EN EL CAMINO
DE LA ETERNIDAD
Foto: Elbita Vásquez Vargas
El camino de la eternidad ha ganado un nuevo trajinante. Se trata de don Marcial Vásquez Ventura, un hombre bueno de Hualgayoc, que abandonó el pasado 30 de noviembre estas viñas del señor, cuando faltaban apenas unas cuantas semanas para llegar a los 90 años de haber visto por primera vez la luz del sol en el esplendor del siempre azul cielo cajamarquino.
Don Marcial perteneció a aquella raza de ciudadanos peruanos de tierra adentro, que a pulso y en el anonimato, en su caso desde la escribanía que ejerció desde muy joven, fue dándole forma al Perú oficial en las siempre encrespadas tierras de la sierra norte, donde todavía se escucha el eco de las andanzas de Eleodoro Benel, famoso insurgente de los años 20 del siglo XX.
Hombre bueno decíamos, alegre, dicharachero, y querendón, don Marcial fue un ejemplo de sabiduría, honestidad y vocación de servicio, valores que todavía florecen en esa estirpe de veteranos que día a día nos abandonan físicamente porque mortales somos, pero que nos dejan una estela de esperanza sobre la posibilidad de restaurar esos hitos éticos tan veninos a menos en el cambalache moral que afrontamos.
Gracias don Marcial, descanse en paz, la tarea ha sido cumplida con creces.

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