viernes, 4 de agosto de 2017

NEGOCIOS SON NEGOCIOS



El viejo Engels, tantas veces negado y enterrado, escribió en 1892: "...una república burguesa es una república de hombres de negocios capitalistas en que la política es tan sólo una operación de negocios como cualquier otra". Referencia oportuna creo para entender la verdadera naturaleza de la administración PPK. A éste, bien sabemos, se le reclama desde la derecha y desde algunos sectores de la izquierda, que "haga política"; demanda que se ha acrecentado después del reencauche de su gabinete y de su discurso por Fiestas Patrias. Dichos grupos o analistas no quieren entender lo que PPK nunca ha ocultado: que es un banquero, un hombre de negocios, un lobista, un burgués, cuyo raciocinio, esté en el Perú, en la China o en Inglaterra, está atravesado por la lógica del mercadeo, del negocio, de la obtención de la máxima rentabilidad, de las sumas y restas,  de los costos y beneficios, y donde la ética y la moral son simplemente paparruchadas.

Esa ha sido siempre su política, como inversionista a secas o como hombre público. Por esto es que su gabinete, a diferencia de otras administraciones, es en lo fundamental una suma de tecnócratas que operan como gerentes de una empresa llamada Perú y que suponen estar por encima del bien y del mal. Es más, la preeminencia que alcanzan hoy figuras como las señoras Molinelli  y Aljovín o el nombramiento como embajadora en el Reino Unido de la señora De la Puente, todas ellas reconocidas lobistas con desempeños públicos controvertidos, responden a esa lógica empresarial de alto nivel.

Lo que se busca con ellas es darle más fuerza al carro, más empuje a los negocios, al destrabamiento de los proyectos reclamados por la gran burguesía peruana y las transnacionales y en cuyo contexto reclamos salariales, de condiciones de trabajo,  de salvaguarda del medio ambiente o de cumplimiento de disposiciones del tipo de la consulta previa, o de la defensa de los derechos humanos, deben supeditarse a los objetivos de los grandes negocios. 

Lo acaba de revelar el premier Zavala. La banquera De la Puente, afirma, ha sido nominada con el propósito de buscar un nuevo acuerdo comercial con el Reino Unido, que está retirándose de la Unión Europea. "Lady Su", como coloquialmente la suele llamar PPK,  tiene un pasado de negocios bastante discutible, especialmente por sus movidas en el Perú en los años 90 donde pesaron sus relaciones nada santas con el fujimontesinismo, al que blindó particularmente en el tema de los derechos humanos.

Desde la óptica de PPK nada de ello es relevante. En su lógica tengsiaopinista, no debe  interesar el color del gato, lo importante es que cace ratones...

Con esa óptica se explican también sus relaciones con el fujimontesinismo, el apoyo que le brindó a la ahora jefa de la bancada naranja en las penúltimas elecciones presidenciales, o el aval explícito que le da al indulto del inquilino de la Diroes, a quien, dicho sea de paso, admira, como lo ha confesado más de una vez.

A ese tipo de personajes, finalmente, no se le puede reclamar autocríticas en el verdadero sentido del concepto que entraña. Una autocrítica supone admitir errores, buscar sus causas y corregirlos en los hechos, no solamente de palabra.  No se trata de simples golpes de pecho, ni de poses para la platea. PPK y sus tecnócratas, que han hecho del neoliberalismo una fe, un credo, una religión, van a morir en su ley: en la vida, al igual que la mayoría de neoliberales que circulan por el mundo, van  a cuestionar los fundamentos de sus creencias, que son las que subyacen en el fondo de los problemas económicos y sociales del país.

Parafraseando a Stiglitz, el premio Nobel,  economistas como PPK y su cogollo son los que le facilitan a los banqueros, políticos y reguladores la ideología que les conviene, según la cual las prácticas y acciones que llevan a cabo van a redundar "en beneficio de todos". En el Perú, desde los años 90, con Fujimori y Montesinos, se predica ello. La vida, los hechos, que son los que finalmente cuentan, nos dice que eso no es así.

viernes, 28 de julio de 2017

GABINETE DE CHOQUE



Cuando un entrenador del fútbol, llámese Sampaoli o Reynoso define un equipo para un próximo partido, la crítica y la hinchada prefiguran inmediatamente la estrategia: de ofensiva o defensiva, dirán. De la misma manera, al observar el equipo de operadores de un gabinete, en este caso el de PPK, uno puede sacar inmediatamente lo que será su línea de trabajo. Y si deja de lado subjetivismos de toda índole podrá decir, junto con nosotros, que con ese equipo lo único que persigue PPK es limpiarle el camino al gran capital y a las transnacionales, para que en los marcos del neoliberalismo sigan haciendo de las suyas en nuestra castigada economía. Las recientes declaraciones de Roque Benavides, el hombre fuerte de la Confiep y las del mismo PPK, reduciendo coincidentemente los problemas de la economía peruana a la necesidad de destrabar proyectos de inversión, o a los efectos del fenómeno de El Niño o del escándalo Lava Jato, sin echarle siquiera por cumplir una mirada crítica al modelo vigente o al manejo gubernamental, ajeno a las promesas electorales, daban la pauta del quehacer del futuro. En este sentido, el gabinete de PPK, con los recambios de ayer, presentan al país un equipo de choque que a nombre del capital buscarán, a todo trapo, hacer realidad las aspiraciones del extractivismo minero, de los banqueros y financistas, de los cogotudos de la exportación agroindustrial...en pocas palabras de los grandes empresarios que desde hace más de 25 años parten el jamón en el país. Incluso, la terquedad del presidente y de Zavala en mantener a la cuestionada señora Molinelli en el cogollo de mando, hay que explicarlo en ese contexto: es una lobista de fuste. Como también las conversaciones entre PPK y la jefa del fujimontesinismo, cuyas coincidencias en el raciocinio económico imperantes es por todos conocido. El propio Benavides le ha reventado cuetes a esa conversación. Los halagos no son gratuitos. Tiene toda la razón por ello el ingeniero Zumarán de advertir que con ese gabinete de choque ¡correrá bala! Cierto. La resistencia, las calles, las plazas, la búsqueda del camino propio para convertir este país en esperanza y futuro, en sueño y realidad, ha tenido un alto costo en estos últimos veintitantos años. Pero para los desposeídos, ninguneados u olvidados, no hay otra salida.

miércoles, 19 de julio de 2017

LA CASA DEL JABONERO


La derecha ha lanzado el grito al cielo por la visita de Kenji Fujimori al ex presidente Humala en su centro de reclusión. No cabe tampoco en su pellejo que el engreido del caco le haya llevado comida y abrigo al comandante.

Y no estaríamos descaminados si es que pensamos que ese encuentro tras las rejas haya precipitado la sanción de su partido al benjamín del fujimontesinismo.

Acostumbrados a la vida muelle de la democracia burguesa, a los privilegios y gollerías del parlamentarismo, de la burocracia estatatal y del poder mediático, esa derecha, siempre perseguidora pero nunca perseguida, no tiene ni la menor idea de lo que significa la vida en un penal.

Los propios apristas, cuyos líderes históricos vivieron años de años en las principales cárceles del país, incluyendo la tenebrosa isla penal de El Frontón, han olvidado las lecciones de sus maestros. El congresista Mulder, para referencia, dijo que Kenji "se la quiere dar de ecuménico y compasivo"

El desaparecido Armando Villanueva del Campo fue uno de esos líderes. Sea en la brigada criminal o en los penales donde fue recluido una y otra vez aprendió a valorar la solidaridad entre reclusos. Podían ser criminales, ladrones, políticos o militares. Lo importante era proteger la convivencia respetuosa y fraternal entre unos y otros.

De sus vivencias en el  Panóptico -vieja cárcel limeña que estaba ubicada donde hoy se levanta el hotel Sheraton- Villanueva escribió: "Fue una estupenda experiencia de vida colectiva, de comunidad". Lo mismo podría haber dicho su novia, Lucy -posteriormente su esposa- que habiendo sido encarcelada, también por razones políticas, recibió el apoyo de La Rayo, una famosa ladrona de los años 50, quien le cedió un colchón y le tejió una chompa para protegerla del siempre húmedo frío limeño.

De la trascendencia de esas relaciones humanas en un penal, para capear las mil y una necesidades materiales y espirituales, pueden también dar fe dirigentes de la izquierda, sañudamente perseguidos por las dictaduras o por las democraduras de todo color. 

Rolando Breña, Tany Valer o Chingolo Benavides, líderes de Patria Roja y caseritos de las cárceles de Lima y provincias, al igual que otros dirigentes de la izquierda que han pasado por algún penal, no dejan de valorar en sus recuerdos los vasos comunicantes que suelen establecerse entre los presos políticos y comunes.

"Yo les escribía sus cartas a los reclusos analfabetos, o fungía de maestro" dice Tany; mientras que Breña y Chingolo suelen destacar los códigos de respeto de los presos comunes hacia los políticos.

En los espacios estrictamente políticos no es un secreto, a pesar de las diferencias que los enfrentaban, las relaciones de buena vecindad desarrolladas entre los dirigentes del MRTA y Sendero, encerrados en la Base Navan del Callao; convivencia llevadera que se extendió a los vínculos entre Abimael Guzmán y quienes como Feliciano negaron su liderazgo.

El mismo Antauro, que también pisó esa Base Naval, ha reconocido por escrito que entre él, Abimael y Montesinos, llevaron la fiesta en paz, apoyándose mutuamente para sobrellevar el rigor del encierro y el aislamiento.

No debe por tanto llamar la atención que en la Diroes, ante un Ollanta totalmente desguarnecido en la inauguración de su encierro, Kenji y su propio padre le hayan lanzado un salvavidas. A patadas, pero la vida enseña. La cárcel, no lo olvidemos, es como la casa del jabonero, donde el que no cae resbala...

lunes, 17 de julio de 2017

EL SHOW DE LA DERECHA


Lo dijimos en su momento: la derecha criolla en el tema de la detención de Ollanta y Nadine, ha terminado como palo de gallinero.

Con sus operadores políticos y mediáticos armó un show, un espectáculo, para liquidar políticamente a la pareja y cargar ideológicamente contra la izquierda, con cuyos votos el comandante llegó al poder, y acabó victimizándolos. Hasta el mismo Kenji, con sus propias miras, no pudo dejar de alcanzarle agua y sánguches al comandante.

¡El 79% de los encuestados están a favor de la prisión preventiva de la pareja! señaló El Comercio en blanco sobre negro en su edición dominical. Las letras chiquitas indicaban sin embargo que esa encuesta se había aplicado antes del fallo del juez Carhuancho; es decir antes de que la transmisión en vivo y directo de esa audiencia revelase limitaciones y contradicciones en la resolución, que serían posteriormente detalladas por destacados juristas del medio, los mismos que concluían que no había razón para la prisión preventiva. 

Se habló, con fundamento, de excesos,  abuso del poder y saña de esa derecha con una pareja a la que rodeó, engalanó, pervirtió y aprovechó, para después  soltarle los perros.

Que la pareja traicionó a sus electores para arrojarse a los brazos de esa derecha voraz y dar rienda suelta a sus mezquindades y frivolidades pequeño burguesas, es algo que no merece la menor discusión.

Que si ellos robaron, lavaron activos, extorsionaron o mataron, deben por tanto, de acuerdo a ley, pagar sus culpas en la cárcel, es un tema que tampoco puede estar en cuestión.

Lo que sin embargo, muy a su pesar, la derecha logrado es que la ciudadanía perciba con claridad que la justicia, desgraciadamente, no se aplica a todos de la misma manera. 

Los ex presidentes Toledo y Humala, con sus respectivas cónyuges, aparecen en ese escenario como víctimas de la ley del embudo, les ha tocado la parte angosta del mismo. La parte ancha les permite al ex presidente García y la señora Keiko gozar de un visible como cuestionado trato diferenciado, a pesar de que sus hojas de vida, como bien lo sabe la ciudadanía, no abonan a su favor. 

Hojas de vida, incongruencias en el accionar de fiscales y jueces que favorecen al ex presidente García y a las dos veces derrotada candidata presidencial, que muy a pesar de la derecha - amnésica en ambos casos-  fueron expuestas nuevamente al sol, particularmente en las redes sociales, como demostración de favoritismos e impunidades que en nada contribuyen a la lucha contra la corrupción; pero asimismo de cuan largo, complejo y dura es esta pelea sobre todo porque la mugre en sus diferentes expresiones ha dañado todo el tejido social, arriba y abajo.

En esta confrontación sin cuartel, la ciudadanía tiene a su favor, al igual que en Brasil, Argentina o Panamá, su capacidad de movilización, su potencial democrático, político, que en calles y plazas debe ser enfilado contra esa lacra, denunciando, exigiendo, fiscalizando, ajustando. Ese poder permitió en el pasado arrojar a dictaduras como las del fujimontesinismo, hoy,  puede contribuir a limpiar el país. La clave está en querer hacerlo.





jueves, 13 de julio de 2017

LA PAJA EN EL OJO AJENO


 UNO

La derecha se regodea con la fractura del Frente Amplio. Pica, muerde, ríe, cachondea. En una palabra, jode.

Sin ánimo de subestimar la nueva división de ese sector de la izquierda, sin embargo podemos afirmar que la derecha está mirando la paja en el ojo ajeno, se resiste interesadamente a ver las tremendas vigas que adornan sus ojos.

¿Cuántos partidos o movimientos de la derecha han desaparecido de la escena política en las últimas décadas? ¿Cómo andan los partidos derechistas vigentes?

Podríamos tranquilamente hacer mención al pradismo, al odriismo o al beltranismo, cuyas organizaciones se hicieron polvo en medio de la crisis de la vieja oligarquía y la emergencia de nuevas fracciones burguesas en las nuevas fases de la  expansión del capitalismo semicolonial.

DOS

Empero, bastará con referirnos al Movimiento Libertad que insurgió con bombos y platillos en los 90, para lanzar la candidatura de Mario Vargas Llosa. Formalmente era un frente político moderno, político y técnico, con líderes de primera. Si nos apoyamos, sin embargo, en lo escrito por el Nobel en El pez en el agua, fue un frente que por momentos parecía una bolsa de gatos, donde cada cual quería ganar agua para sus molinos. Lo peor ocurrió después de las elecciones de ese año, ganadas por Fujimori; y en especial después del golpe del 92. Salvo honrosas excepciones, figuras claves de ese conglomerado político, como los empresarios que pusieron el billetón, se alinearon raudamente con el fujimontesinismo. Pragmatismo, le llamaron, mientras metían bajo el colchón sus banderas de libertad y democracia con las que encandilaron a un sector importante de la ciudadanía.

En los últimos años, otroras connotados partidos de la derecha son ahora nomenclatura y nada más. El todavía renombrado PPC por ejemplo, que formó parte de Libertad y que llegó a cogobernar el Perú en los tiempos de Belaúnde Terry, como aliado fue del Apra en las últimas elecciones presidenciales, es ahora una sombra. Su fundador, Bedoya Reyes ha devenido en un espectro de la política criolla, al que la derecha cazurra, a falta de otros cuadros y líderes, le revienta cuetes cuando la coyuntura lo impone -la hija del caco lo propuso como garante del reciente diálogo en palacio- mientras que sus seguidores son nombres, individualidades, profesionales de éxito y punto. 

Perú Posible, la criatura de Toledo, fue una estrella fugaz. Se fue apagando conforme los hechos demostraron que era más de lo mismo en la trajinada política peruana. El propio padre de  ese muñecón, hoy perseguido, liquidó lo poco que quedaba de organización. Sus figuras, sueltas en plaza se arrimaron al mejor postor, encumbrándose algunas de ellas en el actual gregario gobernante. Lo mismo puede decirse de Solidaridad, el partido del alcalde limeño, hoy en franca bancarrota, criticado hasta por la propia derecha que lo marketeó una y otra vez.

TRES

En cuanto al Apra, su minúscula representación parlamentaria dice a las claras de su estado actual. Las disputas últimas en torno su congreso agravan su agonía. Del viejo partido fundado por Haya de la Torre solamente queda el nombre y una parvada de viejos dirigentes -"momias vivientes" las ha llamado la congresista León- que descaradamente, con todos los anticuchos que llevan encima, se arrebatan los despojos, los restos de un barco en el que las ambiciones personales  lo mantienen a flote. 

No es casual por ello que para sobrevivir, se hayan convertido en simples furgones de cola del fujimontesinismo; mientras que su máximo líder,  el gran titiritero, después de haber pasado dos veces por palacio de gobierno, ha terminado de reo de la opinión pública, acusado, no sin justificación, de mil y un latrocinios, sin que hasta el momento, por el blindaje judicial y político del que goza haya saldado cuentas con el país.

El trabajo de Pedro Cateriano: El Caso García, publicado en 1994 y reeditado recientemente, es una buena puerta de entrada para entender la agonía del Apra, a despecho de la bonanza pletórica de sus principales dirigentes.

CUATRO

En cuanto a Fuerza Popular, el partido del fujimontesinismo, bien puede ser el modelo en lo negativo de lo que debe ser un verdadero partido político en el Perú de nuestros días. Que no nos confunda su clientela, masiva, aluvional, pero políticamente en cero. "Luego de 15 años el fujimorismo pasó de ganar tres curules a 73", acaba de escribir  muy orgullosamente Miguel Angel Torres, uno de los epígonos de la jefa. Las prebendas, el humillante  asistencialismo, la corrupción, el crimen y el rampante  autoritarismo no pueden  sustituir  un ideario,  un programa,  una ética, una estrategia de poder para cambiar el país, ideales todos que deben permear las conciencias de dirigentes, cuadros, militantes, seguidores y electores.

En el caso de Fuerza Popular, además, desde sus raíces en los 90, la ética es una palabra sin sentido. Insistir tozudamente en proclamar la inocencia del caco de la Diroes, el fundador del movimiento, a pesar de que todo lo condena, no solamente le es útil para machaconamente reclamar su libertad, sea cual sea la forma que  adquiera, sino  que además los pinta de cuerpo entero. 
CINCO

Fuerza Popular, no acepta sus pantanosos orígenes. Torres, por ejemplo, no solamente se vuelve un acróbata verbal para pretender separar Fuerza Popular  de sus comienzos, cuando Fujimori y Montesinos batuteaban ideológica y políticamente el movimiento; nos habla también de "todo lo bueno" que hizo el caco en los 90 "junto a hombres y mujeres bien intencionados"  Con este raciocininio, el tenebroso Montesinos, compinche del dictador, termina convertido en un alma caritativa, a la que moralmente nos sentiríamos obligados a alimentar y apapachar en su encierro de la Base Naval.

La inexistencia de un cimiento de valores éticos en Fuerza Popular explica que la mayoría de sus dirigentes o cuadros, comenzando por la jefa, sus hermanos y la dinastía en su conjunto, tengan más de un cuestionamiento no por errores o faltas, sino por delitos que en otras circunstancias los podría llevar a la cárcel o en el mejor de los casos a la inhabilitación política. Acusaciones de narcotráfico, lavado de activos, extorsiones, corrupción, tráfico de influencias, plagios, etcétera etcétera parecieran ser la mejor presentación de las hojas de vida de los líderes de esa organización. La afirmación popular de que en ese partido no hay que presentar curriculum sino prontuario, tiene plenamente asidero. 

La derecha nativa siempre pragmática,  - Deng Xiaoping, quien acuñó el dicho de que "no importa el color del gato sino que cace ratones" le quedó chicote - acostumbrada por tanto a mirar solamente sus faltriqueras, no se hace bolas por el pasado nauseabundo del fujimontesinismo ni por su presente plagado de máculas. Sus sectores más recalcitrantes lo apoyan, lo banderean, buscando muy conchudamente por cierto, separar la mugre, del modelo neoliberal - impuesto a sangre y fuego por la dupla Fujimori-Montesinos- como si esta propuesta económica, gran burguesa y neocolonial no fuese obra también, en su generación y expansión, de un raciocinio y una praxis cochambrosa que embarró a políticos, tecnócratas, militares, ideólogos y publicistas afines a la dinastía.
 
SEÍS

Ese apoyo descarado al fujimontesinismo no cae del cielo. Como tampoco fue obra del espíritu santo el respaldo que le otorgó a García en su lance electoral definitorio con Humala. García, para los desmemoriados, en su primer periodo periodo gubernamental, como después de éste, fue la bestia negra de esa derecha, odiado, vilipendiado, satanizado. Pero a la hora de la definición con Ollanta, que presumía ser de izquierda, esa derecha lo convirtió en su abanderado, en su chochera, en su hijo pródigo. El propio Vargas Llosa - lean El Pez en el agua y el libro de Cateriano- ideólogo de la derecha y del neoliberalismo a nivel planetario, que si llegaba a palacio en los 90 lo hubiera metido a la cárcel por sus bribonadas, terminó bendiciéndolo. Eso de votar por García "tapándose la nariz", fue simplemente un recurso literario. 

Para el Nobel, como para la derecha, huérfana de nuevos cuadros y dirigentes, García les aseguraba la rentabilidad de sus capitales, particularmente de los dedicados al extractivismo, en el momento en que los precios del mercado les eran altamente favorables. Algo más. A falta de ideólogos, García asumió ese rol, a sabiendas de que en tierra de ciegos, el tuerto es rey. Sus escritos sobre El perro del hortelado, publicado en el siempre paquidérmico El Comercio, otrora enemigo a muerte del Apra, terminó coronándolo, pero siempre flotando en las aguas sucias de la corrupción, aunque él, como en los 80 lo niegue una y otra vez.

La derecha y sus partidos tradicionales, los más pintaditos, no tienen pues nada que ofrecer que no sea una crisis que los erosiona, a unos más rápido que a otros. Su incapacidad genética para resolver los problemas álgidos de la sociedad peruana, y la propia confrontación social que los desenmascara - como actualmente está ocurriendo con PPK y sus tecnócratas, está en la base de desmoronamiento.

Finalmente si estos partidos del orden, como gustan llamarse, son en el papel las columnas de nuestra democracia criolla, pendeja y trapichera, no se necesita tener gran imaginación para darse cuenta que hace rato que las trompetas de Jericó están sonando para sustituir ese orden viejo por uno nuevo.

Lima, julio de 2017









domingo, 9 de julio de 2017

LAS VIEJAS TRETAS DE LA DERECHA


Esta foto, del chino Dominguez, registra un hecho trascendental en la historia política del país. El Apra de Haya de la Torre, con sus aurorales banderas antioligárquicas en el suelo, participa de un convite con sus adversarios políticos: Odría, Beltrán, Ravinez, que en nombre de esa oligarquía proimperialista, en alianza con militares y policías orquestaron durante largos años una campaña de satanización y persecución contra el viejo partido. 

¿Cuántos apristas murieron en Trujillo en la insurrección del 32? ¿Cuántos apristas fueron torturados, encarcelados, perseguidos o deportados en esas décadas?  ¿El propio Haya no pasó largos años confinado en la embajada colombiana de Lima?

El almuerzo fue sinónimo de olvido, de amnesia, de borrón y cuenta nueva. Los más felices fueron los dueños del Perú, los oligarcas de todo pelaje, los gamonales de horca y cuchillo que celebraron a rabiar el inicio de lo que la historia política conoce como el periodo de la convivencia, que años después, sumándose Acción Popular, el partido de Belaúnde Terry, se convirtió en superconvivencia. 

Todo en nombre de la democracia, del progreso, de la estabilidad política para el desarrollo...palabras bonitas, pero falsas, truchas, en boca de quienes las utilizaban para esconder lo que realmente ocurría en el Perú de entonces: la mantención y apuntalamiento del oprobioso régimen oligárquico, que se caía a pedazos, pero que seguía siendo una mina de oro para los cogotudos de siempre. 

En ese  inalterable estado de cosas, donde la confrontación social entre explotados y explotadores marcaba el día a día, se incubaron las condiciones para la insurgencia guerrillera de la mitad de los años 60 y más adelante la emergencia de los militares reformistas del 68. 

En vísperas del diálogo PPK-Keiko, es bueno mirar hacia atrás, hacia la historia del movimiento de los grupos de poder y sus operadores para tomar nota de sus viejas tretas, celadas y amagues  con las que suelen sembrar ilusiones para llevarnos de furgones de cola de sus intereses. El contexto será otro, los protagonistas también, pero la voracidad y ambiciones del gran capital que se mueve tras bambalinas, que hoy aplaude y promueve la cita, sigue siendo el mismo. 

El convite de los años 50 no le trajo nada nuevo al pueblo, solo beneficios a las clases que lo auspiciaron, que limaron sus asperezas y desencuentros para de consuno seguir guillotinando las esperanzas de los pobres del Perú.

La cita del martes, no hay que ser adivinos, correrá igual suerte; es un converse entre los operadores de quienes parten el jamón en el país, deseosos de que acabe lo que llaman "ruido político" para seguir metiéndole diente, esta vez con más ganas, a las riquezas del país. Entre fujimontesinistas y ppkausas no hay diferencias insalvables: tienen el mismo raciocinio económico y sus tecnócratas, como lo indican los hechos, se sienten cómodos en uno u otro lado. Por ende, entre sus prioridades no está prestar oidos a las reivindicaciones más sentidas del pueblo. 

Los reclamos sin atender de los médicos, maestros, jóvenes, mujeres, pueblos andinos y amazónicos, lo demuestra hasta la saciedad. Que los ideólogos y publicistas de la derecha se muestren eufóricos por la realización de "la cumbre", sobredimensionando sus probables efectos, se explica por lo dicho. 

Al pueblo solo le queda una gran tarea: desde una posición de plena independencia, sin tutorías ni manoseos, construir su propio camino, su propio programa con sus propios objetivos, retomando una abandonada estrategia de poder. Jornadas como las de ayer, contra el indulto al caco de la Diroes, fortalecen la confianza en esas propias fuerzas, y abren esperanzas fundadas de que es posible un nuevo amanecer para los siempre olvidados de la Patria.

lunes, 3 de julio de 2017

PPK VISTO POR MAQUIAVELO


Oswaldo de Rivero

Para Nicolás Maquiavelo, un líder puede llegar al poder por habilidad política o por fortuna, en el caso que llega por fortuna, es decir por suerte, es un Príncipe débil que tiene que esforzarse para aumentar su poder erosionando el poder de su opositor principal.
PKK es un líder que ha llegado al poder por suerte, debido al anti voto que tenía Keiko. Es así un Príncipe débil, pero actúa al contrario de lo que recomienda Maquiavelo, porque en vez de esforzarse en aumentar su poder erosionando el poder de Keiko, le permite a ésta que obstruya su gobierno. 

Y no solo esto, sino que parece inclinado a indultar a Fujimori con la ilusión de que este gesto abrirá una era de cooperación con la mayoría fujimorista del Congreso.
Perdonar a Alberto Fujimori, el presidente más corrupto de la historia del Perú, en pleno escándalo de Odebrecht y al mismo tiempo que se investigan a otros tres ex presidentes por corrupción, sería un escándalo nacional e internacional que arruinaría a PKK. Sería un acto contra la virtud política del Príncipe que tanto recomienda Maquiavelo.

Además, Fujimori libre proclamando su inocencia y Keiko con su bancada, aspirando a la presidencia, no van a cargar con la responsabilidad de colaborar con PPK, justo cuando la crisis socioeconómica comienza a entronizarse en el país. Al contrario, al fujimorismo le conviene más mantenerse en la oposición para ser popular en las próximas elecciones, o si es el caso, para aprovechar la crisis y el desgaste de PPK para vacarlo de la presidencia. 

La recomendación más importante de Maquiavelo a PPK sería que sea realista, que no crea en la buena fe de los fujimoristas, quienes con indulto o sin indulto, se van a mantener en la oposición. Y esto porque él es el Principe debil que necesitan para llegar al poder. PPK debe olvidarse que el indulto es una buena jugada para calmar la obstrucción a su gobierno, porque no va a poder luchar contra la corrupción, que es el mayor mal del Perú, con la colaboración del fujimorismo y sobre todo con Alberto Fujimori gozando de libertad. 

Valdría la pena que PPK le dé una lectura al análisis de Maquiavelo sobre la legitimidad del Príncipe, ya que así podría darse cuenta de que él no tiene el poder sino que sigue en una lucha por el poder con el fujimorismo, pero que dentro de esta lucha, tiene una Constitución que le permite, como Príncipe débil que llegó al poder por suerte, conseguir por medios legítimos, la erosión del poder de Keiko y adquirir así un poder que nunca tuvo. 

Si PPK es realista y adquiere el poder que le permite la Constitución, podrá entonces concentrar los próximos cuatro años de su gobierno en una verdadera lucha contra la corrupción, y en la reconstrucción de una infraestructura, que además de crear inversión y trabajo, servirá para que el Perú pueda resistir el embate futuro del cambio climático. Si PPK logra esto, será recordado como un presidente con carácter, exitoso y honesto
 
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