Mostrando entradas con la etiqueta San Marcos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta San Marcos. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de marzo de 2019

UNA DE SHENSHI...

Foto: Elbita Vásquez Vargas

"Shenshi malvado" -léase Miguelito Recavarren- duerme ya el sueño eterno. Su chaplín, bien ganado en los turbulentos años 70 y 80 de la cuatricentenaria, invita no pocas veces al equívoco. Su manera de tomar distancia ante los adversarios políticos de entonces, lo han retratado como un hombre de pocas pulgas, siempre hosco y poco dado a la concertación. Realmente, era todo lo contrario. La foto tomada por Elbita lo pinta de cuerpo entero: un gordo bonachón, de risa fácil, y conciliador, con sus defectos, como todos nosotros, pero un hombre bueno en el fondo. Les cuento una. 

En esos tantos deslindes y confrontaciones ideológicas de los años indicados, en San Marcos nos ganamos amigos y enemigos, así como se lee. Mucho tiempo después, nos enteramos que un otrora furibundo adversario había caído gravemente enfermo. Los médicos lo habían desahuciado, y ya en casa sus familiares solamente esperaban el inevitable final. En esas circunstancias, el duro "Shenshi" apareció por mi oficina, para hacerme una propuesta: "hay que ir a despedirnos del hombre", me dijo; "el pasado, pasado fue", agregó, para luego, ante mi escepticismo, abundar en argumentos para convencerme de ir a la casa del colega, darle la mano, dar por zanjado todo, y despedirnos.

El intransigente "Shenshi" se había ablandado, pero no logró persuadirme. Con algunos años más de experiencia, y creyendo conocer mejor las debilidades y fortalezas de nuestro "archienemigo", me negué rotundamente a pasar por ese aro conciliador. Cuando prácticamente me había quedado sin razones para justificar mi negativa ante un supercontemplativo Shenshi, me animé a decirle, un poco en serio, pero también en broma:

-Y si voy a ver al tío ese, ¿qué le voy a decir a mi madre?
-¿Qué tiene que ver tu madre en esto, respondió
- Tu que crees, le dije, ¿que las mentadas de madre que ese fulano me ha lanzado en todos estos años es moco de pavo? 

El benevolente "Shenshi" tiró la esponja. Se paró, me dio la mano y se fue. A la semana volvió, medio compungido. Fiel a su idea, había ido a la casa del colega enfermo. La familia lo recibió y le agradeció el gesto, pero a la hora en que fueron a anunciarlo, luego de unos minutos de demora, Recavarren pudo escuchar un débil pero contundente: ¡He dicho que no carajo! procedente de la alcoba del enfermo.

Así terminó uno de los esfuerzos contemporizadores del duro "Shenshi malvado"., que ahora descansa en paz...

miércoles, 19 de abril de 2017

PROHIBIDO PROHIBIR


El profesor, un reputado filósofo sanmarquino, ingresó a clases con la puntualidad que lo caracterizaba. Acomodó sus papeles y se reenganchó rápidamente con el tema que había empezado a tratar en la clase anterior: la noción de sustancia en Aristóteles. El salón, como siempre reventaba, era un lleno de bandera. Hombres y mujeres, casi todos jóvenes, ávidos de escuchar al maestro se habían disputado bulliciosamente la mejor ubicación, pero apenas ingresó el profesor, un silencio brutal tomó por asalto el ambiente. Y ahí estaba el maestro, desmenuzando el pensamiento aristotélico con la sapiencia de siempre. Pero pronto, muy pronto, se percibió cierta inquietud en el veterano docente. Tosía y se secaba el sudor a cada momento, Algo no andaba bien. El calor, el amontonamiento humano, las viejas pizarras, las tizas...Hasta que se hizo la luz. Señorita - dijo el docente- ¿podría tener la amabilidad de sentarse en otra carpeta? No dijo nada más, pero todos se dieron cuenta de lo que estaba pasando. La guapa morocha, azorada, se puso de pie, revelando la fuente de la turbación: lucía una espectacular minifalda, idónea para las piernas de leyenda que se gastaba. Con esa exuberante demostración de fuerza femenina en primera fila, el maestro no podía continuar...Pero por supuesto que a ese docente ni a ningún profesor sanmarquino de esos años - segunda parte de los 60- se le ocurrió prohibir el uso de la minifalda en los espacios de la vieja universidad. El uso de esa prenda, como el de los cabellos largos en los varones o el uso del bluyin en ambos sexos, formaba parte de toda una revolución juvenil que si bien se había iniciado en Europa se extendió rápidamente por el resto del planeta. Los jóvenes iconoclastas no querían vestirse conservadoramente como sus padres, como sus abuelos. ¡Afuera el saco y la corbata! ¡Afuera las faldas largas! Los maestros sanmarquinos entendieron el momento. Creo que el histórico ¡prohibido prohibir! que enarbolaron los jóvenes parisinos del 68, se escuchó primero en los claustros de la cuatricentenaria...

sábado, 1 de abril de 2017

UN HUESO DURO DE ROER


Desde que San Marcos, por un proceso interno de democratización, dejó de ser un bastión de las oligarquías nativas en el terreno del pensamiento,  se convirtió en un hueso duro de roer para quienes parten el jamón en el país. Le metieron los tanques, la soldadesca y sus soplones a los claustros, demonizaron a sus docentes, estudiantes y trabajadores, la secaron presupuestalmente, privatizándola de hecho con el concurso de autoridades de medio pelo... pero la vieja universidad, desde abajo, nunca arrió sus banderas críticas, reflexivas, propositivas. Los sucesos de los últimos días, que han colocado a San Marcos nuevamente en el centro de la atención pública, constituyen un capítulo más en la pelea por su dignificación, por hacer de ella un centro del más alto nivel científico, cultural y humanístico y un obligado referente para el país y sus pueblos. Las autoridades, bien lo sabemos, tienen su propio juego, sus propias imágenes, sobre todo si su elección está hipotecada a determinados intereses. Desde esta perspectiva, las voces estudiantiles, la de los docentes y de los trabajadores, suelen siempre sintonizar mejor con las expectativas de las mayorías. No dejemos de escucharlas.

martes, 26 de julio de 2016

EL DESAFÍO DE SAN MARCOS


La Universidad de San Marcos, cuenta ya con nuevas autoridades, a nivel central y de las Facultades y como suele suceder ellas ya están anunciando los pasos inmediatos que van a dar desde los puestos de mando alcanzados. El flamante rector, Orestes Cachay, por ejemplo, ha señalado que incidirá en el tema de seguridad, tan neurálgico para la comunidad sanmarquina en los últimos tiempos. De mi parte, como sanmarquino de pura cepa,  me permito señalar que hay un asunto crucial a resolver, que trasciende los problemas inmediatos y que le pueden permitir a  la vieja universidad desempolvar sus pergaminos y camino al bicentenario de la independencia patria, reencontrarse con el país y su futuro.

Advierto que no estoy descubriendo la pólvora. Únicamente retomo lo que como profesor activo planteaba en aulas y debates y que las vanguardias académicas sanmarquinas realzaron en las elecciones que acaban de culminar:  el volver hacer de San Marcos el gran referente científico y cultural, ético y político, del país. Ello implica reconocer que la crisis sanmarquina tiene un substrato que no se puede soslayar: el divorcio de la universidad con el país, con su presente y su futuro, y el desencuentro, por tanto, con las aspiraciones libertarias y de progreso de sus pueblos. de sus mayorías nacionales, de sus diversidades.

La hegemonía de un pensamiento único, el neoliberal,  en el campo de la ciencia, de la cultura, de la ética y del día a día, ha impactado negativamente en la cuatricentenaria y sus componentes docentes, estudiantiles y administrativos. Esa pretensión, equivocada a mi juicio, de entender el cambio en San Marcos como la búsqueda de convertirla - con todo el respeto que dichas universidades me merecen- en una nueva Universidad Católica o en una nueva Universidad de Lima, cabalgando sobre el modelo impuesto por el culto al mercado,al individualismo, a la ganancia, al pragmatismo, etcétera, esa pretensión, decíamos, solamente se explica por la asimilación acrítica de ese pensamiento único, de esas supuestas verdades absolutas que dan vida al pensamiento oficial vigente en el país.

San Marcos, por su categoría académica, por sus raíces históricas, por su compromiso con el país y la promesa de la vida peruana de la que más de una vez nos habló Basadre, tiene que dejar de ser eco, universidad epígono, de escuelas y corrientes de pensamiento ajenas a nuestras realidades geográficas, históricas, culturales...No pregono un autismo científico o cultural, bienvenidas sean todas las ideas y teorías foráneas, siempre y cuando procuremos - como decía Mariátegui- aclimatarlas- a las particularidades de nuestra formación social.

Augusto Salazar Bondy, uno de los más importantes filósofos sanmarquinos de la segunda mitad del siglo XX, escribió en algún momento, en referencia al tema que estamos abordando que en el Perú existían excelentes profesores de filosofía, pero que no había una genuina filosofía peruana que tuviera como fuente el estudio, la reflexión, de la singularidad peruana. 

Cuando desde el campo del neoliberalismo y sus supuestas verdades absolutas, se hace del país una caja de resonancia de ideas o propuestas ajenas a nuestra realidad, valederas también para el resto del mundo, se camina en sentido contrario a lo propuesto por Salazar. 

¡Atrévamos a pensar con cabeza propia! En esta línea reflexiva  el educador León Trahtemberg, por ejemplo, acaba de hacer una advertencia: llevados acríticamente por los éxitos educativos de Finandia, no pretendamos copiar su modelo educativo. "Cada país tiene su ADN nacional", ha escrito. El no plagio, dice, "explica los grandes logros de la educación en Cuba, Singapur, Israel y Corea del Sur que no son replicables en otros países".

Ese es el gran desafío para San Marcos camino hacia el bicentenario. En 1971,  al cumplirse 150 años de la independencia, Heraclio Bonilla,  antropólogo sanmarquino, le echó agua helada a las celebraciones oficiales preparadas por el gobierno militar. A la cabeza de un grupo de investigadores, en un libro especialmente publicado para la ocasión,  negó frontalmente la versión oficial  sobre los hechos que desembocaron en la proclamación de la independencia. Como decían los alumnos sanmarquinos de esos años, "mejores historias me contaba mi abuelita".

Hay que subvertir el orden establecido en esos espacios del pensamiento. Desde la cátedra, la investigación científica del más alto nivel, el desarrollo de la cultura y de las artes, San Marcos puede convertirse otra vez en un referente obligado para la reflexión, en un ente crítico del quehacer social, en un verdadero impulsor de la verdad, de la tolerancia, de la democracia, del respeto de las diversidades, de la ciencia y las humanidades. 

Ese es el ejemplo de Ruth Shady, uno de los íconos contemporáneos de la arqueología nacional y mundial, quien en la huella de Julio C. Tello, el padre de la arqueología peruana y de sus maestros sanmarquinos, ha entregado al mundo Caral, obligando, merced a sus investigaciones, a una nueva lectura de nuestro pasado prehispánico.

He ahí la ruta que hay que seguir.









domingo, 17 de julio de 2016

LA EDAD MALDITA

 

En San Marcos, llegar a los 70 años se ha convertido en una edad maldita. En los marcos de la ley universitaria y del estatuto de la universidad, los docentes que tienen edad edad o que están por alcanzarla, están condenados a irse a la calle. La muerte, incluso, puede ser súbita, como lo que está ocurriendo hoy, donde esos docentes no podrán elegir ni ser elegidos. Para esos temas los han invisibilizado, ya no están en los padrones electorales. Y nadie se ha dignado siquiera a darles una explicación. Lo paradójico es que hay un presidente como PPK que está acercándose a los 80 años y se apresta a dirigir el país, como también mandatarios, a otro nivel, que rebasan esa edad. De qué sirve entonces, me pregunto, que los avances de la ciencia permitan a los hombres y mujeres alcanzar niveles inéditos en la esperanza de vida, si cuando se llega a la edad maldita les van a dar una patada en el trasero. Otrosi digo: En los peores años de la guerra interna que vivió el Perú, esos docentes, hoy invisibilizados, permitieron que San Marcos no dejara un solo día de atender sus responsabilidades académicas y profesionales. En medio de los disparos, las bombas, las amenazas y riesgos de uno y otro lado, ahí estuvo el docente sanmarquino, póniendo el pecho. Son estos docentes a los que hoy los están civilmente liquidando. Que las autoridades sanmarquinas, a ser elegidas hoy, no dejen de tener en cuenta esta situación.

viernes, 15 de julio de 2016

MANDRAKE Y SAN MARCOS


En mi niñez, uno de mis héroes, al igual que de toda mi generación fue Mandrake, el mago. Para él no había problema que quedara sin resolver. La prestidigitación era la base de sus éxitos. A tanto llegó su influencia en el imaginario popular que cuando en los temas económicos y sociales se presentaban situaciones aparentemente insolubles, no había persona que no dijera, medio en broma, medio en serio que "eso no lo resolvía ni Mandrake".

Recuerdo ahora a Mandrake porque frente a la crisis de la universidad de San Marcos, no faltan algunos candidatos y movimientos que ante ella adoptan la misma actitud del célebre prestidigitador. Piensan que basta con un poco de jarabe de lengua por aquí, algunos trucos por allá,  y  movimientos de manos por acullá, para que todo comience a marchar sobre ruedas. O en su defecto, enconsertados en lo que podríamos llamar un pensamiento mágico, precientífico, consideran que es suficiente con invocar a tales o cuales universidades foráneas, a tales o cuales personalidades de cierto lustre, de cuyo saco se cuelgan para la foto, para que la crisis vaya diluyéndose.

Olvidan esos sectores que en los últimos tiempos por San Marcos han pasado ene número de personalidades, a los cuales o se les ha entregado el Honoris Causa o se les ha escuchado disertaciones del más alto nivel,  pero con la cuatricentenaria no ha pasado nada, encharcada como está en sus crisis. Me atrevo incluso a afirmar que la presencia de esas personajes de la ciencia y la cultura, han sido utilizadas como cortina de humo para que quienes emputecieron San Marcos sigan haciendo de las suyas, o, en otros casos, para cubrir opacidades en la gestión.

Por eso es que no me cansaré de repetir que resolver el entrampamiento de San Marcos, son indsispensables; a.- Un diagnóstico certero de  sus problemas y una propuesta de cambio sostenida; b.- Liderazgo y equipo de trabajo de la más alta calidad,  con experiencia académica, de gestión, sin máculas éticas y con  una acendrada vocación institucional;  c.- Un gran  movimiento, democrático, académico y profesional, que naciendo desde las propias aulas sanmarquinas envuelva en un solo torrente de cambio a estudiantes, docentes, egresados y trabajadores administrativos.

Pueden haber excelentes diagnósticos de la crisis sanmarquina, pero si no hay liderazgo y reina la improvisación, el proceso cojea. Como asimismo se puede contar con diagnósticos y planes certeros, un afiatado equipo de trabajo, pero si no hay respaldo consciente de las bases sanmarquinas, de repente hasta enfrentadas entre sí, todo el esfuerzo se irá al agua.

Más de uno lo ha dicho. San Marcos es un Perú en pequeño. Que en la cuatricentenaria, además de los temas académicos, de investigación, etcétera, uno de los graves problemas a enfrentar sea el de la corrupción por la existencia de mafias o grupos que hacen tabla rasa de la legalidad, de la moral y de la ética encompichados con las autoridades de turno, para satisfacer sus voraces intereses particulares es una realidad innegable, como en más de una oportunidad lo he denunciado. (Véase: http://echalecaliche.blogspot.pe/2012/05/sicario-sanmarquino.html).

En ese contexto me parece sumamente importante, en el caso de la Facultad de Economía,  el compromiso público  de diálogo abierto con los estudiantes asumido  por la profesora Gaby Cortez  candidata del movimiento Economía, Docencia y Futuro. El diálogo franco y alturado, el cruce de ideas y propuestas, la interacción regular entre docente y alumnos, son mecanismos democráticos que una universidad como San Marcos no puede rehuir. La búsqueda de unidad para afrontar problemas de toda naturaleza, sobre la base del consenso y la comunión de ideas - sin renunciar a diferencias explicables en una universidad como San Marcos- se constituyen, en la hora actual de crisis,  en una herramienta de gestión insoslayable.

Desde la academia, la investigación científica y la formación de profesionales - funciones inabdicables de toda universidad- urge un reencuentro de la cuatricentenaria con el país, sus gentes, sus culturas, sus diversidades. En el fondo de la crisis este divorcio es lacerante. ¿Cómo procesar ese reenganche en circunstancias en que prácticamente se nos obliga a mirar hacia afuera? la respuesta está en ese diálogo enriquecedor, en esos debates a todo nivel que caracterizaron a San Marcos en sus mejores tiempos. 

En ese sentido, para empezar, la cátedra tiene que recuperar su sentido reflexivo y crítico para zanjar con posiciones que han esterilizado la vida universitaria. (En el noventaitantos Carlos Boloña, con muchos palmarés académicos en su haber sostenía que en el Perú ya no había nada que investigar ni discutir, que lo único que había que hacer era aplicar religiosamente las experiencias europeas de la posguerra. Boloña, como se sabe terminó en la carcel, comos otros laureados ministros del fujimontesinismo, pero sus ideas siguen sueltas, libres).

Por eso es que proponemos esa gran movilización ideológica, académica, intelectual. La coyuntura lo impone. Si se sigue ese curso, como el gran César Vallejo diremos: YA VA A VENIR EL DÍA, PONTE EL ALMA; de lo contrario los problemas en la universidad se agudizarán, a tal punto que "ni Mandrake podrá resolverlos"...




martes, 12 de julio de 2016

LIDERAZGO Y TRABAJO EN EQUIPO


En mi paso por San Marcos, como miembro de la Asamblea Universitaria o de los Consejos de Facultad, he sido testigo de la trascendencia de un liderazgo, como también de su ausencia, y de las bondades, para la gestión, de un buen trabajo de equipo.

Una de mis experiencias más eleccionadoras se dio en los años 80, en la Alta Dirección de la Universidad, como integrante - de acuerdo al antiguo Estatuto de la Universidad - de lo que fue el órgano de control de la decana. Al frente del mismo estaba un matemático y el equipo lo conformamos un veterinario, un ingeniero industrial, el suscrito, antropólogo, y dos estudiantes de Facultades también diferentes. Lo que parecía se iba a convertir en una bolsa de gatos - procedíamos, además, de canteras ideológicas y políticas diversas- finalmente fue un modelo de funcionamiento. 

En el éxito del colectivo fue determinante, en primer lugar, el liderazgo en la gestión, ejercido por el doctor Helfgott. Era el que llevaba realmente la batuta, el que estaba siempre un paso adelante, el que tomaba la iniciativa y procesaba rápidamente las ideas o proyectos de los demás,  el que llegaba primero y se iba al final, el que se comía los pleitos ante las múltiples presiones que recibíamos por las decisiones adoptadas, el que buscaba los consensos,  etcétera.

La experiencia de los colegas - yo recién paladeaba los trajines de una gestión- y, sobre todo, la voluntad de servir a la universidad, fueron los otros dos factores claves. No recibíamos dietas especiales ni nada por estilo, pero cumplimos con creces, durante un año, los roles asignados.  Me enorgullece decirlo: funcionamos como un reloj.

Con ese conocimiento, enriquecido por mis trajines de gestión en la Facultad, veo con muy buenos ojos la propuesta de gobierno de la profesora Gaby Cortez; como asimismo me place el que haya congregado, en torno a su proyecto a un conjunto de colegas que destacan por sus perfomances académicas - las evaluaciones estudiantiles dan fe de mi aseveración- como por la gran experiencia administrativa que llevan en sus mochilas. A estos profesores, los tejes y manejes de la administración pública, como la privada, no le son extraños, al contrario,  son especialistas, o como hablan los jóvenes, son unos verdaderos tigres. ¿Dudan de mi palabra?  Pues examinen sus hojas de vida.

En los tiempos que vivimos, lo ideal para el manejo de la Universidad en su conjunto o para cada Facultad en especial, es justamente esa combinación de la academia y las capacidades de gestión. En San Marcos he visto autoridades con muchos palmarés académicos, libros incluidos, pero malos en los asuntos de gestión, perfomance negativa que se hacía más aguda por la soberbia o la autosuficiencia de la que hacían gala, a pesar de estar más perdidos que Tarzán en Nueva York.

Estimo por ello que la Facultad de Economía tiene ante sí la posibilidad de convertirse, otra vez, en un modelo exitoso de  academia y desarrollo. Insisto: en los tiempos del turbocapitalismo que afrontamos, la academia por si sola es insuficiente, a ella debe sumarse la capacidad de gestión de sus autoridades, en la que el liderazgo se conjugue con el trabajo y la entrega individual y colectiva de los especialistas en el tema.

Lo dije en mi envío anterior: hace más de dos años que el suscrito dejó la tiza y la pizarra; pero si yo estuviera en los zapatos de mis colegas, el próximo 17 de julio votaría por doña Gaby Cortez y su equipo de trabajo.








martes, 12 de enero de 2016

AJUSTE DE CUENTAS


Acabo de regresar de San Marcos, de su Ciudad Universitaria. Es cierto,  ha vuelto a la normalidad. Las oficinas administrativas están cumpliendo con sus horarios, los alumnos van preparándose para sus cursos de verano y aunque son meses de vacaciones se observa la presencia de docentes interesados sobre lo que  puede significar, para la universidad y para ellos mismos, el recambio rectoral con el que se ha superado la última crisis de gobierno.

Se me pidió una opinión sobre el desenlace de esa crisis. La pongo en blanco y negro:

Como se sabe, una resolución de la Sunedu, una conversación de la rectora interina con el ministro de educación, el apoyo de un sector de la comunidad sanmarquina y un inusitado respaldo mediático,  le han permitido a la doctora Antonia Castro tomar las riendas de la cuatricentenaria casa de estudios, aunque es bueno decirlo, con no pocas interrogantes de por medio.

Legalmente, la Sunedu se encargó de dejar sin piso al doctor Cotillo al desconocer su mandato. Sin enbargo,  antes de la expedición de la resolución, una minoría de decanos, con la doctora Castro a la cabeza ya lo había defenestrado, aplicando, supuestamente con rectitud, un apolillado estatuto de la universidad aprobado en setiembre de 1984 donde se señala, como se aduce, que quien reemplaza al rector "en caso de vacancia" es la vicerectora académica, cargo que ostentaba la doctora Castro antes de asumir el rectorado.

Ese estatuto, a estas alturas, da para todo, como para poner también en cuestión la misma decisión de deshacerse de Cotillo sin que el Consejo Universitario- con el quórum correspondiente- declarara la vacancia del rectorado; para luego aplicar el artículo 90o que precisa que quien sustituye al rector por "ausencia, licencia, impedimento o vacancia" es la vicerectora académica. Ese trámite no se dio, se cortó camino, a mi juicio irregularmente.

Lo digo porque quienes invocan el artículo 90o, obvian el 83o que señala claramente que el Consejo Universitario "es el órgano de gobierno, dirección y ejecución de la Universidad", es decir,  la instancia que debió procesar la vacancia del rector y la nominación de su reemplazante, de acuerdo a lo establecido. 

Lo segundo es que la doctora Castro, como lo he sostenido, al igual que el doctor Ramirez - vicerector de investigaciones y los decanos conformantes del Consejo de Facultad son también responsables de la crisis a la que se había llegado. Es más,  la resolución del Sunedu dice textualmente que "las autoridades universitarias de la UNMSM han incumplido la Ley y la Guía, desconociendo el ordenamiento vigente, por tanto la Sunedu no puede reconocer ninguna de sus actuaciones". La Sunedu, dijimos en un escrito anterior, no quiso dejar a San Marcos a la deriva, por eso en su resolución solamente chotea al doctor Cotillo, pero dejando en claro que  todas esas autoridades, al 1 de enero de 2016 estaban con el mandato vencido.

Ante una resolución de ese naturaleza y, por los compromisos que los vicerectores han tenido con el doctor Cotillo - fueron elegidos en la misma plancha y son corresponsables de lo bueno, lo malo y lo feo de esa gestión- debieron renunciar. Como igual  camino debieron seguir los decanos que al ser miembros del Consejo Universitario por acción u omisión estaban también en la misma colada. Los profesores principales más antiguos eran los llamados, legalmente hablando, de tomar la batuta.

Lamentablemente la ética no tiene espacio en San Marcos. Por eso es que para muchos lo ocurrido con el doctor Cotillo no es más que un ajuste de cuentas entre dos facciones que desde hace rato se disputaban el poder en San Marcos. Con la manito del Sunedu la doctora Castro le ha ganado esta vez la partida al doctor Cotillo. 

Algunos cumpas de San Marcos recordaban esta mañana que en julio del 2014, casi inmediatamente después de la promulgación de la nueva ley universitaria, la entonces vicerectora pidió a todas las Facultades las relaciones de los docentes mayores de 70 años, a los que en estricta aplicación de la norma - según su criterio- debía poner en la calle. Entre ellos estaba el doctor Cotillo. Quiso matar dos pájaros de un solo tiro. El cazurro rector de un manotazo liquidó el proyecto y automáticamente se ganó el apoyo de ese importante sector de profesores sanmarquinos.

Hoy, las cosas se han invertido.  Decía líneas arriba que la cuatricentenaria ha vuelto a la normalidad, la procesión, sin embargo, va por dentro. Hay todavía mucha tela por cortar.




jueves, 7 de enero de 2016

DEBEN IRSE TODOS

La resolución del Consejo Directivo del SUNEDU - N0 001-2016-SUNEDU/CD del 4 de enero de 2016-que dispone el desconocimiento del doctor Pedro Cotillo como rector de la Universidad de San Marcos, es contundente. Se deduce de sus considerandos que las responsabilidades en el desmadre del gobierno sanmarquino no solamente alcanzan al defenestrado rector. Los vicerectores y los miembros del Consejo Universitario - formado mayoritariamente por los decanos de las Facultades- tienen también su cuota de responsabilidad. 
Todos ellos, en su calidad de máximas autoridades, por acción u omisión. impidieron la implementación de la nueva ley universitaria. En los hechos mecieron a la comunidad sanmarquina, al sistema universitario,  al Sunedu. En julio del 2014, a pocos días de la entrada en vigencia de la ley universitaria 30220, formaron el Comité Electoral. A diciembre de 2015 - a un 1 año y más de 4 meses- de haberse formado ese Comité, no había pasado nada. Todo había sido finta.
El Sunedu solamente ha choteado al doctor Cotillo para no dejar a la universidad a la deriva. Lo dice la resolución citada, al 1 de enero del año en curso, todas las autoridades sanmarquinas están con el mandato vencido justamente por no haberse “elegido al rector, vicerectores y decanos”.
En la resolución se requiere a la Universidad que “en el más breve plazo” se designe a la nueva autoridad y se culmine el proceso de adecuación de la cuatricentenaria a la nueva ley universitaria.
Más rápido que inmediatamente, tomando al pie de la letra dicha norma, los seguidores del doctor Cotillo, a través del Secretario General de la universidad han citado al Consejo Universitario para el día de mañana viernes 8 a las 11 de la mañana en La Casona, para “designar al rector”. 
No insisten en buscar el aval para el doctor Bernardino Ramirez, brazo derecho del doctor Cotillo, elegido como sucesor hace algunos días. Confían en su superioridad numérica para volver a ungirlo como rector y seguir con las mecidas. Su adhesión al pensamiento Cotillo es público. ¿Que hará la otra facción que también eligió a su rectora? Mañana lo sabremos. Su mejor argumentación: la aplicación del Estatuto de San Marcos, aparentemente ha hecho agua. 
De nuestra parte nos ratificamos en lo dicho con anterioridad: los hechos y ahora la resolución del Sunedu - publicada en el diario El Peruano- nos indican que en las actuales circunstancias la mejor salida es que todas las autoridades sanmarquinas: vicerectores y decanos se vayan a sus casas. Las razones son obvias. Deben dejar a los profesores más antiguos de la universidad la responsabilidad de sacar adelante el proceso electoral exigido por la ley. Eso sí: entendiendo que esa transición es apenas un primer paso en la pelea por volver a hacer de San Marcos el referente científico y cultural que el país y sus pueblos esperan.

EL DESMADRE SANMARQUINO

 
Siempre se ha dicho, no sin razón, que la vieja universidad de San Marcos es algo así como un Perú en pequeño. A la luz del desmadre institucional que afronta ese centro de estudios, tal afirmación vuelve a cobrar vigencia.
 
Así como ocurrió en la región del Santa o en el Callao, nadie ignoraba que San Marcos había caído en manos de una corriente poco afecta al cumplimiento escrupuloso de la normatividad establecida e inclinada a controlar abusivamente todos los resortes del poder, incluyendo los espacios docentes y estudiantiles. 
 
En youtube todavía pueden verse los videos donde los estudiantes de la Asamblea Universitaria eligen al doctor Cotillo mostrando sus votos, cuando el reglamento establece que el voto es secreto. O las comunidades de las facultades de Ciencias Sociales y Economía pueden dar fe del cómo sus procesos electorales para elegir decanos fueron groseramente pisoteados para impedir que llegaran al Consejo Universitario voces disonantes a la rectoralmente hegémonica.
 
Para esos fines se manejaba el Comité Electoral, los organismos de control y el propio Consejo Universitario. Los actuales vicerectores, elegidos en la misma plancha que el doctor Cotillo, como la gran mayoría de decanos miembros del Consejo de Facultad, incluyendo a los nombrados a dedo, nunca dijeron nada de los atropellos a la razón y al estado de derecho en las facultades que no gozaban del aval rectoral. No pueden decir que no conocían de los hechos. Las denuncias se multplicaron, dentro y fuera de la universidad, y nunca pasó nada.
 
Por eso es que podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que ninguno de los vicerectores que pretenden hoy el rectorado - ante la caída del rector- puede mostrar una hoja de vida impoluta en la gestión sanmarquina, que asegure a la vieja universidad una transición realmente democrática y transparente. Por acción u omisión ellos son co-rresponsables de la crisis sanmarquina y deben renunciar a sus expectativas - como ha ocurrido en la universidad la Cantuta- para dar paso a una salida de otra naturaleza. Caen en error aquellos movimientos pragmáticos que por sacarse de encima al cuestionado rector, hoy apoyan a una u otra alternativa, pasando por alto una realidad: que son más de lo mismo.
 
¡Que se vayan todos! deber ser la consigna, arriba y abajo, a nivel de las Facultades, para que como en otras situaciones ha ocurrido sean los profesores principales más antiguos los que en plazos previamente establecidos y de acuerdo a ley, lleven adelante el proceso de transición, que abra cancha para iniciar un verdadero proceso de reconstrucción de la cuatricentenaria casa de estudios, el gran nudo de inquietudes y plaza de victorias a la que cantaba el poeta.

domingo, 13 de septiembre de 2015

EL CAMARADA CÓNDOR


Cuando escribimos estas líneas el camarada Mario Cóndor Salcedo, de Carhuamayo, Perú, ya es fuego, luz eterna, memoria fulgurante...

Es que los buenos comunistas nunca mueren, porque siempre viven eternamente en la memoria y en el corazón de los pueblos a los que entregaron lo mejor de su existencia.

El camarada Cóndor fue uno de esos comunistas que por sus ideales juveniles no peleó un día, un año, un lustro o una década. Toda su vida, desde que pisó San Marcos, hizo del marxismo una guía para la vida, una ética existencial, que la mantuvo hasta que las fuerzas le alcanzaron.

Después de algún revés político el camarada Mario, hechas las sumas y las restas, solía decir, para no perder la perspectiva de lucha:  "Camaradas, el sol seguirá saliendo mañana"...

A sus familiares cuando solo se esperaba lo inevitable alcanzó a decirles que después de él la vida continuaba, dándoles ánimo, insuflándoles entereza para afrontar el final, la muerte y la vida que son consustanciales.

Todos lloramos hoy al camarada: su familia, sus amigos, sus colegas, alumnos y compañeros de trabajo... sus camaradas de mil batallas por construir un futuro digno para nuestros pueblos. La tristeza que nos embarga la convertiremos sin embargo en fuerza, en fortaleza, para continuar la huella trazada por el insigne Mario Cóndor Salcedo.

¡Camarada Mario Cóndor Salcedo¡ 
¡Presente! ¡Ahora y siempre!






domingo, 16 de agosto de 2015

CON LUCHO RUIZ DÍAZ, SIEMPRE


En los próximos días, el 19 para ser exactos, don Lucho Ruiz Díaz, hijo predilecto de Bambamarca, Cajamarca, estaría cumpliendo años. El Chino ya no está con nosotros. Un buen día cogió sus chivas y sus canciones y nos dejó con la miel de su amistad y camaradería. ¡Cómo olvidarte Chino! Tus amigos de siempre, de la cofradía del cuy que fundaste y animaste, de la Universidad de San Marcos donde te formaste profesional y políticamente, tus familiares y paisanos estamos rememorando las incontables vivencias que a tu lado alegraron nuestras vidas. Y descuida, cómo no podía ser de otra manera, habrá uno, dos y más brindis y como te gustaba cantar, en la mano izquierda estará tu retrato y en la otra mano una copa de vino...(Foto de Elbita Vásquez Vargas).

lunes, 1 de junio de 2015

HACE 45 AÑOS...


A Juan Rodríguez Sánchez, alias el "viejo Suami" no lo veo hace un mundo de años, aunque telefónicamente el contacto es regular. Hoy, 31 de mayo, teníamos que comunicarnos, sí o sí. Hace 45 años mientras buena parte del Perú temblaba, Yungay desaparecía y muchas ciudades y pueblos se venían abajo, ambos, ajenos a la tragedia, nos despachábamos unas cervezas en una pequeña tienda de Nuñoa, en las punas de Puno, a más de 4 mil metros sobre el nivel del mar, mientras gozábamos de unas rancheras y corridos mejicanos entonados por un amigo ocasional, propietario, en ese entonces, de un fundo donde el tiempo, según supimos por él mismo, se había detenido: funcionaba como en los tiempos coloniales.

El drama empezó para nosotros hacia las siete de la noche aproximadamente, cuando luego de una extenuante caminata arribamos a Chiriuno (agua fría en español) un pequeño poblado de criadores de alpacas al que habíamos convertido en el centro de nuestras investigaciones sociales. Ahí nos enteramos de la gran tragedia. Nuestro anfitrión, un veterano que parecía arrancado de un escenario surrealista, a través de las ondas de una radio capitalina había logrado captar la noticia del gran sismo y las solicitudes de ayuda inmediata que repiqueteaban una y otra vez.

Suami y yo somos de Lima, y en esos años vivíamos en el centro de la capital, siempre vulnerable, por su vejentud, a eventos telúricos como el que se había producido ese 31 de mayo. Atrapados por la angustia de querer saber algo de nuestras familias nos apoderamos del pequeño radio a pilas, pero todo era inútil. Las ondas radiales iban y venían y las noticias las recibíamos a cuentagotas. Salir de Chiriuno a esas horas era una locura, el poblado era algo así como un oasis en medio de la extensa puna. La noche que pasamos quizá haya sido la más larga de nuestras existencias, casi en vela, especulando y especulando sobre los posibles alcances del terremoto.

Ni bien amaneció ya estábamos en camino hacia Nuñoa, no recuerdo como llegamos, pero ya en esa pequeña ciudad las noticias de lo que había ocurrido en Lima eran tranquilizadoras, aunque las que llegaban del Callejón de Huaylas eran de espanto. El alma nos volvió al cuerpo en 24 horas, que fue el tiempo que demoró el ir y venir de los telegramas superurgentes. La vieja Lima cuadrada había resistido, una vez más, un gran sismo.

¿Y que hacíamos con el viejo Suami por esos parajes tan alejados de nuestro habitat? Formábamos parte de un equipo de antropólogos sanmarquinos, que dirigidos por don Emilio Mendizábal Losack fuimos al techo del Perú - también estuvimos en Macusani- a investigar sobre la resistencia al cambio cultural en las comunidades alpaqueras puneñas. Fue nuestra primera gran investigación social, la recordamos siempre, como también el gran sobresalto que pasamos con el terrible sismo del 31 de mayo de 1970. Meses después, en el propio Callejón de Huaylas, como en el de Concuchos, apreciaríamos en vivo y directo la magnitud de la gran tragedia.

domingo, 3 de mayo de 2015

HECHURA SANMARQUINA




Es difícil decirle adiós  a San Marcos.


Hace 50 años, exactamente en 1965, pisé por primera vez las aulas de la Facultad de Letras; y desde 1978 he vivido prácticamente en esta Facultad. Puedo afirmar por ello que a San Marcos lo llevo en el corazón, en la piel, en las vísceras.


No puedo, sin embargo, decir como algunos que en San Marcos conocí el Perú.  Ese conocimiento me lo otorgó primero la calle, mi viejo barrio de Monserrate, en la Lima antigua, y el periodismo, que me permitieron acercarme a los submundos de esta ciudad y del Perú realmente existente  en los años 60 del siglo XX;   sin desconocer por  supuesto los aportes que  me brindó el viejo colegio de Guadalupe, entre otras gratas estaciones de mi existencia.


Eso sí, San Marcos me permitió entender e interpretar el país, su historia, su geografía, sus múltiples realidades económicas, sociales y culturales. Aquí, mis viejos maestros, mis lecturas, las investigaciones, las tertulias y discusiones académicas y no académicas que se desarrollaban en los cafetines, en los pasillos y en los patios, me posibilitaron el marco conceptual y  metodológico que me llevó a entender ese Perú cuya epidermis había palpado, sentido y olfateado antes de ser sanmarquino.


Pero parafraseando al Marx de 1845: no se trataba únicamente de interpretar el país, se trataba de transformarlo. No por algo Juan Gonzalo Rose había escrito que San Marcos era un nudo de inquietudes. Había que soñar, que imaginar un Perú diferente, nuevo, dentro de un mundo nuevo. Abracé esa utopía, como miles de miles de jóvenes de mi generación impactados por un viejo país que crujía por la vejez de sus estructuras, como  por un capitalismo que a nivel mundial parecía vivir sus horas de agonía.

En  pocas palabras: soy una hechura sanmarquina...


Cuando llegué a esta Facultad, en 1978,  era un soñador. En el 2014, al abandonar formalmente estos ambientes, lo seguía siendo, aunque  había redondeado mis sueños. La interacción con docentes de otras disciplinas,  las responsabilidades  académicas asumidas,  la interrelación con los estudiantes que poblaban mis salones  en busca de respuestas a  sus inquietudes juveniles, los cambios que a nivel mundial y nacional se han producido en todos los órdenes del quehacer social, constituyeron nuevos insumos para el estudio y la reflexión.


En ese sentido he enriquecido mis conocimientos, pero no he mudado de ideales. En este aspecto sigo siendo el joven de veinte y tantos años que un buen día aterrizó por estos lares pensando que estaba de paso, pero que terminó quedándose cerca de 40 años.


Mi estadía ha sido grata, muy grata. He ganado amigos con los cuales he compartido múltiples experiencias académicas y de gestión. Son muchos los nombres, pero creo no equivocarme  si en la persona de don Hugo Lezama Coca, dos veces decano y amigo entrañable,  agradezco la confianza y el aprecio brindados, en particular -como diría don Mario Cóndor- del gregario con el que asumimos, años atrás, la gran tarea de sacar a la Facultad de la gran crisis en la que se debatía.


Mi reconocimiento también al personal administrativo, su apoyo fue vital para no perder el carro de la historia.  Al igual que en el caso de los docentes deposito en algunos nombres ese agradecimiento. Es insoslayable así decirle gracias a las señoras Noria Rojas, Marita Grández, Gloria Nalmy y Ruth Espinoza. De la misma manera al señor Julio López. Con ellos compartí valiosas experiencias desde los años de la máquina eléctrica, el esténcil electrónico, el corrector,  el mimeógrafo, hasta el aprendizaje de las últimas tecnologías de edición,  impresión y comunicación.


No puedo obviar la mención a los estudiantes con los que interactué a lo largo de estos años. Me halagan los saludos siempre fraternos de quienes fueron mis alumnos y que hoy son brillantes profesionales; como considero un galardón las altas calificaciones de las últimas promociones, puedo decir que me retiro por la puerta grande.


Finalmente, mi agradecimiento al señor decano, don Richard Roca Garay y a las organizadores de este evento por su generosidad en poner en letras de molde el reconocimiento de la Facultad a mi labor  en esta unidad académica.


Lo dije al principio, es imposible decirle adiós a San Marcos, pero por lo menos físicamente hay que dar ese inevitable paso al costado.



Ciudad Universitaria, abril de 2015


jueves, 5 de febrero de 2015

MI CUMPLEAÑOS

 
Mañana 5 de febrero estaré sumando un calendario más a mi bien vivida y bebida existencia. Los saludos, que agradezco, ya están alborotando el cotarro, como también las programadas celebraciones que de un tiempo a esta parte han convertido mi onomástico en algo parecido a una fiesta patronal. El año pasado si me pelé. Como ustedes recordarán lo pasé en un quirófano del hospital Rebagliatti. El alcohol de siempre, llámense rones o vinos, fueron reemplazados por el alcohol medicinal, los cuyes y piqueos por 2 litros de suero que tuve que soplarme antes de la intervención quirúrgica, mientras que la música pachanguera fue reemplazada por una cadenciosa cortina musical que parecía darle el compás a las expertas manos de los cirujanos...

Échate a la cama y verás quien te ama, reza un viejo dicho. Confieso que nadie me falló, ni mis familiares ni mi millón de amigos. En el hospital ellos siguieron paso a paso las incidencias de la operación. Ninguno arrugó por la espera, y solamente se retiraron cuando me vieron vivito, coleando y con una sonrisa de oreja a oreja. La cereza fue la torta de cumpleaños y el clásico japiverdi cantado por las enfermeras al día siguiente de la operación.

Después de este singular cumpleaños y el de 1975 solamente espero el diluvio. ¿Qué pasó en 1975? Pues solamente hubo espacio para los abrazos familiares. Una justa huelga policial, que desembocó en incendios y saqueos, fue cortada en seco por un toque de queda que dejó - según el balance oficial- 86 muertos, 155 heridos y 1012 detenidos. Todavía recuerdo los gritos de guerra de la soldadesca que fusil y bayoneta calada en mano irrumpió en la casa de mis padres - en el centro de Lima- supuestamente en busca de saqueadores. Ni en broma podía armarse un bururú.

Que venga pues ese diluvio.

sábado, 8 de noviembre de 2014

¿LLEGAR A LOS 70 ES UNA JODA?

Llegar a los 70 años es una joda, por lo menos es lo que pensarán los profesores universitarios que después de una larga estadía académica, se han convertido de la noche a la mañana en los malos de la película, especialmente después de la dación de la última ley universitaria.

Cuando usted lea esta nota, por ejemplo, la docencia sanmarquina setentera estará reunida con las autoridades de esa Universidad en lo que se ha llamado un desayuno de desagravio. ¿Razón? Pues apenas se dio la ley, desde la alta dirección se corrieron listas de los profesores que ya tenían esa fatídica edad -incluyendo al propio rector- y que según una lectura supuestamente ajustada a la norma, deberían irse a sus casas.

En Chiclayo los licenciaron sin pestañeo alguno. En algunas Facultades sanmarquinas no les dieron carga académica, no faltando quienes haciendo las sumas y las restas entregaron proyecciones de cuantos profesores setenteros se tenían que ir en los próximos 5 años. ¡Nuevas plazas para nuevos profesores¡ dijeron los más entusiasmados.

No negaré que hay profesores de sententa años, e incluso de mucho menos edad, que hace rato deberían dedicarse a otros menesteres. Pero absolutizar ello nos llevaría a perder de vista lo central de la crisis de la universidad peruana, que no pasa únicamente por el tema docente. Los profesores veteranos podrían irse y ser reemplazados por docentes jóvenes cargados de títulos y grados, y la universidad seguiría sin rumbo, convertida en una mera fábrica de profesionales, divorciada de una verdadera investigación científica, de espaldas a los álgidos problemas del país y del mundo y por supuesto que de rodillas ante el poder establecido, que siempre ha buscado domesticarla, a la fuerza o muy sutilmente, a través de un academicismo huero, como el que hoy proyecta el neoliberalismo, como lo han denunciado los docentes y estudiantes de diferentes latitudes.

La misma ley universitaria,que sin duda es un avance frente a una norma que venía de los años 80, no da en el blanco. Bajo conceptos altisonantes como calidad académica, excelencia, competitividad, etcétera, se nota la mano tecnocrática y descontextualizada, que se orienta a ajustar a la docencia de mayor edad, en el entendido, desde su perspectiva, de que allí está la madre del cordero; apostando abiertamente por disciplinas y docentes, jóvenes sobre todo, que se identifiquen con esa manera de pensar.

No es la primera vez, ni será la última, que los profesores veteranos paguen los platos rotos de la crisis. Obsèrvese, sin embargo, que estos movimientos han arreciado en los últimos tiempos, no solamente en la universidad, también en el campo empresarial. De otra manera no entenderíamos el cuarto de hora de éxito que vivieron los yuppies (jóvenes profesionales entre los 20 y 40 años) en los Estados Unidos de Norteamérica, pero que la vida misma - la falta de experiencia- los sacó de los circuitos de la popularidad. 

Ya lo dijeron los chinos hace mucho tiempo: los jóvenes tienen la fuerza, la dinámica, el entusiasmo, la beligerancia, que los adultos ya no la tienen. Pero esos jóvenes no cuentan con las horas y horas de las experiencia de sus mayores, que si bien han perdido - los años no pasan en vano- virtudes como las señaladas, cuentan para si con el tesoro de un activo - en el caso de la universidad un activo intelectual- insoslayable.

Los docentes jóvenes jóvenes y los mayores tienen mucho que decir y hacer en torno al futuro de la universidad peruana, que no se esterilicen en mutuas exclusiones.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

ROSITA, TE MERECES ESAS FLORES AMARILLAS...

En una célebre canción, tantas veces entonada por hombres y mujeres de nuestra generación, Alberto Cortez nos dice que cuando un amigo se va deja un espacio vacío que es imposible llenar con la llegada de otro amigo…

Con Rosita Tapia Paredes, amiga y hermana sucede eso.

Podremos ganar uno, dos, tres o más amigos en el presente y en el futuro, pero tengan ustedes la seguridad que la suma de todos ellos jamás podrá reemplazar la amistad de una mujer que  nos abrió su corazón para acampar para siempre en él con todos nuestros sueños e inquietudes, con todas nuestras fortalezas y debilidades, con todas nuestras alegrías y tristezas.

Rosita era la mujer de la amistad eterna, del afecto y la confianza sin límites.

Lo digo con la autoridad que me da el haber gozado de su amistad a lo largo de cerca de 50 años, amistad franca, transparente y alegre,muy alegre porque nunca nos faltó una sonrisa, una carcajada,  con la que supimos sortear las dificultades que nunca faltan en la vida de los hombres, sobre todo si de soñadores e insurrectos se trata.

Porque debe saberse que Rosita pertenece a una generación de sanmarquinos que supo afrontar los desafíos de su tiempo, haciendo de los sueños, de las aspiraciones colectivas, de las utopías, la quintaesencia de nuestros quehaceres cotidianos; pero siempre cantando, siempre bailando,  poniéndole sabor y frescura a la vida.

Esa generación ansiaba un nuevo amanecer. Escribí hace algún tiempo que  esos jóvenes iconoclastas maduraron “negando la afirmada eternidad de lo establecido, haciendo de las universidades reductos del pensamiento libre y de la vida universitaria una experiencia de socialización de inquietudes, sueños, alegrías y tristezas. El Perú de todas las sangres había copado las aulas universitarias, sembrando de cantutas y retamas los ambientes académicos, acabando con los discursos conservadores, grises y sin vida”.

Rosita fue una de las animadoras de esos años felices, de esas esperanzas siempre presentes y que las recuerdo en estos momentos tan especiales, porque sobre ellas se cinceló la amistad inagotable e incomparable.

Rosita:

El viaje por el mar de la eternidad,  hacia el puerto definitivo,  lo imagino largo, muy largo,  sujeto quizás a correntadas de uno u otro lado.Sea cual sea, sin embargo,  el lugar del anclaje, debes saber que tu paso por estos valles, caminos y quebradas,  ha sido muy fructífero. Las semillas que sembraste han florecido  y bien. Son tus hijos, y los hijos de tus hijos. Tú vives en ellos, como tus amigos viviremos permanentemente a la sombra de la amistad  y del calor que nos brindaste y que como lo dije, son insustituibles.

Rosita:

Que las flores amarillas, esas que gustaban al maravilloso Gabo que nos abrió los ojos a un mundo de fantasía, cubran tu peregrinaje eterno. Te mereces esas flores, sé feliz estés donde estés…