Hace 45 años
EL CHE EN LA ONU
Che, el guerrillero, frente al mundo
El 2 de diciembre de 1956, con tan sólo 28 años, desembarcó a bordo del Gramma en Los Cayuelos, en la costa sur oriental de Cuba, como médico de la expedición revolucionario contra Batista. Ocho años después, con 36, y como ministro de Industria, se subía a la tribuna de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, para dirigirse a los más destacados líderes mundiales. Fue el 11 de diciembre de 1964, tal día como hoy hace 45 años. El médico argentino se plantó en el estrado y, con «claridad y franqueza», trató de convencer y trasmitir las ideas por las que había luchado en Sierra Maestra y muerto en Bolivia tres años después.
«El imperialismo quiere convertir esta reunión en un vano torneo oratorio en vez de resolver los graves problemas del mundo; debemos impedírselo», dijo nada más comenzar su primer discurso.
El mismo Guevara que aparecía por primera vez en ABC el 28 de febrero de 1958 como el «médico argentino, muy conocido desde hace años en la zona del Caribe por sus andanzas como agitador comunista». Y al que dos años más tarde era calificado ya como el «personaje turbio y siniestro que mueve los hilos de la política cubana, el agitador internacional. Es comunista, y no lo niega».
La brutal política del “Apartheid” se aplica ante los ojos de las naciones del mundo. ¿Las Naciones Unidas no harán nada para impedirlo?
Una imagen que arrastró en su cita de Nueva York, donde, estigmatizado por la comunidad internacional, fue recibido a gritos por un grupo de refugiados contrarios a Castro, que se enfrentaron a la Policía a las puertas de la Asamblea. Una mujer fue detenida por los agentes cuando intentó eludir el cordón policial para destrozar una bandera de Cuba. «El número de manifestantes era alrededor de cien. Iban provistos de grandes pancartas, en las que se podía leer: “Che Guevara, comunista; asesino, vete a Cuba”. “Fuera proyectiles de Cuba” y “los cubanos jamás coexistirán con el comunismo”».
Y así comenzó Guevara su histórica intervención, atacando a los regímenes imperialistas y defendiendo a los pueblos «oprimidos por el colonialismo»: Camboya, Laos, Vietnam, la Guinea portuguesa, la Guayaba británica, Angola, Mozambique, Puerto Rico, Guadalupe, Martinica, el Congo o la misma Sudáfrica… donde «la brutal política del “Apartheid” se aplica ante los ojos de las naciones del mundo». «¿Las Naciones Unidas no harán nada para impedirlo?», preguntaba.
Se escuchó una explosión mientras hablaba, un disparo de mortero de fabricación casera realizado por los anticrastristas, que «no produjo desperfectos». Y mientras, el médico continuaba su ataque contra los Estados Unidos, a los que acusaba de ayudar a las fuerzas anticastristas y de ser la causa de la provocación contra Cuba: «Nosotros luchamos por la paz. Los Estados Unidos nos quieres hacer pagar un precio muy elevado por esa paz, pero nosotros decimos que el precio que se nos exige no puede estar por encima de las fronteras de la dignidad», recogía la agencia Efe.
Tampoco no eludió las responsabilidades como antiguo jefe de La Cabaña en los juicios sumarísimos y los 550 fusilamientos que se produjeron entre enero y abril de 1959. Y como tal lo expresó públicamente: «Nosotros tenemos que decir aquí lo que es una verdad conocida, que la hemos expresado siempre ante el mundo: fusilamientos, sí, hemos fusilado; fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario. Nuestra lucha es una lucha a muerte».
Esta gran humanidad ha dicho ¡Basta! y ha echado a andar. Y su marcha de gigante, ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente.
Aquella última comparecencia histórica ante la Asamblea General de la ONU se produjo tan sólo unos meses antes de dejarle una nota de despedida a Fidel y abandonar Cuba para continuar su combate en el Congo y Bolivia. Casi podía adivinarse en sus palabras: «Ningún pueblo de América Latina es débil, porque forma parte de una familia de 200 millones de hermanos que padecen las mismas miserias, albergan los mismos sentimientos, tienen el mismo enemigo, sueñan todos un mismo mejor destino y cuentan con la solidaridad de todos los hombres y mujeres honrados del mundo».
«Porque esta gran humanidad ha dicho ¡Basta! y ha echado a andar. Y su marcha de gigante, ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente. Ahora en todo caso los que mueran, morirán como los de Cuba, los de Playa Girón, morirán por su única, verdadera e irrenunciable independencia», concluyó el médico, el revolucionario, el liberador, el «asesino», el «marxista», el «héroe», el argentino, el cubano de adopción… el icono más grande que haya podido dar el pasado siglo XX.
ABC.es
10-12-09
No hay comentarios:
Publicar un comentario