martes, 5 de enero de 2010

SANDRO, EL MITO




Sandro se va en olor de multitud. Miles de mujeres y hombres, seguidores de su canto, han desfilado delante del féretro instalado en la sede del congreso argentino soportando el rigor de la canícula bonaerense. Otros tantos miles lo harán mañana hasta la hora en que sus restos sean trasladados a su última morada. Se enterrará al hombre que en vida se llamó Roberto Sánchez, pervivirá sin embargo el mito llamado Sandro, quien como Gardel, el otro gran ídolo de la música popular argentina, - a 75 años de su muerte en Medellín- sigue cantando, y lo hace cada vez mejor.

Pero a diferencia de Gardel, cuando Sandro ingresó al quirófano del hospital mendocino donde libró los últimos combates por su vida, sabía que era un mito, al haber recibido desde años atrás todos los homenajes y reconocimientos que un pueblo sabe rendir a sus héroes.

¿Las razónes? Las juventudes de ayer, cuando Sandro comenzaba a ganarse su cariño, los hijos de esos jóvenes, e incluso los hijos de éstos, reconocen en Sandro al hombre que lideró un movimiento renovador de la música popular argentina, pero asimismo transformador de las expresiones sentimentales de una juventud esterilizada afectivamente por creencias y prácticas conservadoras, a pesar de que languidecía de amor.

En Argentina, al igual que en el resto de América Latina, el rock, la música pop y las baladas románticas provenientes de Norteamérica y Europa van a influenciar un estallido juvenil propio, local, que sin bien en su despertar va a ser calco y copia de sus mentores externos, muy pronto terminaría poniéndose los pantalones largos al recrear desde sus propias particularidades cada uno de esos ritmos. El gitano estuvo en el movimiento desde su inicio, llegó a desprenderse de la tutoría foránea, pero luego tomó su propio camino, haciendo de la balada - con sus ingredientes propios, incluyendo el rock- la expresión musical preferencial de sus sentimientos, al lado de otros exponentes clásicos de ese ritmo: Palito Ortega, Leonardo Favio, Piero, Luis Aguilé, Leo Dan, entre otros, cada quien con sus respectivos matices.

Si ya con el surgimiento del rock argentino los protagonistas de esta refundación habían pasado a la historia, los baladistas van a darle mayor valor a su protagonismo, al contribuir a quebrar apolilladas normas morales que bloqueaban el desembalse sentimental de las juventudes argentinas, particularmente de las mujeres, cuando ya había pasado la época de oro del bolero. Corrían los años 70 del siglo XX , desde el exterior llegaban los ecos de las explosiones juveniles con idénticos objetivos, pero faltaba el catalizador interno: el rock jugó su papel progresivo, pero la balada redondeó la faena.

A ese proceso Sandro le puso su personalidad artística: sentimiento, carisma, manera de vestir, estilo sensual a la hora de pararse y contornearse en los escenarios. Si las letras de sus composiciones sacudían las fibras más profundas de sus nenas, sus movimientos de cuerpo y manos terminaban por devorarlas. Rosa Rosa es un excelente ejemplo, no por algo fue la que vendió más, al lado de Trigal.

Ay, Rosa, Rosa tan maravillosa como blanca Diosa, como flor hermosa tu amor me condena a la dulce pena de sufrir...
Ay, Rosa, Rosa dame de tu boca esa furia loca que mi amor provoca que me causa llanto por quererte tanto, sólo a ti.
Ay, Rosa, Rosa eres orgullosa y sin contemplarme tu fe se destroza mientras tanto yo agonizo por ti, ay!
Ay, Rosa, Rosa pide lo que quieras pero nunca pidas que mi amor se muera si algo ha de morir, moriré yo por ti.

El viejo pedestal moral montado por la oligarquía argentina y la Iglesia fundamentalista católica, fue desmorándose ante el avance arrollador de una música afectivamente vital. Quisieron parar a Sandro, neutralizarlo, ahogarlo, pero la voz del pueblo era la voz de dios: había que amar como verdaderamente debe amarse, como las letras de las canciones de Sandro lo decían: furiosamente, agonizando, muriendo...

Por eso sus seguidoras en todo Latinoamérica y el mundo lloran su desaparición y no tienen reparos en escribirlo en youtube, congestionado en estas últimas horas por mirar, escuchar y recordar al ídolo:

-Me recuerda mi juventud, salvaje, alegre, sana, bonita, que gusto haber crecido con tu música...

- Nunca te voy a olvidar amor, crecí con tu música maravillosa...

-Gracias Sandro por todos los momentos hermosos que me hiciste vivir...

Un beso Sandro...fuiste, eres y serás el mejor...te amo

-Te propongo simplemente seguir escuchándote por siempre...

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