sábado, 15 de noviembre de 2008

¿LE RESPIRABAN
EN LA NUCA?
Lo dijimos hace algunos días, lo repetimos ahora: don Mario Huamán, Secretario General de la CGTP, como desestabilizador o creador de malas imágenes del Perú, es un chancay de veinte. Como diría el propio presidente García: "Aprende hijo, aprende..." y que mejores maestros, que quienes están en el propio seno del gobierno, incluyendo al Primer Mandatario de la Nación, quien luego de llamar ¡rata! al otrora prófugo Rómulo León Alegría, ahora sólo habla de "escandaletes", mientras su Premier, Yehude Simon, nos dice que hay que cerrar esa página para preocuparnos de cuestiones más importantes como la crisis económica o la reunión de la APEC; en tanto que la Ministra de Justicia está pidiendo que la Comisión investigadora del Congreso de un paso al costado, para que únicamente el Poder Judicial y el Ministerio Público investiguen el escándalo de los petroaudios.

Es decir, cuando la ciudadanía esperaba que con la entrega de León Alegría se abriera en los hechos un capítulo de aleccionadora investigación y lucha contra la corrupción, con la participación de todas las instancias de gobierno en las funciones que constitucionalmente le corresponden, nuestros gobernantes han comenzado a ponerle paños fríos al tema, como si realmente - esto lo que sospecha el común de las gentes- la entrega del ex Ministro de Pesquería del primer régimen de García, hubiera sido el producto de un acuerdo previo entre el padre de Lucianita y quienes podrían verse afectados por sus declaraciones.

No se puede pensar en otra cosa cuando León Alegría, que se suponía era el hombre más buscado del país, aparece como cualquier hijo de vecino ¡ en un taxi! en las puertas de los juzgados anticorrupción, para después, ya en la carceleta, "burlar" el control de los celadores, llamar por teléfono a una radioemisora local y despacharse a a su gusto, tratando de demostrar que lo que existe, en torno a los petroaudios, no es delito sino un escándalo, para terminar alabando al Presidente García, por quien, así lo dijo, estaría dispuesto a dar la vida. En ese contexto las palabras del General Hernani, Ministro del Interior: "Se entregó porque la policía le respiraba en la nuca", aparte de revelar el uso de un lenguaje lumpenesco, no pasa de ser una fanfarronada.

Pero quien prácticamente ha terminado haciendo el ridículo es el Premier Yehude, quien como docente universitario sabe perfectamente qué es la teoría y qué es la práctica. En sus manos ha estado la posibilidad, a partir de la experiencia de los petroaudios, de sacudir el aparato estatal con una política extraordinaria de control de todas aquellas acciones pasibles de haber sido afectadas por el veneno de la corrupción. Sin embargo, ha preferido la teoría: el plan, la discusión, el plazo de 45 días, como si lo uno, -lo que puede hacer en caliente- se opusiera a lo otro, a la planificación. Con razón que el ahora devoto de la Virgen de Guadalupe, ha dejado la locuacidad de sus primeros días para enmudecer ante las preguntas incisivas de la prensa independiente. Sólo él sabe las razones de su inusual silencio.

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