CAMARONES Y CAMARONEROS
El espíritu de la la vieja Lima está presente en sus calles, plazas, iglesias, casonas, callejones, cines, comidas, bailes, costumbres, etcétera. El mismo río Rímac y sus puentes antiguos constituyen un legado natural e histórico inapreciables. De ese río se dice que es hablador por el ruido que hace en los tiempos que viene cargado, arrastrando todo lo que encuentra a su paso.
Justamente Aurelio Valdez Caro, de Puruchuco, pero que vivió un tiempo en el Rímac, me ha recordado que en ese río habían camarones. Efectivamente, testigo de ello fue Julio Portocarrero, un sindicalista de la época de Jose Carlos Mariátegui, quien llegó a escribir que en su niñez todos los artículos de primera necesidad se compraba por centavos, entre ellos los camarones, que se pescaban en el río Rímac.
"...un montón de camarones diez centavos. Los camarones grandes tenían otro precio. De un montón de camarones de esos y su queso, su papa, un poco de leche y su arroz salía un chupe de camarones que era suficiente alimento".
Como todos sabemos, en la actualidad ya no hay camarones en ese río, pero existe todavía la calle Camaroneros, en el barrio del Rímac, donde vivían los negros y cholos que se se dedicaban a la pesca de esos crustáceos, y que en los tiempos coloniales formaron un importante gremio laboral.
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