domingo, 16 de noviembre de 2008

EN CUEROS


Sí, en cueros, es decir al desnudo, ha quedado la nueva administración de la Corporación El Comercio, que aparentemente sin razón alguna ha despachado a su casa a don Augusto Alvarez Rodrich, quien fuera durante 6 años exitoso director del diario Perú 21. Decimos aparentemente porque esto es lo que se deduce de la nota que el citado tabloide publicó el pasado sábado 15, informando del despido del prestigioso economista, donde la empresa le reconoce los servicios prestados en la consolidación del liderazgo de ese periódico.

Si las cosas las vemos desde una óptica estrictamente empresarial, no hay sustento para ese despido. Porque si hablamos de eficiencia y calidad, Perú 21, bajo la batuta de Alvarez Rodrich, de acuerdo siempre a esa nota, cubrió largamente esos requisitos, conforme además, le consta a cualquier lector de diarios medianamente informado.

Lo que ha ocurrido - de ahí lo de la desnudez - es que Alvarez Rodrich se había convertido en un hueso duro de roer para la nueva Administración de El Comercio, pero también para el gobierno del Presidente García, jaqueado una y otra vez por los petroaudios que Perú 21 fue sistemáticamente publicando, a pesar de que sabía que la noche podía caerle en cualquier momento, como efectivamente ocurrió.

Según todos los indicios, Alvarez Rodrich ya estaba pedido. Su tolerancia intelectual - en Perú 21 escribían Giacosa, Manrique, Pedraglio, Eguiguren, Tanaka, Rospigliosi, y otros contestatarios- sabía a chicharrón de sebo para quienes en el país gustan de la monocordia, la sobonería, y el hablar a media voz. Fiel a su liberalismo, Alvarez Rodrich abrió las puertas a la crítica reflexiva, a la discrepancia alturada, a la disonancia sustentada. Y en el caso concreto de los petroudios, entre la disyuntiva: publicar o no publicar por el origen oscuro de los mismos, previa investigación sumaria, optó por lo primero. Cuando esto ocurrió, una y otra vez, el reloj comenzó a girar en contra suya.

Su última opinión como director, publicada el viernes 14 de los corrientes, selló su suerte. A diferencia del Presidente García, que comenzó a hablar de "escandalete sectorial" para referirse al mayor escándalo de corrupción de los últimos años, Alvarez irónicamente prefirió lo de "escandalote multisectorial". Pero lo más temerario, desde la perspectiva gubernamental y de la nueva Administración de El Comercio, fue salir al frente de la intención de cerrar la página de los petroaudios para ocuparse de temas formalmente más relevantes como la APEC. Está bien dijo, pero a continuación escribió: "pero, por favor, no hay que olvidar la corrupción", como anunciando que no podrían quebrantar su vocación moralizadora, que le había permitido al país, entre otros hechos sospechosos, enterarse que 6 de los más connotados ex ministros del régimen aprista habían desfilado - cuando ejercían sus cargos- por la atractiva suite del empresario Canaán en el Country Club.

En ese mismo texto, previamente Alvarez Rodrich había escrito: "La entrega de Rómulo León es clave para identificar a los responsables del intento de establecer una red mafiosa en el Perú. Ojalá, nomás, que los 38 días que demoró en hacerlo no obedezcan a alguna negociación turbia". Luego de ello, sencillamente le soltaron los perros.

Con esa reconocida vena punzante, ha escrito Heduardo:

"Gracias Rómulo León por permitirnos saber quien es quien en el periodismo nacional"

"Gracias Rómulo León por descubrirnos que la libertad de expresión sólo es una ficción".

1 comentario:

  1. De hecho la reemplazante va a ser la chichi valenzuela...la reina del serrucho

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