DESDE MIAMI...
La Aurora-
Fotos de Elbita Vásquez Vargas
Alberto:
Nací en el 74 en Miraflores, pero siempre digo que soy de Cercado de Lima. Yo crecí en Monserrate. Mi barrio era la cuarta cuadra de Tayacaja. Aunque la mayor parte del tiempo la pasábamos dentro del edificio, mis amigos y yo paseamos por los Jirones Callao, Ica y Huancavelica. Comíamos salchipapas en la Avenida Tacna y turrones frente a las Nazarenas. Comprábamos con nuestras madres en el mercado La Aurora y nos colábamos en el billar a ver como los bravos jugaban, apostaban y fumaban toda la noche. Íbamos a misa los domingos en la parroquia y nos reuniamos a ver a las chicas en el parque.
Recuerdo muy bien algunas noches de cine en las cuales el padrecito usando un proyector muy antiguo, pasaba películas en el parque, usando una sábana blanca como pantalla. La gente siempre fue muy buena y no recuerdo ver malandros. De niño a veces uno no ve las cosas feas a su alrededor, pero para mi Monserrate siempre será bonito. Me mudé a Miami en el 87 y aunque regreso a Lima a ver a mis familiares, ya en Monserrate no quedan mas amigos. Al ver las fotos recordé cuanto quiero ese barrio.
Gracias por los recuerdos y fotos. ¿No tendrás mas fotos del barrio?
Un abrazo desde Miami.
Wladimir C. RamirezJr. Tayacaja 444 Dept. 205
Apreciado Vladimir:
Monserrate es uno de los barrios más antiguos de la vieja Lima. Sus orígenes son coloniales, al igual que su Iglesia, ubicada al costado de la Comisaría y frente al parque, donde los monserratinos retozábamos en nuestras horas de ocio, que en mi tiempo parecían inacabables, no vivíamos los acelerados tiempos del presente.
En el repaso del paisaje barrial, como tú lo anotas, no debe faltar el mercado de La Aurora, que sigue existiendo pese a la competencia de dos supermercados ubicados en los alrededores. Y creo que no desaparecerá. Con todas las ventajas que ofrecen estos supermercados, sin embargo la visita a los caseros o caseras de toda la vida no tiene comparación, por las relaciones interpersonales que se establecían. Personalmente crecí yendo casi diariamente a ese mercado: a comprar, entre otras cosas, carne, la parte de pecho, para la sopa del día, y no tenía que olvidarme del hueso de manzano, vital para la alimentación según los mayores. En esos trajines ubiqué a una viejita - así la llamábamos los muchachos- que nos vendía una inigualable chanfainita, o el picante de cochayuyo, y a veces el sabroso trigo. No habían platos ni cucharas. Lo vendía en pancas del maíz tierno y comíamos con los dedos. ¡Qué delicia!
En ese mismo mercado, - todavía voy por ahí aunque sea para darle trabajo a la memoria- había un restaurante - La negrita- que te ofertaba unos frejoles batidos ¡ya no ya! Los servía con jugo del lomo saltado y ¿cuánto costaba?, pues la fabulosa cantidad de 1 sol y veinte céntimos. Que almuerzos los de esos años.
Siempre he pensado - y así lo he escrito- que barrios como los de Monserrate, incluyendo sus mercados, pueden convertirse en atractivos turísticos. ¿Te imaginas un tour por Monserrate, con guías que vayan explicando el origen y trascendencia de determinados lugares, tales como el mercado La Aurora o el callejón de San Carlos, sin olvidarnos por supuesto de la estación del ferrocarril o la misma Iglesia? A veces alucino estar en ese callejón comiéndome un caucau o una chanfainita, acompañado de esos criollazos que no se hacen bolas para deleitarnos con valses, marineras o tonderos.
Pero todo eso depende de una política de turismo urbano, que hasta donde conozco no existe.
No quiero quitarte más tu tiempo con estas añoranzas, pero como dicen los mayores: recordar es volver a vivir.
Un abrazo,
alberto
No hay comentarios:
Publicar un comentario