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domingo, 12 de noviembre de 2017

¡NO AL GOLPISMO!


Las fieras están heridas.

El interrogatorio fiscal a Odebrechet, capo de capos de la cutra latinoamericana, los ha dejado en mal pie.

El rostro desencajado de la emperatriz en el video que está circulando lo dice todo. El circo armado por su manada en el congreso, fue, a todas luces, un engañamuchachos.

Los aprestos para el golpe blanco, denunciado por analistas independientes, cobran ahora mayor urgencia para quienes saben que el suelo de la impunidad se les está resquebrajando.

Del ejecutivo no esperemos nada, que no sea complicidad en los hechos, fragilidad, inutilidad, verborrea...

Es la ciudadanía la que tiene que manifestarse. No solamente de pelotas vive el hombre. El presente y el futuro de la democracia está en sus manos. Siempre ha sido así. 

Y en esas circunstancias, las calles y las plazas siempre han sido los mejores escenarios de ese batallar cívico, político, independiente, por la democracia.

Pongámonos de pie. 

Que se pronuncien todos los hombres y mujeres de buena fe que hace poco nomás, desde abajo, arrojaron al fujimontesinismo del poder y mandaron a la cárcel a sus siniestros cabecillas.

Sus herederos quieren repetir el plato. No lo permitamos.

jueves, 24 de septiembre de 2015

TODOS CONTRA LA IMPUNIDAD


Ricardo Letts Colmenares

El 28 de agosto fue publicado en estas páginas (diario El Comercio. A.M.)un artículo escrito por el ex presidente Francisco Morales Bermúdez Cerruti (FMBC) donde se insiste en que nuestro país no formó parte del Plan Cóndor. Al respecto, aporto esclarecimiento.


Durante dos días de mayo de 1978 hubo un exitoso paro nacional convocado por el Comando Nacional Unitario de Lucha, integrado por toda la izquierda peruana. El pueblo consciente y organizado enfrentó así a la dictadura militar presidida por FMBC y a su acción represiva. Articulado al Plan Cóndor, el 25 de ese mes, FMBC secuestró a trece ciudadanos y nos desapareció del país.


Con engaños, en secreto, durante el toque de queda, golpeándonos, nos subió a un avión militar portatropas y nos esposó a los asientos. En el aeropuerto El Cadillal, en Jujuy, Argentina, al final de la pista, a unos tres kilómetros de la torre de vigilancia, nos esperaba un pelotón de soldados argentinos apuntándonos con sus fusiles automáticos. Había un transporte para los almirantes y el jefe de la tropa, y dos camiones militares para nosotros y los soldados apuntándonos. Un coronel del vigésimo Regimiento de Infantería de Montaña presidía la escena. Fuimos entregados como delincuentes subversivos y recibidos –a viva voz– igualmente. 


Los trece éramos combatientes por la causa del pueblo y la nación peruana. Tres de nosotros integrábamos la Unidad Democrática Popular (UDP) y el partido Vanguardia Revolucionaria (VR): Ricardo Letts, Javier Diez Canseco y Ricardo Díaz Chávez. Dos eran destacados periodistas: Humberto Damonte y Alfonso Baella; tres militaban en el Frente Obrero Campesino Estudiantil y Popular (Focep): Genaro Ledesma, Hugo Blanco y Ricardo Napurí; José Luis Alvarado era del Partido Socialista Revolucionario (PSR); Valentín Pacho de la Central General de Trabajadores del Perú (CGTP); Justiniano Apaza era transportista (y actualmente congresista por Gana Perú); y José Arce y Guillermo Faura eran vicealmirantes de la Marina.


Contrario a lo que asevera FMBC, el Perú sí fue parte del Plan Cóndor. Así lo establece un reporte de la CIA emitido en 1978: “Los miembros originales (de la Operación Cóndor) fueron Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil y Bolivia. Perú y Ecuador recientemente se convirtieron en miembros”. El hecho es recogido en el proceso que se le siguió al ex presidente en Italia por delitos de lesa humanidad.


Ahora, 37 años después de perpetrado el delito, un expediente del Primer Juzgado Penal Nacional resolvió la apertura del proceso penal en vía ordinaria contra FMBC y los generales Jorge Tamayo y Fernando Velit. Los tres como presuntos autores mediatos por dominio de aparatos organizados de poder, del delito contra la libertad individual (secuestro); y contra Víctor Manrique como presunto autor inmediato del delito contra la libertad individual (conducta ilícita prevista en el Código Penal vigente al momento de los hechos denunciados, considerada como delito de lesa humanidad). 


Reconocimiento y felicitaciones al juez Rafael Martín Martínez Vargas et al. por sus aportes a la lucha contra la impunidad de FMBC. Hasta ahora una gran burla al pueblo y a la nación peruana. 


Tengamos presente, también, que hasta hoy el ex presidente Alan García Pérez tiene cuentas pendientes por las matanzas ocurridas en 1986 en los penales: El Frontón, Lurigancho y Santa Bárbara.


Basta ya de impunidad. Debemos enarbolar las tres banderas y luchar, trenzar y persistir hasta vencer.

Diario El Comercio, Lima,  22 de setiembre de 2015

miércoles, 11 de marzo de 2015

Y EL SOL SIGUIÓ SALIENDO

 Foto del diario La República
En octubre de 1958, cuando murió el Papa Pío XII, era todavía un niño que no concluía la primaria. Vivía en un caserón del barrio de Monserrate, teniendo como amigos y vecinos a otros infantes de más o menos mi edad, con quienes durante la agonía del Pontífice vivimos horas de terror ante la inminencia del deceso de quien era la máxima autoridad de la Iglesia Católica. ¿Por qué ese terror? se preguntarán ustedes. Pues porque una venerable anciana y vecina, totalmente desorbitada ante las noticias que llegaban de Roma, no tuvo otra reacción que la de pregonar a diestra y siniestra que estábamos al borde del fin del mundo. La muerte de Pío XII para dicha señora como para otras respetables cucufatas y cucufatas del barrio - vivíamos a pocos pasos de la iglesia de Monserrate- iba a significar el anuncio de la hecatombe.

Murió el Papa, pero el sol siguió saliendo.

Recuerdo esas horas de pánico infantil porque anoche, a través de la televisión, pude observar y escuchar a jóvenes y adultos, de diferentes confesiones religiosas, hacer prácticamente las misma negras profecías si acaso el congreso peruano hubiese aprobado la denominada ley de la unión civil entre personas del mismo sexo. Rostros desencajados pero amenazantes, ojos a punto de desbordar sus cavidades oculares, cabelleras desgreñadas por el ir y venir, gritos destemplados que lanzaban rayos y centellas... tal era el sombrío panorama que mostraba la fanaticada religiosa, mientras rezaban, cantaban o agitaban banderolas con citas bíblicas a cada cual más impactante.

En pleno siglo XXI, con un desarrollo impresionante de la ciencia y la técnica, otra vez jugando al miedo, al pánico, para cerrarle el paso a una exigencia democrática de una minoría social peruana.

Nada de esto ocurriría en el Perú si acaso hubiésemos vivido una revolución burguesa, o en su defecto si acaso la burguesía peruana desde su surgimiento hubiese sido consecuente con el verbo inflamadamente democrático que ha pregonado desde el siglo XIX, que de haberse hecho realidad nos hubiera permitido contar con un Estado laico, independiente de cualquier confesión religiosa, y una cultura laica, tolerante y por ende democrática, donde las decisiones de gobierno en beneficio de la ciudadanía en su conjunto transparentasen ideas y conceptos totalmente ajenos a la fe religiosa, cualquiera fuese ésta.

En el Perú sucede todo lo contrario. Con una democracia fallida, al servicio de las clases dominantes, no existe un Estado laico aunque en el papel se diga lo contrario. Las relaciones con la Iglesia Católica, en especial con su corriente más conservadora, sigue siendo estrecha sin que los gobiernos de turno se atrevan a superar tan anómala situación, especialmente por la cobertura ideológica justificativa que la iglesia suele brindar al poder establecido. ¿No es cierto acaso que en los años del fujimontesinismo y de la guerra interna el entonces Obispo de Ayacucho, Monseñor Cipriani decía que la defensa de los derechos humanos eran una cojudez? 

En nuestros días sabido es por ejemplo la cerrada oposición a la unión civil mantenida por la jerarquía católica peruana. Esta posición es la que finalmente explica el voto en contra de esa moción por parte de los tres congresistas del partido de gobierno, a pesar de que entes estatales como la Defensoría del Pueblo, el Ministerio de Justicia y el Ministerio Público habían expresado una opinión favorable; y a pesar también de que como candidato el hoy presidente Humala asumió las reivindicaciones del colectivo LGTB, la minoría social peruana que ha levantado las banderas de la unión civil, en uso precisamente de lo que en el papel constituyen sus derechos ciudadanos.

En conclusión, debe quedar en claro que si la burguesía peruana, no ha sido capaz de construir un Estado laico y una cultura laica como corresponde a una democracia moderna, le toca al pueblo y sus vanguardias asumir esa responsabilidad, enarbolando tales banderas desde ahora, que presupone una política tolerante y respetuosa de todas las confesiones religiosas existentes.

lunes, 1 de septiembre de 2014

NO ES SOLAMENTE HUEVOS

En el Perú, con una democracia tan encanallada, para hacer política, como diria el congresista bambamarquino Jorge Rimarachín, hay que tener runtus, es decir huevos; huevos, hubiera agregado mi abuelo, pero bien rayados...

Comparto ambas expresiones, empleadas popularmente como sinónimos de coraje y valentía, como la que tuvieron los apristas germinales de 1932 en la revolución popular de Trujillo, comandados por el legendario Búfalo Barreto a los que mi padre admiraba; o como la que demostró el pueblo arequipeño en su levantamiento de 1950, en los años de la dictadura odriista.

Pero en política, sean cuales sean las circunstancias, hay que poseer otras virtudes. Por ejemplo, los chinos, en sus años de gloria socialista, hablaban de que se debía manejar bien el microscopio y el telescopio. El primero, nos permitía examinar minuciosamente la coyuntura; y el segundo, tener en claro las perspectivas del movimiento social, el futuro, el largo plazo.

En este último plano, Mariátegui nos hubiera hablado del socialismo, Basadre de la promesa de la vida peruana, como desde el mundo andino se habla hoy del buen vivir en oposición a las coordenadas neoliberales del presente que constriñen el accionar el hombre al consumismo y a la explotación irracional de la naturaleza.

No pasemos por alto que desde las luchas actuales se puede abrir el paso al porvenir siempre y cuando el movimiento tenga una adecuada conducción política y programática. En una reciente cita de sindicalistas y políticos en Méjico, el maestro Pablo Gonzáles Casanova, ex rector de la Universidad Nacional de Méjico ha dicho que no basta organizarse para pelear por "el salario y la ropa de trabajo" porque hay que entrar a la discusión sobre política y economía.

Desde esta óptica tenemos que aceptar que no fue obra de la casualidad que en los años 20, lo primero que hizo Mariátegui al arribar de Europa fue exponer a los trabajadores - en la Universidad Popular Gonzáles Prada- las características y alcances de la crisis del capitalismo mundial y sus repercusiones en el movimiento obrero y popular, como también lo que en ese tiempo era el presente y el futuro del socialismo. Para luego, ya incorporado al quehacer político local, librar una dura lucha contra el economicismo - la pelea exclusiva por el salario y la ropa de trabajo a la que se refiere Gonzáles Casanova- a la que calificaría de "sanchopancismo".

No es que Mariátegui despreciara la lucha económica - fue el impulsor de la construcción de la CGTP- lo que él negaba era el encapsulamiento de los trabajadores en esa pelea; buscando incorporarlos a la lucha política, revolucionaria, para la cual incluso fundó el partido, herramienta clave, fundamental, en esa transición de la lucha económica a la política; o si se quiere en la formación de una conciencia política que le de a los trabajadores además de una moral de combate, una perspectiva independiente, un camino propio, cualitativamente diferente a los propuestos por las diferentes organizaciones políticas burguesas, que en la presente coyuntura, por ejemplo, juegan a la oposición, pero en los marcos siempre del actual sistema y del modelo económico capitalista al que el humalismo le está construyendo un nuevo piso.