martes, 2 de octubre de 2007

¿CUMBIA PERUANA DEGRADANTE?


Me hubiera gustado que citara uno o dos de los "cuantiosos estudios" que consideran que la cumbia peruana es "alienante y degradante", de repente nos hubiéramos ahorrado tiempo en la tertulia. Pero no importa, la sola referencia del señor Antauro Humala para referirse al supuesto "amariconamiento del pueblo peruano", me da luces sobre sus coordenadas conceptuales. Es algo así como si en una cita de astrónomos a alguien se le ocurriera mencionar a alguna de las simpáticas damitas que en los periódicos limeños se ganan la vida ¡haciendo horóscopos¡

No creo por ello faltarle el respeto si le digo que su argumentación contra la cumbia peruana - tiene usted todo el derecho de llamarla "chicha"- palabras más o palabras menos, es la misma que se usaba en los primeros años de la década del 50 para levantar polvo contra el mambo y su genial creador, Dámaso Pérez Prado. En ese entonces, el Cardenal de Lima, y por supuesto que el clero limeño, amenazaron con excomulgar al cubano, a sus bailarinas de fuego y por supuesto a todo aquel o aquella que ganados por tan excitante ritmo se atrevieses a lanzarse a una pista de baile.

Pero la vida es la vida. El citado Cardenal, su curia, los señorones y señoronas de la pacata Lima de entonces, no tuvieron otra alternativa que tragarse sus amenazas cuando la Plaza de Acho, escenario de un concurso de mambo apadrinado por el propio Pérez Prado, resultó chica para albergar a los miles de jóvenes que desafiando las iras y las furias de los arriba citados, soltaron sus cuerpos al ritmo de El ruletero o de Cerezo Rosa.

Ese mismo proceso de negación-afirmación, lo han seguido otras creaciones populares como el bolero, el tango, el vals y la marinera, que surgieron en las orillas de las grandes ciudades. Agustín Lara, saltó a la fama desde un burdel mejicano, lo mismo pasó con el tango, y también con la marinera, hechura de los negros lascivos - así los consideraban - y cholos patacalatas.
Cada uno de los ritmos foráneos mencionados han periclitado, sin embargo los males sociales a los que hace referencia se han acrecentado. Entonces, la raíz de esos problemas no hay que buscarlos por ese lado. Le doy un dato: en el Perú como en América Latina nuestros gobernantes se jactan de los millones de hombres y mujeres, de todas las edades, que han migrado hacia Norteamérica, Asia o Europa y de las enormes cantidades de dólares que llegan a nuestras tierras para salvarnos del naufragio. Pocos son los que señalan que una de las consecuencias directas de esa migración es la quiebra de las uniones familiares, el abandono de los hijos y la falta de orientación y crisis de valores que ello conlleva.

¿No cree usted que es mucho más razonable hurgar por allí para encontrar las causas del pandillaje, delincuencia juvenil, deserciones escolares, drogadicción y alcoholismo, antes que pretender encontrarlos entre los seguidores de la cumbia peruana?

En cuanto a la homosexualidad, por favor, es tan vieja como el hilo negro, al igual que otras opciones sexuales.

Finalmente, cuando me referí a Flor Pucarina y al que fuera su gran éxito: Ándate nomás, hablé de muliza, no de huayno. La muliza,canción de muleros, es una de las clásicas expresiones musicales del centro del país. Todo indica que surgió en Tarma, pero hoy se extiende a otros confines regionales.

Puente Piedra, mayo de 2007

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