martes, 31 de mayo de 2011


FALTÓ EL NOCAUT


A igual que miles de televidentes, esperaba el nocaut en el debate Ollanta-Keiko. El comandante, según analistas imparciales, tuvo contra las cuerdas a su antagonista electoral, pero no pudo rematarla, le faltó el izquierdazo decisivo. Ganó por puntos, pero nos dejó con el sabor agridulce de la decepción. La culpa, sin embargo, no es de Ollanta, es de quienes hemos olvidado que el candidato del nacionalismo no es todavía un polemista fogueado, camina hacia este norte, pero le falta estudio y práctica, mucha práctica, para alcanzar el nivel, por citar ejemplos, de un Javier Diez Canseco, de un lado, y de otro, de un Alvaro Vargas Llosa o de una Lourdes Flores, cada cual en su respectivo espacio ideológico y político.

En varios pasajes de la confrontación la Fujimori sintió la pegada del comandante sobre todo cuando le tocaron el tema de las esterilizaciones forzadas a miles de mujeres, o cuando le preguntaron si iba a pelear por la devolución de los millones de dólares robados por la banda de corruptos que dirigió su padre. La sonrisa marketera de la candidata se convirtió en una mueca de ira seguida de un exabrupto que reveló su disgusto: ¡vaya a debatir a la diroes¡

En estas situaciones, por citar sólo un par de casos, Ollanta la había cogido de la yugular, pero no insistió en esas interrogantes, como debería ser,para hacerla besar la lona... y pasó ese cuarto de hora. Lourdes Flores, cuando se trenzó con la Villarán y cogió carne viva, no la dejó suelta, le dio y le dio. La hoy Alcaldesa, en ese debate, perdió valiosos puntos, primero por pasarse de suavecita, y segundo, por no saber contragolpear.

Es que se olvidan de que un debate político no es una discusión científica o académica. La ciencia y la academia sirven aquí a la política para demostrar la verdad, pero al mismo tiempo se echa mano al arte de la esgrima verbal para ir explotando las debilidades, las contradicciones, los vacíos, las mentiras, o los dislates del adversario.

A esas confrontaciones incluso se debe ir con la intención de hacer del humor, de la sorna y de la sonrisa cachacienta armas demoledoras. Por ejemplo, ante la ira de la Fujimori visible en su rostro demudado y su callejonero. ¡Vaya a debatir a la diroes! el comandante bien pudo salir con un criollazo: "Le agradecería me gestione ante el Presidente García el permiso correspondiente" o ¡esta bien, está bien señora, pero no se me achore, yo únicamente he preguntado"... acompañando esas expresiones con una sonrisa de oreja a oreja que el auditorio sabría entender.

Que esto no le guste a algunos modositos es secundario. Cuando se defienden principios, programas, proyectos...como en la presente coyuntura electoral en donde se juegan los destinos democráticos del pueblo, pues hay que defenderlos con el seso y el corazón, pero también con recursos como los arriba señalados.

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