seguía satisfaciendo su hambre "presupuestívoro". Era el caudillo, don fulano o don sutano los que dominaban la escena. Por eso, cuando estos caudillos fallaban en sus ofrecimientos, esa clientela, sin empacho alguno, pasaba a engrosar las filas del adversario.

Esa adhesión ventral, sanchopancesca, condenaba a las masas populares a ser siempre convidadas de piedra, agentes pasivos, útiles para satisfacer las ambiciones de los caudillos de turno y nada más. A lo largo del siglo XX, y de lo que va del siglo XXI, la derecha y sus operadores no han tenido otra forma de ganarse el apoyo de esas masas política e ideológica desarmadas. La consigna ¡hechos, no palabras!, que el odriismo levantó en los años 50, para cubrir su asistencialismo ramplón, se ha convertido ahora, en las nuevas condiciones de desarrollo del capitalismo y de la perversión de la política, en la expresión: "roba pero hace obras", a cuyo amparo se han expandido mafias de todo color, que hoy actúan incluso desde el seno del mismo aparato estatal, con sicarios, muertos y heridos de por medio, a la mexicana.


DOS

Las movilizaciones contra el indulto al viejo Fujimori, que se vienen produciendo desde fines del año pasado, tienen otro sentido. Para empezar, es una suma heterogénea de voluntades colectivas e individuales que en el Perú entero y en el extranjero se han levantado contra la ignominia de una decisión que ha humillado, de un lado a quienes directamente fueron víctimas de las fechorías del caco y asesino; pero de otro a una ciudadanía que respaldó la decisión de los jueces de condenar a Fujimori, de acuerdo a ley, a una pena que se ajustó a la naturaleza de sus crímenes y latrocinios. Juicio y sanción que solo el fujimontesinismo y la derecha recalcitrante ha objetado desde siempre.

El indulto, lo han dicho los especialistas, vulnera el Estado de derecho, como resquebraja la democracia burguesa imperante en el país. La ciudadanía peruana, indignada por la libertad del reo   -la derecha y su gobierno la han denominado "indulto humanitario"- han encontrado en la defensa de esa normatividad quebrada un importantísimo escenario de coincidencia; desde donde las vanguardias van tejiendo proyecciones políticas  impensadas antes del indulto, y que comienzan a expresarse y debatirse no sin cierto apasionamiento, pero que -como debe ser- no petardean las iniciativas unitarias que se han manifestado en las cuatro movilizaciones que se han desarrollado hasta el momento.

Es así como hombres y mujeres, jóvenes y adultos, trabajadores manuales e intelectuales, de distintas canteras sociales e ideológicas, han ganado las calles y la plazas para expresar su rechazo a la medida y a los artífices de la misma. Esta repulsa popular, en su evolución, ha ido más allá: ahora se pide la cabeza de PPK, se marca a fuego el gabinete Aráoz, mal llamado de la "reconciliación", se están pidiendo nuevas elecciones, una nueva constitución, la refundación de la política, mientras que la consigna ¡qué se vayan todos! repiquetea una y otra vez, aquí y allá, como expresión de un rechazo multitudinario a los gobernantes y sus claques, lo que ha puesto en guardia a la derecha, que ante esos arrestos ha comenzado a mostrar los colmillos de su insatisfacción.


TRES

Esa derecha está apostando al desgaste y a la represión; la propia visita del Papa, la está empleando como ansiolítico ideológico para las masas en pelea,  pero los hechos indican que no la tienen todas consigo. La crisis política detonada por el indulto al viejo Fujimori, evidencia problemas mayores en el ordenamiento económico social vigente. La democracia burguesa, delineada por el fujimontesinismo en la constitución del 93 para servir al montaje del neoliberalismo en el Perú, está haciendo agua. Y no se trata únicamente de las contradicciones entre el Ejecutivo o el Legislativo, de la dictadura de la mayoría en el congreso, o del intento del fujimontesinismo de copar otras instancias estatales vía el golpe blando, de por si graves para el orden imperante, como lo es el mismo indulto, que hace flecos la sacrosanta constitución del 93.

Ocurre que el Estado mismo, capturado por la gran burguesía, las transnacionales, la tecnocracia neoliberal y los operadores políticos de esa derecha,  -divorciado por tanto de los intereses de los pueblos y mayorías nacionales- está mostrando al mundo sus falencias estructurales, en tanto que a los desposeídos les asegura únicamente carnavales electorales y represión; mientras se acreciencia el orillaje económico y social con sus exclusiones y desigualdades, y la opresión política, que están en la base de la confrontación social, en costa, sierra y selva.

A casi 28 años de haberse establecido brutalmente ese orden, el accionar de las masas en procura de bienestar y desarrollo, o  contingencias naturales como las vividas en el norte y sur del país,  han sacado a luz ese oprobio. La presencia de Francisco en Madre de Dios, una de las regiones más golpeadas por el extractivismo y las mafias, que han hecho de los pueblos indígenas el blanco de sus siniestras actividades, demuestra la certeza de quienes en la actualidad están planteando abiertamente la revisión radical de dicha situación.

No estamos pues frente a una simple crisis. La reconciliación planteada por la dupla PPK- Aráoz se orienta en lo fundamental a poner orden en las filas de la derecha, sacudida por la fantochada del indulto. El gran capital y las transnacionales requieren con urgencia de esa estabilidad para seguir multiplicando y engordando sus faltriqueras, a las buenas o a las malas. Tienen sin embargo, ante si, un gran problema: las masas están en las calles, marcando la pauta de la confrontación social, limando democráticamente desencuentros, sumando reivindicaciones, afinando la puntería programática, catapultando liderazgos y lo que es más importante, sembrando organización para las grandes batallas del presente y del futuro. Porque eso es lo que está en juego, salvo que se quiere perder, por enésima vez, el  carro de la historia.