viernes, 5 de septiembre de 2008

MORIR DE AMOR


Óleo de Víctor Humareda

Paradojas de la vida. El 5 y medio, el famoso motel que surgió en la pacata Lima de los años 60 para adecentar las relaciones amorosas, ha muerto por falta de amor. Sus habitúes, los amantes furtivos de todas las edades, terminaron por abandonarlo a su suerte: los hostales son hoy los nuevos nidos donde al amor sigue floreciendo. ¿Por qué los hostales? En la megapolizada jungla en que se ha convertido Lima, ya nadie conoce a nadie, y la multitud anónima que va y viene es el mejor camuflaje para quienes buscan escapar de la curiosidad de las gentes. Ya no se necesita salir de Lima, precisamente al kilómetro 5 y medio de la carretera central, casi a escondidas, o amparados por las sombras de la noche, para comerse todas las manzanas del paraíso terrenal.

Con la desaparición del 5 y medio, se cierra un capítulo de la historia del amor en Lima, pero no precisamente del amor formal, acartonado o engominado, tan del agrado de las abuelas del siglo XX, tampoco del pragmático y acelerado choque y fuga de los tiempos que vivimos; nos referimos al amor de los aventureros, dispuestos a sortear todos los escollos y peligros de las relaciones prohibidas por una sociedad que no llega a entender que el corazón tiene sus razones que la razón no entiende.

Réquiem por ese 5 y medio, donde no pocos quemaron sus últimas naves, porque murieron en su ley, amando. Bienvenida sea esta muerte.

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