martes, 12 de enero de 2010


EL MAMBO
Y ÚLTIMA HORA

Sesenta años han pasado desde que un 13 de enero de 1950 hizo su aparición el diario Última Hora, el tabloide que revolucionó el periodismo peruano al calzar, día a día, con las cambiantes costumbres, hábitos y formas de hablar de una Lima formalmente señorial, pero que ya sentía la pegada de una población culturalmente en transición. Desde adentro la migración del campo a la ciudad estaba cambiando la fisonomía del limeño tradicional, y desde afuera, el cine, la radio y las revistas extranjeras iban erosionando las anquilosadas conductas urbanas. La música foránea, concretamente el mambo, hizo también lo suyo, al jugar un papel disolvente en una juventud ansiosa de ritmos explosivos, pero frenada en sus ímpetus por la moral de una sociedad conservadora y clerical. Estaba naciendo la que bien podría denominarse la generación del mambo.
Última Hora le debe al mambo su afianzamiento en esa masa juvenil. Un concurso de mambo organizado por el tabloide, contando con la presencia del mismísimo Dámaso Pérez Prado, creador de ese ritmo frenético, fue el bautizo de fuego de los ingeniosos periodistas que se jugaron la vida en el impulso del evento, ante el escándalo de la feligresía limeña y del propio Cardenal Guevara que amenazó con la excomunión a los seguidores de lo que la curia consideraba un baile demoníaco. Al final, el concurso fue un éxito redondo, la Plaza de Acho - el escenario escogido- resultó chico para la fanaticada y el Cardenal tuvo que olvidarse de sus amenazas.
El mambo echó raíces en esa juventud, y el diario Última Hora se afianzó en el gusto de los viejos y nuevos limeños, camino a convertirse en el diario de mayor venta en esos años.
Por eso, al cumplirse mañana 13 de enero un aniversario más de la fundación del tabloide, no podemos obviar el rol que jugó el mambo en esos años aurorales.

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