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martes, 28 de julio de 2015

LAS FIESTAS PATRIAS DE LA DERECHA

 Diario La República, 28-07-15

El gran capital y las mafias que controlan el país están que saltan en un pie, pletóricos de alegría.

Sus operadores políticos en el congreso, a un año de la finalización del mandado del ollantismo, la han achuntado. La derecha rancia, cavernaria, la que a saco se viene alzando y ensangrentando el país desde los 90, es la que hoy controla el congreso. No hubo necesidad de que esos operadores - léase apristas y fujimontesinistas- muestren sus desprestigiados rostros, les fue suficiente un mascarón de proa, varios tontos útiles que se dicen dignos,  un grupete de congresistas despechados -hartos del mangoneo de la pareja presidencial- para alcanzar la victoria en la elección de la mesa directiva.

La derrota del oficialismo estaba cantada. De salida, sin oxígeno, con un partido que de tal solo tiene el nombre, intentó mover sus pocas fichas como si fuese dueño de la situación: la patrona negó una vez más la candidatura de doña Marisol, el único cuadro decente que les queda y apostó por el candidato alternativo, pero el tiro le salió por la culata. Provocó una nueva estampida de sus congresistas, que en medio del desastre prefirieron votar por la carta del aprofujimontesinismo, seguramente para ganarse algüito. Total, esta siempre ha sido la esencia de la política criolla, el toma y daca, el cambalache, los amarres, a través de los cuales se deslizan los  intereses de los dueños del Perú y los proyectos de los mafias de todo tipo.

En ese contexto, lo que hoy pueda decir el presidente Humala en su discurso de Fiestas Patrias resulta intrascendente para el país si de un verdadero desarrollo se habla, o para los pobres de la ciudad y el campo, si de atender sus reclamos de conjunto se trata. Las cartas se echaron desde que el comandante Humala tiró al tacho sus propuestas electorales y asumió el programa de la derecha neoliberal. Sus últimos paquetazos so pretexto de la reactivación de la economía o sus embestidas contra pueblos como los de Islay, lo ratifican. El repudio que se ha ganado, el aislamiento con relación a los pueblos que lo encumbraron, los gritos de ¡traidor! que se multiplican aquí y allá, la descomposición acelerada de su organización, otrora todopoderosa, constituyen la factura de su felonía.

Hasta su propio padre lo ha manifestado: ¡Mi hijo es un fujimorista! ha dicho el patriarca.

La alegría de la derecha está pues plenamente justificada: con su tecnocracia apátrida manejando el Estado con la aquiescencia de la pareja presidencial, y ahora, con el control del Congreso, el futuro hacia el 2016 se le presenta muy promisorio, si además sus medios de comunicación, supercontrolados, le están tendiendo la cama ideológica, indispensable para estos trajines. Que sea la heredera del clan Fujimori, PPK o el señor García, el que sustituya al comandante, resulta secundario. En estos terrenos son buenos alumnos del superpragmático líder chino Deng Xiaoping, quien alguna vez escribió que no importaba el color del gato, lo que interesaba es que supiera cazar ratones...

jueves, 16 de julio de 2015

LA POLÍTICA DEL VERDUGUILLO


UNO

El desaparecido antropólogo Carlos Iván Degregori escribió alguna vez , con razón, que en San Marcos, la cuatricentenaria universidad se practicaba la política del retrete, para referirse al emputecimiento de ella. Con igual lógica podemos afirmar que en el escenario nacional lo que prima hoy es la política del verduguillo, del pico roto de botella, de la chaira carnicera. Las ideas y las propuestas programáticas se han esfumado, los proyectos de largo aliento y los debates, en el más amplio y profundo sentido de la palabra, han corrido la misma suerte, mientras los émulos de Carita y Tirifilo - legendarios chaveteros de Malambo- han ganado los espacios que otrora ocupaban maestros de la talla de Gonzáles Prada, Mariátegui, Haya de la Torre, Romero, Víctor Andrés Belaúnde,  Porras, Basadre... y sus aplicados alumnos.

Lo digo por los sucesos de los últimos días, acaecidos en torno a la investigación de las movidas financieras de quien fuera un cuadro del partido de gobierno y, las hipotéticas responsabilidades que en ellas pudiera tener la pareja presidencial. Lo que otras latitudes hubiera significado una investigación seria,  prolija y especializada, en el Perú esa pesquisa, formalmente procesada en los marcos del parlamentarismo burgués, ha derivado en un escándalo de cuernos y sábanas que dejan como palo de gallinero a la comisión investigadora, pero que salpica también a la misma pareja, muy venida a menos, políticamente hablando.

Lo paradójico de esto es que si bien el chairazo inicial - el chisme de la supuesta infidelidad de la primera dama-  pareciera provenir del Apra y su máximo líder - lo afirma rotundamente un conocido periodista- partido matrero en estas malas artes, con una titubeante réplica en la comisión parlamentaria - ante el supuesto corneador- los chairazos posteriores, con su correspondiente alboroto mediático, se los ha infligido la propia primera dama, afectada en su honor de mujer, esposa y madre. Lo decimos porque el maledicente rumor se soltó hace un  par de años y su efecto en la comisión fue de hace algunos meses. Nada hubiera ocurrido - en términos mediáticos- si la señora, con las actas de la sesión reservada en la mano, no hubiera armado el jaleo que los televidentes pudimos apreciar.

DOS

Siempre lo he dicho, en política no hay que ser giles, nada es casual, todo tiene una explicación. Si ponemos los pies sobre la tierra y examinamos  minuciosamente los hechos, podríamos llegar a algunas conclusiones, la primera de las cuales tendría que ser que  el alboroto habría sido exprofesamente armado. Ateniéndonos a lo que se afirma con énfasis, la chaira o el verduguillo podría haber sido usada primero por quien aspira a ser presidente por tercera vez.  Se sabe bien que Lima, a pesar de su modernidad, no ha dejado su proclividad por las bolas, el chisme, la maledicencia del rumor, como instrumento político punzo cortante. La del supuesto triángulo amoroso tuvo efecto sin duda -aunque las redacciones de revistas y periódicos, por razones obvias- no se atrevieron a soltar prenda- pero los corrillos se nutrieron del mismo, tanto que rebotó  en la propia comisión congresal posibilitando la pregunta sobre las relaciones entre la primera dama y el presumible corneador, interrogante que éste respondió, según las actas de la sesión, con bastante soltura.

Sin embargo, cuando todos decían algo así como colorín colorado, el cuento se ha terminado, ¡pandangán! la inquilina de palacio, con el verduguillo en la mano y con el auxilio de su bancada mononeuronal organizó una conferencia de prensa para públicamente tasajearse el cuerpo..."No se victimice", ha dicho con justeza una conocida periodista, dirigiéndose directamente a la primera dama.

TRES

¿Qué ha logrado con ello la afectada? Pues cambiar el centro de la atención. La fijación por el extraño movimiento financiero del amiguísimo de la pareja presidencial y la investigación de la comisión parlamentaria se ha desdibujado,  ha perdido fuerza. Ahora las miradas se concentran en la denuncia de la inquilina - el propio  comandante ha comenzado a hablar de abuso de autoridad - mientras el morbo se expande aceleradamente y salen periodistas, que más rápido que inmediatamente comienzan a hablar de quienes emplean el congreso como "una máquina moledora de rivales políticos". Mirko Lauer es uno de ellos, que en su columna de hoy jueves 17 en el diario la República,  mata dos pájaros de un solo tiro:  tiende un manto protector sobre la primera dama, pero de paso cubre también a su amigo, el chavetero mayor, investigado - dice- por una Megacomisión "que terminó pariendo un ratón".

Algo más. Sin querer queriendo los  álgidos problemas económicos y sociales del momento pasan a un segundo plano; uno de los cuales, el de la corrupción y su investigación en las altas esferas del aparato estatal, concretamente en el ejecutivo, termina convertido prácticamente en una charada, cuando lo ideal - si de combate frontal a esa lacra se trata- debió constituirse en un ejemplo de pesquisa, donde todos los involucrados, desde el comandante hasta el último pinche de palacio hubieran prestado el máximo de colaboración. La realidad, empero,  tan maciza como el cerro san Cristóbal nos muestra todo lo contrario, tanto que la chaveta, la chaira o el verduguillo han vuelto a mostrar su eficiencia en la política criolla. Carita y Tirifilo pueden descansar tranquilos...

¡Qué país!


jueves, 9 de abril de 2015

SEMANA DIVERTIDA

Nada cambia, escribió don César Hildebrandt, pero nos vamos a divertir, añadió,en las horas inmediatas al nombramiento de Pedro Cateriano como premier.

Le doy la razón, nos estamos divirtiendo y no porque el alfil de Vargas Llosa sea un seguidor del Chato Barraza, sino porque el ambiente en el que se están desarrollando las conversaciones  con la oposición, y las propias conductas ceremoniosas, acartonadas,  pretendidamente virginales  más los desplantes de los interlocutores de Cateriano, han propiciado un clima festivo tan del gusto de célebres caricaturistas como Carlín.

El exceso de peso del flamante premier, para empezar,  propició las primeras sonrisas. No por obra de él mismo, que según parese se siente cómodo con su figura rolliza, sino porque según las propias declaraciones del presidente Humala, éste no es muy amigo de las personas gordas -acaba de increparle a un periodista su manifiesto sobrepeso-  temeroso quizá de que esa obesidad de los funcionarios estatales, con mayor razón si son de primera línea,  -¡el Estado gordo! que cuestionaba-  les impida acceder a los últimos rincones del país, en especial a los más altos. El soroche, bien lo sabemos es implacable con las personas subidas de peso.

El propio comandante también, quizá preocupado por el protagonismo de Cateriano, o por qué oscuras razones pareciera que quiere bajarle la llanta al carro de la concertación.

Porque si el premier, conociéndose lo fosforito que es, ha tenido que tragarse todos los sapos para invitar al ex presidente García - tiene un libro sobre sus fechorías- y a la señora Fujimori - conocida es la posición del jefe del gabinete sobre el fujimontesinismo y sus latrocinios- el presidente Ollanta, quien parece no conocer la connotación de la palabra diálogo- no ha enterrado el hacha de guerra. En las últimas horas, en una clara posición de macho delta acaba de salir en defensa de su cónyuge -blanco de las críticas de la oposición- como si la señora no fuese capaz de hacerlo por si misma. Lo peor es que sin consideración por el esfuerzo dialogante de su primer ministro, acaba de calificar de "jauría de cobardes"  a los críticones, entre los que se encuentran connotadas figuras de la oposición congresal.

Pero la carne-carne va por el lado de los actores del diálogo. En principio todos visten la misma camiseta. Son hombres de derecha, incluyendo al premier, por ende defensores del orden establecido, del modelo impuesto en los años 90, y al igual que los tecnócratas de turno, patrocinadores del gran capital y las transnacionales. Sus diferencias son de forma, de matiz, de intereses concretitos como los electorales, de época, de estilos. Utilizando sus propios adjetivos: ¿Creen ustedes que el señor Bedoya es un antisistema? ¿O que PPK sea un petardista del neoliberalismo? ¿O que la señora Fujimori, el señor Toledo, como el comandante Ollanta no estén de acuerdo con el apoyo al extractivismo? ¿El ex presidente García, creador de las tesis del perro del hortelano será capaz de oponerse a los paquetazos antiambientales y antipueblos indígenas propiciados y aprobados por el presente régimen?

Las disputas al interior de la oposición de derecha, y de la derecha en su conjunto con la pareja presidencial, son como los líos de callejón, con altisonancias, con ajos, cebollas y no pocos empujones, por el caño, la luz, el espacio, los cordeles de ropa...pero al final todos están juntos.

No deja por ello de llamar a la sonrisa la grandilocuencia del ex presidente García, quien le ha escrito al premier: "Será un honor para mi recibirlo en mi oficina cuando su apretada agenda se lo permita". Puro verso, como si el veterano político, con más cicatrices  en el cuerpo que los propios  destructores no supiera el viejo aserto: "Aprovecha, aprovecha gaviota, que después de esta no hay otra. Razón por la cual ni bien Cateriano sacó la pipa de la paz el ex presidente  fue el primero en ponerse a la cola de los potenciales interlocutores, bajando los decibeles de sus intervenciones y ganando la atención de los medios. Si hablan el mismo lenguaje del entreguismo al gran capital y al neoliberalismo, no hay cuestiones de fondo que impidan las coincidencias.

¿Y los anticuchos de esos interlocutores que están ventilándose en el congreso, en el ministerio público y en el propio poder judicial?

Pues hay que colocarlos momentáneamente en la refrigeradora. Esa es la idea-fuerza del capital, que ha hablado a través de la Confiep. Por eso mismo interrumpieron el descanso del patriarca de la derecha: Luis Bedoya Reyes, héroe de mil y un combates librados desde fines de los años 40 del siglo pasado y que ni bien terminó de hablar con el premier llamó a cultivar la santa paciencia para superar la crisis que está entrampando los intereses de los que parten el jamón en el país. Paradojas de la partidocracia criolla: el maestro Bedoya no puede poner orden en su disminuido partido donde hay otro lío de callejón, pero si se trata de defender los intereses de conjunto, todos se alínean.

Esto es lo que finalmente interesa: la bolsa. La democracia, para la derecha, es la cobertura que también puede entrar a la congeladora si el caso lo amerita. ¿No fue acaso esa misma derecha, la vieja y la nueva que insurgió en los 90 la que terminó allanándose al golpe del 5 de abril de 1992. Cateriano, es cierto, al igual que Vargas Llosa, se opuso al golpe - a diferencia de otros seguidores del Movimiento Libertad que habían fundado- pero al igual que los grandes empresarios, ideólogos y tecnócratas no tiene diferencias sustanciales con el modelo neoliberal, creación de la constitución bastarda de 1993, a cuyo fortalecimiento está contribuyendo.

Ante este escenario el pueblo sólo tiene que sonreir, es una pelea de los operadores de sus verdugos.

lunes, 6 de abril de 2015

EL HOMBRE INDICADO


La nominación de Pedro Cateriano como premier es la comidilla del día en los mentideros políticos y se cruzan las apuestas sobre si obtendrá o no el voto de investidura por parte del congreso, particularmente por sus enconos con las bancadas del Apra y del fujimontesinismo. Lo que no se advierte es que Cateriano ya cuenta con el aval de los que parten el jamón en el país, que precisamente por su posicionamiento - son también los que le llenan las alforjas a los partidos de la derecha, incluyendo el financiamiento de sus candidatos- les han metido un jalón de orejas a los callejoneros del congreso, para acabar con lo que denominan el "ruido político" que según el gran capital está afectando las inversiones.

En otros términos, sin querer queriendo, la pareja presidencial ha dado en el clavo con la nominación de Cateriano, aunque realmente ya no tenía otra alternativa. Defenestrado su último gran cuadro, la señora Jara y con la señora Espinoza en la congeladora, no había nada que escoger entre sus propias filas, todos impresentables y genéticamente ineficientes. Cateriano, bien se sabe, no es hechura del nacionalismo.  Es un cuadro ultraliberal que desde los años 90 juega en pared con Vargas Llosa, aunque sus raíces políticas se encuentren entre los "jóvenes turcos" que en los años 80 hicieron sus píninos en el diario La Prensa del ultraconservador Pedro Beltrán Espantoso: Jayme Bayly, Federico Salazar, Pedro y Pablo Cateriano, Alvaro Vargas Llosa, Fernando Iwasaki, entre otros.  

Luego del desastre electoral de Vargas Llosa, mientras los viejos liberales se pasaban al campo del adversario, vale decir de Fujimori, justificando el golpes del 92, Pedro Cateriano se mantuvo fiel a Vargas Llosa y a la ortodoxia neoliberal, desde donde disparó primero contra el fujimontesinismo y luego contra el aprismo, y todos los latrocinios de ambas partes, aunque - al igual que el Nobel- acatara el reordenamiento y consolidación del modelo neoliberal impuesto en los marcos de la Constitución bastarda de 1993. No es casual por ello que convertido en un alfil del escritor aceptara formar parte de la reconvertida administración ollantista, como ahora ha aceptado sustituir a la baloteada Ana Jara.

Cateriano, lo acaba de decir, se considera un hombre leal. Lo es a Vargas Llosa, lo es a la pareja presidencial, lo es a su encuadramiento neoliberal. No hay nada nuevo que esperar de él, que no sea el cumplimiento de las exigencias del gran capital y de las transnacionales, que matan - lo han dicho públicamente- porque desde el Estado se le de mayor fluidez a sus inversiones aunque ello implique pasar por encima de las reivindicaciones y expectativas de los pueblos del Perú, que como en el caso de Tía María, Cajamarca, Espinar o Talara se han alzado a la pelea contra el extractivismo depredador.

O sea que más allá de si Pedro Cateriano es o no el hombre indicado para concertar con el Apra o con el fujimontesinismo,  es mucho más útil aceptar que es el premier que la gran burguesía y las transnacionales esperaban. Lo demás puede caer por su propio peso, las primeras declaraciones del ex presidente García van en ese sentido. Bien dicen que el diablo sabe más por viejo que por diablo.

miércoles, 1 de abril de 2015

NO NOS HAGAMOS BOLAS


No nos hagamos bolas. Como esos jugadores de fútbol que con el arco lleno de goles solo esperan el pitazo final para salir disparados hacia los vestuarios, de la misma manera el ollantismo, luego de la paliza recibida en el congreso, solamente está esperando el fin de su mandato para entregar los trastos, sin dejar por ello de servirle la mesa a los que realmente parten el jamón en el país.

Por eso es que resulta hasta cierto punto intrascendente el nombre de quien reemplace a la señora Jara como presidenta del gabinete. ¿Variará el entreguismo del régimen a las transnacionales y al gran capital nativo si el cargo lo ocupa un tecnócrata, un "independiente" o un nacionalista ultramontano como el señor Otárola? Evidentemente que no, como tampoco variará un ápice su política de meterle bala, palo y bombas a las poblaciones que en defensa de su vida se alzan a la pelea contra el extractivismo minero, a las que ahora se califica de "terroristas antimineros", obviando que fue el ahora presidente - lo recuerdan bien en el valle de Tambo en Arequipa, como ayer lo hicieron en Cajamarca- el que como candidato levantó la consigna de defensa a muerte del agua, contra la voracidad de los gambusinos del siglo XXI.

En ese sentido, hay que saber interpretar a los mandamases de la Confiep. Éstos hablan de una figura consensual para el cargo de premier dizque para "retomar el camino del crecimiento"; crecimiento, bien lo sabemos, que en las últimas dos décadas, bajo el imperio del neoliberalismo,  ha favorecido principalmente al gran capital y a las transnacionales. Consenso, además,   que desde la lógica de estos apetitos excluye a las poblaciones cajamarquinas, cusqueñas o amazónicas y a sus defensores en el congreso, en pie de guerra justamente contra ese estilo de "crecimiento" que  destruye la vida y el medio ambiente, así como también siembra muertos y heridos entre los defensores de los ríos, lagos, lagunas, bofedales, y  de los otroras valles promisorios del interior del país.

Ese sentir también es compartido por un grueso de la oposición que se trajo abajo a la premier Jara. Es cierto que para el Apra, el fujimontesinismo, Solidaridad Nacional y el propio PPC, la pugna frontal con el gobierno, en vísperas de un proceso electoral, les puede otorgar réditos y posicionamientos políticos particulares; no escapa sin embargo a la verdad que más allá de la grita y excomuniones mutuas existen entre ellos  coincidencias de fondo que matices más o matices menos, tienen que ver con la implementación del neoliberalismo, en cuya defensa las diferencias se hacen secundarias.

Los dueños del Perú, reunidos en la Confiep, lo saben de sobra. De ahí su exhortación a que unos y otros depongan las armas del contraste para retomar "en conjunto, armonía y respeto", el camino del crecimiento. Clarísimo.

Finalmente, hay que tener en cuenta lo siguiente: Desde una perspectiva popular, la censura a la premier, así como ocurrió con la derogatoria de la ley antipulpines - aunque en esta  ocasión teniendo como respaldo un gran movimiento de masas en todo el país- revela la fortaleza de un sentir, de una indignación, de una protesta contra un manejo antidemocrático de los gobiernos de turno, que puede, llegado el caso,  a colocar contra la pared y aíslar a los gobernantes y sus secuaces, cuya debilidad salta a la vista precisamente por ese divorcio con los intereses y aspiraciones del pueblo que los lleva al ostracismo, como está ocurriendo con la administración del comandante Humala.

El problema está en que ese revés del ollantismo, ya de salida, y esa victoria de las fuerzas verdaderamente democráticas - no me estoy refiriendo por supuesto a las organizaciones derechistas que buscan pescar a río revuelto- no puede canalizarse todavía hacia la vertebración de un gran movimiento de masas, democrático y popular, con filo de futuro, que pueda presentarse como una alternativa de cambio y transformación del país. Ese es el desafío para quienes desde un posicionamiento real de izquierda, desde fuera o desde dentro del congreso u otras entidades,  no han sido presas de los cantos de sirena de la burguesía. El trabajo está por este lado.


lunes, 30 de marzo de 2015

LA SEÑORA JARA DEBE IRSE




Dentro de dos o tres el Congreso de la República decidirá la permanencia o no de la señora Ana Jara como premier del gobierno que dirige el comandante Ollanta Humala. Al respecto, alcanzo mi opinión.


I


Si nos ceñimos a los usos y costumbres de la democracia burguesa, la señora Ana Jara debe dejar el premierato, por la responsabilidad que le compete en el seguimiento policiaco a miles de autoridades, opositores, periodistas y ciudadanos comunes y silvestres desarrollado por la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI), que según todos los indicios ha seguido manteniendo las  nocivas concepciones y prácticas del SIN del fujimontesinismo. No basta con haber expectorado a  las cabezas policiales y administrativas de la DINI, existe una responsabilidad política que inevitablemente tiene que ser zanjada y ésta le corresponde a la señora Jara.


Que conste que no se está enjuiciando el conjunto de la labor, buena, mala o mediocre de la premier,  que hace algunos  momentos ha salido públicamente a  defenderla. Tampoco se están evaluando sus capacidades o habilidades profesionales o personales. El pedido de censura responde a un hecho concreto: el espionaje a ciudadanos peruanos,  digitado, según se sospecha desde el propio palacio de Pizarro.


Lo que ocurre es que en una democracia trucha como la que existe en el Perú las responsabilidades políticas generalmente son obviadas aunque ello implique devaluar más el orden político imperante. Recuérdese el caso Bagua. Decenas de dirigentes y miembros de los pueblos indígenas fueron satanizados, encarcelados, perseguidos y hoy están siendo hoy juzgados.  En su momento, ni el premier, en ese entonces el señor Yehude Simon, que hoy aspira a la presidencia de la República, ni la que fue  Ministra del Interior, la señora Cabanillas, que seguramente quiere volver a ser congresista,  afrontaron sus responsabilidades políticas por lo ocurrido. Se mantuvieron en sus puestos, con el espaldarazo del presidente García. Hoy, en el tribunal que está juzgando a los ciudadanos amazónicos no aparecen ni como testigos, a pesar de que tienen mucho que decir para un adecuado esclarecimiento de los hechos.


II


Es cierto, volviendo al caso de la señora Jara, que es la ultraderecha, -vía el fujimontesinismo, el Apra o el diario El Comercio- la más interesada en sacarse de encima a la premier. Se conjugan ahí las pretensiones estrechamente políticas, electorales, con los intereses económicos de determinados sectores de la gran burguesía que quieren poner de rodillas a la pareja presidencial para sacar  adelante, sin aprensiones, sus planes y proyectos de inversión. A estos sectores no les interesa el sanear la democracia vigente. En el pasado fue la ultraderecha la que sostuvo al fujimontesinismo porque le permitió ensanchar sus arcas con todas las comodidades del caso. Apoyaron en el 92 la quiebra del Estado de Derecho,  el violentamiento de los derechos humanos en la guerra interna y sus principales representantes,  empresarios o políticos ¿no desfilaron acaso por la tenebrosa salita del SIN que regentaba el tristemente célebre Vladimiro Montesinos?


A estos señorones les interesa un rábano la construcción de  una verdadera democracia  burguesa, prefieren la trucha, la hipócrita, la tramposa.



A quienes tampoco les interesa democratizar realmente  al país es a las otras fracciones de la derecha  empresarial o política. Hoy quieren salvarle el cuello a la premier, pero no para fortalecer el Estado de Derecho, lo hacen únicamente en función de sus intereses crematísticos, de sus inversiones o de sus proyectos de inversión.  En esto coinciden con la pareja presidencial y sus fieles escuderos, que están moviendo cielo y tierra para que doña Ana Jara se quede en el puesto para no generar dizque un “clima de inestabilidad” para el capital. “Todo tipo de incertidumbre política siempre genera intranquilidad en lo que se refiere a las decisiones de inversión”, ha declarado el presidente de la Sociedad Nacional de Industrias. Son sus bolsillos los que mandan.


III


Finalmente,  para  algunos demócratas pequeño burgueses radicalizados, la señora Jara debe mantenerse en el premierato porque de lo contrario, dicen, se abre la posibilidad de que un congreso hostil al ejecutivo entrañe el peligro de una disolución del mismo, fórmula constitucionalmente establecida.  Incapaces de pensar y actuar en otros confines democráticos que no sean los de la democracia burguesa, se asustan ante tal posibilidad, prefiriendo cerrar filas con el gobierno y con el ala liberal de la gran burguesía antes de abrirle paso a una opción independiente. Claro que de paso, apoyando con su voto a la señora Jara, algüito les caerá, como ha ocurrido en otras situaciones parecidas, donde el congreso ha semejado un mercado minorista o mayorista, dependiendo de los alcances de la transacción.


El pueblo, lo hemos dicho varias veces, debe trazarse su propio camino, sus propios objetivos, su propia estrategia de poder. Desde este marco debe exigir que la señora Jara deje el cargo. No porque esté de acuerdo con los propósitos de la ultraderecha, sino porque desde su perspectiva independiente la democracia burguesa debe airearse, adecentarse, apuntalarse en todo aquello que pueda permitirle a ese pueblo fortalecerse. Si la señora Jara se va censurada o deslegitimada por una victoria pírrica, se abre el camino para que en el futuro ante situaciones como las de la coyuntura presente, el pueblo en movimiento, incluyendo a sus representantes congresales, puedan hacer uso de ese instrumento que toda democracia moderna suele emplear: la censura.


Aunque resulte ocioso decirlo: en el Perú, aunque resulte paradójico, ha sido el pueblo: obreros, campesinos, estudiantes, maestros, empleados, etcétera los que siempre han sacado cara por la democratización del país. En los 70 del siglo XX el pueblo en movimiento se trajo abajo a la dictadura militar, en los 90 arrojó del poder al fujimontesinismo. En esa línea de exigencia se inscribe mi opinión de que la señora Ana Jara debe dejar el premierato.

martes, 24 de febrero de 2015

NI MANDRAKE...


El general Daniel Urresti, o el capitán "Arturo", como quieran ustedes llamarlo, ya está en las ligas mayores de la política criolla. Su presencia demuestra una vez más, de un lado, la decrepitud de esa política, su emputecimiento ininterrumpido desde los tiempos del fujimontesinismo; y de otro lado, los niveles de descomposición ideológica y política del partido oficialista, dispuesto, como bien dice don Rolando Breña, a aferrarse a "cualquier madero" con tal de sobrevivir.

Urresti o "Arturo" no trae nada nuevo. Lo dicen los comentaristas: en su sesera no hay ideas, propuestas, diagnósticos, proyectos, utopías. Su voceada candidatura bien podría ser apoyada por los cómicos ambulantes que hacen de la grosería su principal mercaderia,  las calatistas que pueblan la televisión peruana, los peloteros ansiosos de figuración, los adivinadores de la suerte...porque realmente el general pertenece al mundo del espectáculo banal, de la farándula huera.

¿Dudan de mi afirmación? Les recomiendo revisar las páginas 6, 7 y 8 del último número del Semanario Hildebrandt en sus trece. No hay nada de nada en la entrevista efectuada. Con razón el semanario en su llamada de primera dice: Urresti en la calle...

El ex ministro del interior es una creación de los medios de comunicación. Su rudimentario antiaprismo o antifujimorismo fue escandalosamente sobredimensionado, ocultándose dicho sea de paso su camuflado fujimorismo. Porque el general, debe saberse, es un seguidor del caco y asesino -lo revela en la entrevista aludida-  aunque busca ilusamente tomar distancia - como también lo hacen muchos- del montesinismo, como si no fueran  cara y sello de una misma moneda.

Esos medios han presentado a "Arturo" como un abanderado de la lucha contra la corrupción aprista y fujimontesinista, pero al igual que el general se han cuidado de no levantar polvo sobre el neoliberalismo construido y cimentado por fujimontesinistas, apristas, toledistas y ollantistas sobre la base justamente de la cutra,  del robo, del saqueo de las  arcas fiscales, del blanqueo de dinero malhabido, al que dicho sea de paso, el gran capital no ha sido ajeno.

En cuanto al partido de gobierno, su crisis no será paliada con la presencia de "Arturo". Como en cualquier partido de derecha ahora solo prima el cálculo electoral para cuidarse las espaldas cuando dejen el palacio de Pizarro. En las cabecitas de la pareja presidencial y sus ayayeros no hay otra mira que la de salir más o menos parados en la próxima contienda electoral. Con sus primigenias banderas hechas tiras, con una destartalada organización y una hemorragia de denuncias encima, ahora, desde sus posiciones de derecha, no quieren que la noche se les venga encima. A eso se ha reducido el que otrora fuera un promisorio partido. Ni el legendario Mandrake, el mago, los salva...

lunes, 26 de enero de 2015

LA RENUNCIA DE TEJADA


La renuncia de Sergio Tejada al partido de gobierno es un duro golpe al ollantismo, que da cuenta de la magnitud de la crisis interna que se vive en dicha organización, compuesta hoy, en los hechos, de una cúpula conyugal y de un grupete de ganapanes a cada cual más mediocre, habida cuenta que personajes como la señora Espinoza ha tomado también sus distancias del que fuera un colectivo victorioso.

Tejada no es un cuadro cualquiera. Tan importante ha sido que el ollantismo le encargó la presidencia de una comisión crucial como fue la que investigó el gobierno del presidente García. Su alejamiento, gatillado por la ley pulpín y su rechazo multitudinario, hay que verlo sin embargo como el desenlace de una toma de posición frente al abandono por parte del ollantismo de sus propuestas electorales, que poco a poco ha ido desgranándolo internamente y fracturando su relación con el pueblo que apoyó las ideas de cambio y transformación que inicialmente levantó la organización que hoy está en crisis.

Esa renuncia, finalmente, evidencia el poder de la democracia callejera, a la plebeya, que ha descuadrado a la derecha, a su gobierno y a la tecnocracia neoliberal que los apoya y que en el caso del ollantismo ha profundizado su desbande, además de haberlo obligado a mostrar su rostro oculto: el de la represión y el autoritarismo cuartelario.

lunes, 19 de enero de 2015

TAREAS URGENTES


Lo peor que le puede ocurrir al movimiento juvenil y ciudadano que ha descalabrado la estrategia derechista de imponer la ley pulpín, es extraviarse en los vericuetos de los culebrones que atraen hoy la atención de la opinón pública: el seguimiento a polìticos de la oposición o del propio gobierno, y las vueltas y revueltas del caso Belaúnde Lossio. Ambos temas no dejan de tener importancia política, pero primero es lo primero: hay que consolidar, desde el lado del pueblo, el desembalse de la protesta popular. De no ser así dicho movimiento así como apareció puede diluirse, como ya ha ocurrido con anterioridad, o en caso contrario puede constituirse en colchón social de los partidos burgueses que andan a la caza de apoyo para sus pretensiones electorales.

Esa consolidación, esencialmente política, a nuestro entender pasa por asumir tres tareas vitales, imbricadas entre sí, pero que pueden desarrollarse por separado. Una es la labor educativa, la segunda es la programática y la tercera es la de organización. En estos momentos las tres tienen un excelente ambiente para su impulso y plasmación: las masas están en plena lucha, y en es la cancha misma de la confrontación social donde los actores sociales de uno y otro lado muestran sus potencialidades, limitaciones, intereses, firmeza o vacilaciones.

En ese sentido la tarea educativa, que ya comienza a ser asumida por algunos destacamentos limeños, no puede reducirse a sacar al sol los tejes y manejes de la ley pulpín. Hay que ir más allá, hay que ubicarla en el contexto económico y político en el que se busca imponerla, por lo que resulta obligatorio abordarla como un esfuerzo del capitalismo neoliberal para salir de los entrampamientos en el que se halla. Por razones obvias, a la burguesía, al gobierno actual y a los tecnócratas que manejan el MEF, les resulta muy cómodo constreñir el debate a los aspectos meramente técnicos, económicos o legales. A las vanguardias políticas del movimiento actual les importa, además de estos aspectos, desnudar las verdaderas intenciones, económicas y políticas, de las clases dominantes para con los desposeídos del país.

Ahora bien, si todos constatamos que en el gran movimiento juvenil y ciudadano de estos días, sea cual sea la ciudad donde éste se haya desarrollado, han confluido diferentes sectores sociales, es de suma urgencia engarzar programáticamente a esas masas descontentas. Cada una de ellas tiene sus propias reivindicaciones, lo importante será, sin descuidar éstas, poner por delante los aspectos globales que afectan a unos y otros y que dan vida a esa fuerza colectiva que tiene a mal traer a la derecha. Ese programa debe ser ampliamente discutido desde abajo, en el seno de las propias bases en movimiento, cuidando de que esas discusiones se esterilicen en simples contrastes de opiniones electorales; cuando de lo que se trata, si hablamos de dotarle un verdadero filo político al movimiento, es de llevar esas discusiones programáticas más allá de estos linderos, incluyendo aquellos temas olvidados como son los del poder estatal y de la necesidad histórica de que sea el pueblo y sólo el pueblo el constructor de su destino.

Finalmente, todos coinciden en el rol fundamental que las redes sociales están jugando en el impulso de los movimientos de masas. Hay que persistir en el uso de estas tecnologías que en el mundo entero han resultado vitales para canalizar la fuerza de los indignados. Sin embargo hay que darle organicidad a esos movimientos, sostenibilidad en el tiempo, en el espacio. Los avances en la organización por zonas que se está dando en Lima  son en ese sentido bastante operativos, como claves  resultan los propios colectivos de trabajadores, mujeres, artistas, artesanos, etcétera, que se han sumado a la lucha de las juventudes. Todos ellos, vinculados por un programa común ganarán en calidad y fuerza. Sin soslayar las diferencias en los contextos sociales se me ocurre poner sobre la mesa - como referencia- el papel que jugaron los Frentes de Defensa de los Intereses del Pueblo (FEDIP) en la organización de las masas populares, de sus diferentes  destacamentos, en los 70 y 80 del siglo pasado o las coordinaciones gremiales y por zonas. Desde abajo canalizaron la fuerza del pueblo en la lucha por sus reivindicaciones, otorgándoles, al mismo tiempo, persistencia, durabilidad, en el tiempo. De esto se trata.

jueves, 15 de enero de 2015

UNIDAD EN LA ACCIÓN


Todo indica que mañana jueves, la vieja Lima volverá a estar sitiada por las masas populares que en calles y plazas exigirán la derogatoria de la llamada ley pulpín. Exigencia que con el transcurso de los días se ha convertido en un clamor nacional, como que también se anuncian movilizaciones, mítines y plantones en diferentes puntos del país: Cusco, Tacna, Trujillo, Huancayo, Huacho, Tarapoto, Arequipa, Cajamarca...En cada una de esas ciudades se movilizarán los jóvenes, pero también los adultos, los rudos trabajadores del andamio, de los socavones, de las fábricas textiles - la GCTP ha publicitado su apoyo a la protesta-como también las mujeres, los maestros, artistas, estudiantes de diferentes niveles, e incluso los controvertidos grupos subterráneos: góticos, siniestros, punks..

Las banderas y vestimentas negras de estos grupos se confundirán así con las banderolas y pancartas rojas, verdes, azules, de otras colectividades populares en una variopinta unidad que desde su primera gran demostración de fuerza - el pasado 18 de diciembre- ha venido arrinconando al ejecutivo y desgranando a la derecha, obligándolos -ante la falta de argumentos sólidos en pro de la ley pulpín- a mostrar el sempiterno rostro represivo de la democracia burguesa.

Estamos, por donde quiera observarse el fenómeno, ante lo que políticamente suele denominarse unidad en la acción. La ley pulpín ha arrojado a esos sectores sociales a la confrontación directa de masas. No hay programa, no hay una sólida unidad organizativa, pero hay una vocación de lucha, un instinto gregario de pelea para defender derechos adquiridos pero brutalmente recortados o burlados por la burguesía y sus gobiernos:  trabajo y salarios  dignos en primer lugar.

Pero esos movimientos también tienen otros sustratos motivacionales. La indignación, el hartazgo, la decepción ante lo que hoy ocurre en el país. La pareja presidencial se equivoca por ejemplo si considera que el abandono de sus promesas electorales no ha generado reacción alguna en el seno de sus electores. Las pancartas de los manifestantes lo dicen todo, no dejan piedra sobre piedra de lo que limpiamente se conoce como traición, como abdicación ante la gran burguesía nucleada en la Confiep. En este sentido ha sido altamente simbólico que las movilizaciones limeñas hayan tenido como blanco el local de dicho gremio empresarial; como también es muy significativo que en las arengas y pancartas se repudie el accionar de ministros como el de economía, el de trabajo o el del interior, operadores, cada cual en sus funciones, de paquetes antipopulares y antidemocráticos. Es también sumamente alentador que temas álgidos como el de la expansión de la corrupción y criminalidad en el poder estatal hayan sido duramente cuestionados.

En las calles, en la acción directa, en caliente, el movimiento popular va recuperando el tiempo perdido en largos años de pasividad o de protestas particulares. No solamente ello, esos pueblos están paladeando ya los logros de su energía colectiva. Como lo hemos dicho con anterioridad, la ley juvenil de trabajo está muerta, la fuerza de las masas la ha liquidado porque ya no tiene legitimidad. Su derogación sería algo así como su epitafio, y hacia eso se va, de ahí la importancia de no bajar la guardia.

 Pero debe quedar en claro que la unidad alcanzada da para más. La burguesía y su gobierno lo saben, han comenzado a mover a sus esquiroles juveniles, como también a sus aparatos represivos. No es casual que sus cazafantasmas comiencen a ver apologistas del terrorismo hasta en las obras teatrales. Apuestan por desarmar el movimiento, por derrotarlo, a las buenas o a las malas. La reacción siempre ha actuado así, pero siempre también, temprano o tarde, ha mordido el polvo de la derrota. La unidad popular alcanzada y su solidificación es la garantía de que esto último ocurrirá.

domingo, 28 de diciembre de 2014

LAS MOVIDAS DEL SEÑOR URRESTI

Estoy seguro que si el señor Urresti pudiera pararse de cabeza para llamar la atención, lo haría. Como también pienso que sería capaz de vestirse de Papa Noel, Batman, Supermán o caminar en cueros. Todo, insisto, con el propósito de robar cámaras, ganar las primeras planas, generar controversias, aparecer como el más más, el bueno o el malo de la película, según sea la ocasión.

En un país políticamente inculto como el nuestro, ello le está permitiendo ganar popularidad. Antes era un don nadie, hoy es, para algunos, un potencial candidato a la presidencia de la república. El ollantismo podría apoyarlo, y la ultraderecha, que apoyó a Fujimori, a García, y a Toledo, no se haría bolas, por eso es que le hace más de un ojito. ¿Leyeron el comentario ¡Bravo Urresti! escrito por la señora Meier en la pàgina editorial de El Comercio de ayer sábado 27 de diciembre?

Al final, ese sector de la plutocracia nativa piensa como hasta ahora lo hacen los pragmáticos chinos: no interesa el color del gato, ni sus antecedentes, lo que importa es que atrape ratones.


Además de ensanchar su popularidad, el señor Urresti se ha trazado en estos días otra tarea: bajarle las llantas a las movilizaciones juveniles que ni por fiestas de fin de año le dan tregua a la pareja presidencial. Piensa el generalote y sus patrocinadores que cuando más ruido haga, sea cual sea el pretexto, mayores serán las posibilidades de distraer la atención de la ciudadanía. Ya no apelan a las vírgenes que lloran, porque la movida cayó en desuso, tampoco a los pistacos que en el imaginario popular le extraen grasa a los humanos, porque la maniobra resultó muy burda. El generalote, supuestamente más mosca, está apelando al Movadef y a Sendero, para levantar una gran polvareda en torno a un peligro que la ultraderecha sabe manejar de acuerdo a la coyuntura. Por algo controlan los medios de comunicación.

El tiro, sin embargo, les ha salido por la culata. Pocos se tragan el cuento de que una exposición de trabajos de pintura efectuada por senderistas convictos y confesos actualmente en prisión, puedan signficar riesgo alguno. Para el periodista Augusto Álvarez Rodrich, por ejemplo, a quien nadie podría acusar de prosenderista, dichas pinturas no tienen nada como para incluirlas en ese cajón de sastre que se llama "apología al terrorismo".  Hasta donde he visto- ha escrito- "no se percibe en las mismas una convocatoria ni un llamado a la insurrección" (La Repùblica, 28 de diciembre de 2014, p.5).

Muy por el contrario, han dicho otros analistas, lo que Urresti ha originado es que el Movadef y Sendero hayan ganado una súbita notoriedad, como también sus principales dirigentes. Ya nadie se acordaba del señor Fajardo, abogado del Movadef, el generalote con su bien difundida bravuconada -"pechó" al anciano públicamente- lo ha sacado del ostracismo. Aunque algunos creen -por ejemplo el señor Pedraza, ex ministro del Interior- que de esa manera se enfrenta "polìticamente" a Sendero.

¿Sabrá el señor Pedraza lo que es una lucha ideológica o política? Si este señor está pensando que cualquier matonada, con ajos y cebollas, puede calificarse de "lucha política", lo dudo.

Los que si están demostrando madurez son los jóvenes que se han puesto al frente de la protesta contra el régimen laboral juvenil. No cayeron en el juego del señor Urresti, cuando éste llegó - en la segunda marcha- provocadoramente hasta el mismo Campo de Marte. Tal como llegó tuvo que regresarse. De la misma manera esos jóvenes están insistiendo en que adoptarán las medidas organizativas que impidan el accionar de los provocadores, cualquiera sea su procedencia. Saben, porque la experiencia así lo indica, que desde el lado de las llamadas "fuerzas del orden" pueden haber también disociadores, prestos siempre a incendiar la pradera con tal de quebrar un movimiento. El fujimontesinismo dejó valiosas enseñanzas sobre el particular.

Con decisiones como las de los jóvenes, y la de esos sectores democráticos que no le creen ni en lo que dice comer, el señor Urresti no se saldrá con la suya, así se presente un día como la cigüeña lo puso en este mundo...    

martes, 25 de noviembre de 2014

LA OTRA PARTE DE LA VERDAD

El cotarro político está alborotado. A la denuncias que van y vienen en torno a los mafiosos y bandas criminales que han operado y operan en el país a vista y paciencia de los gobiernos de turno, se han sumado las nada diplomáticas palabras del presidente Ollanta al señalar a las cloacas como la fuente original del fujimorismo en los años 90.

Los fujimoristas convictos y confesos, o los encubiertos, han lanzado el grito al cielo, algunos con palabras tan malolientes como las que usara el mandatario. Por su lado, para los analistas independientes las expresiones del comandante Ollanta constituyen algo así como el parteaguas electoral del ollantismo con miras al 2016. De un lado el ollantismo y sus aliados, y del otro lado el fujimorismo y el aprismo, las fuerzas políticas que en el presente son las que mayores dolores de cabeza le están ocasionando a la pareja presidencial y con quienes, supuestamente, no marcharía ni a la esquina, a pesar de sus coincidencias - en lo fundamental- con el manejo económico del país.

Que las palabras del presidente Ollanta en referencia al alumbramiento del fujimorismo son fuertes, lo son. Como que también son ciertas. Sin embargo ellas constituyen una parte de la verdad. La otra parte es la que menos se toca. Y ésta, a mi juicio tiene 2 aristas: la primera, que no es justo - si nos ceñimos a los hechos- hablar de fujimorismo divorciado del montesinismo. Lo correcto es hablar del fujimontesinismo como la corriente malsana que alumbraron las cloacas en los años 90. Fujimori se complementó con Montesinos y viceversa para el manejo del país, en lo económico, en lo político, en lo social, en el asalto al erario nacional.

Se tiende, en no pocos casos, a ver a Montesinos como el hombre de la mente perversa que arrastró a Fujimori al saqueo del fisco; y a éste como el artífice de los grandes cambios económicos que dieron vida al neoliberalismo, el periodo capitalista que está viviendo el país. La realidad indica - revísese la frondosa bibliografía que existe sobre el particular- que ambos fueron cabezas de una banda que actuó al alimón en todas y cada una de las principales medidas gubernamentales adoptadas en los infaustos años 90.

Así, el neoliberalismo -está es la segunda arista a la que quiero referirme- se enraizó en el Perú en medio de la sangre, el lodo, y las heces arrojadas desde ese manejo gubernamental. ¿No es cierto acaso que la privatización arrojó pingües ganancias para sus beneficiarios? ¿El manejo de la deuda externa no fue también una magnífica ocasión para meterle diente a los dineros malhabidos? ¿ Es falso afirmar que connotados empresarios, hoy superboyantes, deben sus éxitos a los arreglos mafiosos obtenidos por obra y gracia del fujimontesinismo? ¿El narcotráfico no vivió años de gloria en los 90?

Y pueden haber muchas preguntas más de esta naturaleza, todas ellas con respuestas purulentas.

Que actuaron en banda es otra verdad que se soslaya. La tecnocracia internacional que tomó el Estado por asalto, en especial el ministerio de economía. con sus títulos, grados y lauros obtenidos en las mejores universidades del mundo fueron socios activos y pasivos de los crímenes de la pareja infernal. ¿Duda de mis palabras? Lea los nombres de los ministros de economía que fueron a dar con sus huesos a las cárceles capitalinas y me dará la razón., A ellos se sumaron jueces, militares, policías, periodistas, artistas...

El fujimontesinismo no solamente bañó en sangre el país, con crímenes todavía no resueltos ni sancionados en su totalidad, también lo hizo en mierda, la responsabilidad le correspondió a uno y otro.

domingo, 26 de octubre de 2014

COMO LAS PROPIAS ROSAS

El espectáculo es realmente surrealista.

El señor López Meneses, en uso de poderes no esclarecidos, ha puesto de vuelta y media a los principales poderes del estado peruano.

Primero, va al congreso de la República, hace acto presencia ante la comisión que lo investiga y muy suelto de huesos dice una y otra vez que no hablará, y salió con su gusto, la sesion tuvo que suspenderse.

Segundo, en estos últimos días el presidente Ollanta, ha ido soltando uno a uno a sus principales ministros para que en todos los idiomas informen al país que no solamente no dirá una sola palabra a la comisión que investiga a López Meneses, sino para que pasando al ataque rompan con un clima de calma chicha que el gabinete Jara venía fomentando.Se dice que la mejor defensa es el ataque, hoy arde troya.

Así, han ido desfilando ante los medios la propia señora Jara, el ministro de Justicia, de Defensa, y el de Interior, cada cual con su estilo. El libreto es el mismo: defender al presidente.

Tercero, el inefable ministro Urresti, literalmente fue por lana y salió trasquilado. El investigado López Meneses ha revelado con mucho aplomo que le tiene un anticucho al citado titular del Interior. En algún momento Urresti le pidió un favor al hoy apestado López, conocido operador del fujimontesinismo. ¿Que favor pidió el entonces coronel Urresti?

Mientras tanto nada hay finalmente claro en torno a las razones por las que el señor López Meneses gozaba de una protección policial especial en su residencia de Surco. Y el tiempo pasa...

¿Cuál es el poder del citado señor para que provoque tantos sofocones en el poder estatal, mientras él sigue viviendo como las propias rosas?

viernes, 25 de julio de 2014

GRAN TITIRITERA

Me saco el sombrero ante la señora Nadine, ante su habilidad para afianzar su poder poniendo y quitando fichas a su reverendo capricho, aunque su esposo se esmere en decir que en sus movidas no hay capricho alguno,

Se sabe la gran influencia que la señora tiene sobre su cónyuge; hoy, con la señora Jara en el premierato, nadie duda de quien será realmente la que parta la jamonada
en el gabinete. Si algo caracteriza a la flamante premier es justamente su incondicionalidad con la señora Nadine con la que es, popularmente hablando "uña y carne".

Pero esto no es suficiente, las aspiraciones de doña Nadine dan para más.

Si la señora Solórzano, la candidata de la primera dama para la presidencia del congreso alcanzara su objetivo, la tendría redonda, aunque por esa ambición desmedida el nacionalismo haya mostrado las miserias de una dictadura conyugal y su bancada parlamentaria comience otra vez a hacer agua.

¿Es suficiente lo alcanzado?

Vistas las cosas en su desarrollo podemos conjeturar que el avance de la señora puede dar para más. ¿No podemos pensar acaso que con esas movidas de fichas algo más se trae entre manos la señora? ¿No será acaso que el 2016 esté nuevamente en su agenda personal a pesar de sus juramentos de que no aspira a la presidencia de la República?

Con tantos mediocres y calzonudos que rodean a la doña todo puede ocurrir
...