domingo, 28 de diciembre de 2014

LAS MOVIDAS DEL SEÑOR URRESTI

Estoy seguro que si el señor Urresti pudiera pararse de cabeza para llamar la atención, lo haría. Como también pienso que sería capaz de vestirse de Papa Noel, Batman, Supermán o caminar en cueros. Todo, insisto, con el propósito de robar cámaras, ganar las primeras planas, generar controversias, aparecer como el más más, el bueno o el malo de la película, según sea la ocasión.

En un país políticamente inculto como el nuestro, ello le está permitiendo ganar popularidad. Antes era un don nadie, hoy es, para algunos, un potencial candidato a la presidencia de la república. El ollantismo podría apoyarlo, y la ultraderecha, que apoyó a Fujimori, a García, y a Toledo, no se haría bolas, por eso es que le hace más de un ojito. ¿Leyeron el comentario ¡Bravo Urresti! escrito por la señora Meier en la pàgina editorial de El Comercio de ayer sábado 27 de diciembre?

Al final, ese sector de la plutocracia nativa piensa como hasta ahora lo hacen los pragmáticos chinos: no interesa el color del gato, ni sus antecedentes, lo que importa es que atrape ratones.


Además de ensanchar su popularidad, el señor Urresti se ha trazado en estos días otra tarea: bajarle las llantas a las movilizaciones juveniles que ni por fiestas de fin de año le dan tregua a la pareja presidencial. Piensa el generalote y sus patrocinadores que cuando más ruido haga, sea cual sea el pretexto, mayores serán las posibilidades de distraer la atención de la ciudadanía. Ya no apelan a las vírgenes que lloran, porque la movida cayó en desuso, tampoco a los pistacos que en el imaginario popular le extraen grasa a los humanos, porque la maniobra resultó muy burda. El generalote, supuestamente más mosca, está apelando al Movadef y a Sendero, para levantar una gran polvareda en torno a un peligro que la ultraderecha sabe manejar de acuerdo a la coyuntura. Por algo controlan los medios de comunicación.

El tiro, sin embargo, les ha salido por la culata. Pocos se tragan el cuento de que una exposición de trabajos de pintura efectuada por senderistas convictos y confesos actualmente en prisión, puedan signficar riesgo alguno. Para el periodista Augusto Álvarez Rodrich, por ejemplo, a quien nadie podría acusar de prosenderista, dichas pinturas no tienen nada como para incluirlas en ese cajón de sastre que se llama "apología al terrorismo".  Hasta donde he visto- ha escrito- "no se percibe en las mismas una convocatoria ni un llamado a la insurrección" (La Repùblica, 28 de diciembre de 2014, p.5).

Muy por el contrario, han dicho otros analistas, lo que Urresti ha originado es que el Movadef y Sendero hayan ganado una súbita notoriedad, como también sus principales dirigentes. Ya nadie se acordaba del señor Fajardo, abogado del Movadef, el generalote con su bien difundida bravuconada -"pechó" al anciano públicamente- lo ha sacado del ostracismo. Aunque algunos creen -por ejemplo el señor Pedraza, ex ministro del Interior- que de esa manera se enfrenta "polìticamente" a Sendero.

¿Sabrá el señor Pedraza lo que es una lucha ideológica o política? Si este señor está pensando que cualquier matonada, con ajos y cebollas, puede calificarse de "lucha política", lo dudo.

Los que si están demostrando madurez son los jóvenes que se han puesto al frente de la protesta contra el régimen laboral juvenil. No cayeron en el juego del señor Urresti, cuando éste llegó - en la segunda marcha- provocadoramente hasta el mismo Campo de Marte. Tal como llegó tuvo que regresarse. De la misma manera esos jóvenes están insistiendo en que adoptarán las medidas organizativas que impidan el accionar de los provocadores, cualquiera sea su procedencia. Saben, porque la experiencia así lo indica, que desde el lado de las llamadas "fuerzas del orden" pueden haber también disociadores, prestos siempre a incendiar la pradera con tal de quebrar un movimiento. El fujimontesinismo dejó valiosas enseñanzas sobre el particular.

Con decisiones como las de los jóvenes, y la de esos sectores democráticos que no le creen ni en lo que dice comer, el señor Urresti no se saldrá con la suya, así se presente un día como la cigüeña lo puso en este mundo...    

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